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ABC MARTES 24 s 10 s 2006 Tribuna AGENDA 69 Julio Cruz y Hermida De la Real Academia Nacional de Medicina RECORDANDO A CAJAL AÑANA día 25 de octubre, se cumple el primer centenario de la concesión del Nobel de Medicina a Ramón y Cajal. La Academia sueca le comunica tal concesión, recibida por el maestro con escéptica modestia, achacándola a una simpática broma de sus alumnos de la Facultad. La broma resultó gloriosa realidad y nuestra Academia de Medicina, durante el presente año ha resaltado la efemérides con diferentes actos conmemorativos. Hoy, desearía sumarme al recuerdo académico desde el anecdotario familiar, aportando algunos datos inéditos sobre esta singular distinción. El 26 de octubre de 1906, mi abuelo paterno, Gaspar Cruz y Martín, notable escultor de su época y amigo personal de Cajal; compañero de éste en el claustro de la Facultad de Medicina de San Carlos en su condición de Escultor y Anatómico de la misma, recibe el honroso encargo de elaborar la medalla conmemorativa de tal nombramiento, por parte del decano, don Julián Calleja y del vicedecano don Federico Oloriz en nombre de aquel parnaso claustral de la ciencia médica, integrado por figuras de la talla de los profesores Amalio Jimeno, Madinaveitia, Alejandro San Martín, Tomás Maestre, Azúa, Simonena, Castresana, Gómez Ocaña, Alonso Sañudo y el propio Cajal. M Cajal se pregunta ¿Qué se debe preferir, la mujer hermosa o la fea? y se contesta: la hermosa, con tal de ser medianamente discreta, porque si te sale casquivana y coqueta de ella te librará cualquier don Juan callejero, mas de la necia y fea, ni el propio diablo Medalla de Ramón y Cajal labrada en piedra por Gaspar Cruz. Su reproducción fotográfica se encuentra en el Aula- Museo Cajal, en el Colegio de Médicos de Madrid. leza, coloca a la mujer en la platina de su microscopio crítico y la observa desde diferentes ángulos: psicobiológicos, filosóficos y sociales, con el aderezo de la fina ironía, unas veces dulce y otras acibarada. Así, vemos lo que piensa de la mujer en múltiples facetas, por ejemplo La mujer y la belleza La mujer y el matrimonio La familia El feminismo o La misoginia Dada la limitación de espacio que conlleva un artículo, vayan sólo algunas ideas de muestra para cada tema: La Mujer y la belleza: Cajal se pregunta ¿Qué se debe preferir, la mujer hermosa o la fea? y se contesta: la hermosa, con tal de ser medianamente discreta, porque si te sale casquivana y coqueta de ella te librará cualquier don Juan callejero, mas de la necia y fea, ni el propio diablo. La Mujer y el amor: Las jóvenes enamoradas se suicidan alguna vez por el novio esquivo; nunca o casi nunca, por el esposo fallecido. La Mujer y el matrimonio: Las desdichas del matrimonio nacen de que la mujer no elige, sino que es elegida. Afortunadamente la esposa se acostumbra al marido, como éste a la cerveza o al tabaco. También nos dice don Santiago: El hombre casado es el más paciente de los animales domésticos. La Mujer y la Familia: La mujer venera a sus padres, estima y admira, a veces, a su esposo, pero verdaderamente, sólo admira a sus hijos. GasparCruzlabraenpiedra la Medalla, cuya reproducción fotográfica ocupa un destacado lugar en una de las vitrinas del Aula- Museo Cajal, en el actual Colegio de Médicos de Madrid (antiguo Hospital de San Carlos) Mi abuelo refirió a mi padre- -y éste hizo lo propio conmigo- -que, tras conocerse la gran noticia pasó, desde su estudio del Museo Antropológico del doctor Velasco al de Investigaciones Biológicas de Cajal, sito a pocos metros, para felicitarle y abrazarle. El sabio histólogo agradeció sus cordiales palabras con otras marcadas por el deje escéptico de la amargura: Gracias, amigo Gaspar, por tu felicitación que me consta es sincera, pero no creas que estoy del todo contento. Los seres humanos suelen, en su mayoría, ser falsos y serviles. Muchos de los que ahora me jalean, antes se han dedicado a hacerme bien la puñeta (literal) No era Cajal especial optimista con la grey humana y este negativo sentimiento lo supo plasmar en certero refrán de su cosecha: Homenaje en puerta, menosprecio a la vuelta Estas, mis palabras, quieren ser un modesto homenaje a la memoria de Cajal. Palabras emotivas dictadas por el recuerdo compartido a su figura y a la del abuelo paterno, que sumó a la de don Santiago, devoción y respeto de amigo. Soslayando la gran faceta científica de Cajal, cabe admirar en él otra de gran valor: su bagaje literario expresado a través de sus Ensayos y Pensamientos, con prosa incisiva y brillante. ciencia casi malogró al pensador y literato, y ello no es cierto. Lo que sí buscaba era adornar su ciencia con fuertes basamentos de saberes culturales varios. Así, gustaba acudir como oyente a las lecciones en sus respectivas cátedras, de Nicolás Salmerón, Giner de los Ríos y Menéndez Pelayo. A fin de cuentas, Cajal era un sabio que pretendía seguir aprendiendo con sentido holístico del saber, siguiendo la vieja máxima de no ser lector de un solo libro ni oyente de un solo SehadichoqueelHombrede maestro Su producción literaria se condensa, a mi juicio, en tres importantes obras: Cuentos de vacaciones El mundo visto a los 80 años- -memorias de un arterioesclerótico- y Charlas de café Ésta última sigue conllevando frescas vivencias. Se nos antoja como un auténtico Ideario que reúne pensamientos, confidencias y esbozos de ensayos sobre la más diversa temática. Escritas estas charlas en edad provecta, el autor las define como grafomanía que suele exacerbarse en la senectud Y justifica el título por el valor que el diccionario da a la palabra charla: hablar mucho, sin sustancia, y sólo por mero pasatiempo apostillando: ¡Qué diablos! también los hombres de Laboratorio necesitamos de vez en cuando, para no anquilosarnos, explayar la imaginación por los amenos vergeles de la literatura, la sociología y el costumbrismo, aunque como novicios desempeñemos harto modesto papel Cajal, un gran observador de los fenómenos de la natura- Cuando asisto a la polémica en torno al feminismo y al machismo advierto que unas defienden a la mujer contra el hombre, otros al hombre contra la mujer, pero ninguno a la Familia, a la Raza, de las que hembra y varón son simples células integrantes. No se cae en la cuenta de que, para la prosperidad de un pueblo, la mujer y el varón aislados, equivalen a cero. Misoginia: ¿Quieres ser invisible para los hombres? sé pobre. ¿Quieres serlo para las mujeres? sé viejo. O esta sentencia: La mujer nos dá el opio, como el cirujano el cloroformo, para despedazarnos. Pero su crítica mordaz puede purgarse con una reflexión rotunda: Los verdaderos misóginos debieran recordar que la más rústica e ignorante de las mujeres, puede engendrar un genio. En definitiva, un emotivo homenaje a uno de nuestros más grandes científicos, a la par que brillante pensador. Desgraciadamente no son muchas las personas que conjugan ambos valores. Cajal supo atesorarlos con creces y ello merece nuestro respeto y gratitud. Feminismo: