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ABC MARTES 24 s 10 s 2006 Cinco años después del ataque a las Torres Gemelas INTERNACIONAL 45 El camposanto de la Zona Cero El alcalde de Nueva York reiteró ayer que no se detendrá la reconstrucción de las Torres Gemelas y que los neoyorquinos pueden estar orgullosos por el limpio trabajo que se ha hecho y se hace POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. La aparición de nuevos restos humanos (más de 80 huesos de brazos, piernas y costillas) en el World Trade Center ha reabierto las heridas del 11- S que, cinco años después, siguen lejos de cicatrizar. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, tuvo que salir ayer a dar la cara ante las familias de las víctimas, que se sienten enfermas, disgustadas y ultrajadas Su clamor amargo alimenta la psicosis colectiva. De las 2.749 personas que perdieron la vida el 11- S, 1.150 no han aparecido, o sus restos no han podido ser identificados. Los familiares de todas estas personas componen un colectivo muy dolorido y, en plena campaña electoral, muy inflamable. La última conmemoración de los atentados ya se vio enturbiada por las denuncias de que incontables fragmentos de cadáveres se apiñan con escombros y detritus en un vertedero de Staten Island. El coste de separar la materia orgánica de la inorgánica sería astronómico. doce puntos nuevos. La prioridad es rastrear en aquellos recovecos donde, y según el alcalde, trágicamente, nadie había entrado hasta ahora Bloomberg sugirió que la misma maquinaria pesada utilizada en las labores de rescate y de limpieza puede haber complicado las cosas. En otras palabras, para salvar vidas habría habido que apisonar restos, o hacer irrecuperables unos para encontrar otros. Todo esto no ayuda a los familiares de las víctimas a sentirse mejor. Además, la maquinaria pesada que cita Bloomberg no sólo ha servido para buscar cuerpos, sino para emprender unos trabajos de reconstrucción (cinco años después, la Zona Cero sigue siendo un agujero a cielo abierto) que algunos consideran prematuros. No son pocos los que creen que, hasta que el último cadáver haya sido recuperado y honrado, ni una sola piedra debería levantarse. Todo ello se suma a los muchos problemas que el Ayuntamiento de Nueva York ya ha tenido para resolver el futuro de este espacio. Muchas empresas privadas que operaban en la zona desdeñaron volver a ella después del atentado. Y que todavía aparezcan restos humanos es la peor publicidad posible. Las autoridades estadounidenses dieron a conocer oficial- mente que se había encontrado más restos humanos procedentes de varias alcantarillas situadas en la Zona Cero, mientras que el gobierno de la ciudad continuaba la búsqueda de víctimas de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en las Torres Gemelas. Funcionarios de la ciudad y trabajadores de servicios públicos levantaron el sábado a mano material de más alcantarillas, después de romper el pavimento de un camino de servicio a lo largo de la parte occidental del área. Después fue entregado a los forenses, que los examinaron in situ Entrega y probidad El alcalde Bloomberg tuvo que apelar ayer a lo más alto para calmar la ira: al recuerdo heroico de los bomberos y policías implicados en las labores de rescate, cuya entrega y probidad no discute ni siquiera Oliver Stone. Bloomberg se esforzó en recuperar el espíritu de esta epopeya cívica para alejar toda sospecha de gestión frívola del inmenso camposanto que, en la práctica, subyace bajo el antiguo World Trade Center. Había que recurrir a la emoción para calmar los ánimos, porque los hechos son duros de mirar a la cara. No es fácil para nadie admitir la casi imposibilidad de garantizar una limpieza total. Bloomberg aseguró que en todo momento se ha hecho todo lo posible y que se seguirá haciendo: a partir de los hallazgos de la semana pasada, se reanudarán los trabajos de excavación, en por lo menos