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ABC MARTES 24- -10- -2006 El laberinto iraquí INTERNACIONAL 41 Florentino Portero PRISIONERO DE SU ESTRATEGIA C Blair y el viceprimer ministro iraquí, ayer en Downing Street EPA El Gobierno iraquí se hará con la seguridad de medio país este año El viceprimer ministro urge a la comunidad internacional a no largarse corriendo EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Antes de que termine el año, el Gobierno de Irak habrá asumido el control de la seguridad de siete u ocho de las 18 provincias en que está dividido el país. Así lo anunció en Londres el viceprimer ministro iraquí, Barham Salih, en un intento de contrarrestar las voces que han surgido en las administraciones norteamericana y británica cuestionando la presencia de las tropas. Salih indicó que Bagdad se está esforzando en cumplir sus responsabilidades, como demuestra su pronto control de la seguridad de casi medio país, por lo que los aliados no pueden ahora tirar la toalla. Creemos que la comunidad internacional no tiene la opción de largarse corriendo. El futuro de Irak es esencial para Oriente Medio y el orden mundial declaró tras su entrevista con el primer ministro Tony Blair. En respuesta a ese ruego, Downing Street se encargó de desmentir que Blair hubiera presionado a Salih para acordar una estrategia de salida que debiera culminarse en un año. Sería un error fijar una falsa fecha límite para la entrega de las obligaciones de seguridad a las tropas iraquíes insistió la ministra británica de Exteriores, Margaret Beckett. Salih indicó que Irak necesita el apoyo perdurable de las potencias occidentales para combatir la difícil embestida de terroristas Recordó que el Irak de Sadam Husein era un país inestable y un refugio de terroristas y que ahora es socio de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo internacional En declaraciones a la BBC, se mostró preocupado por el tono pesimista que existe en ciertos círculos de EE. UU. y Europa. Tenemos que ser realistas, pero no derrotistas. Hay urgencia con los muchos problemas de Irak, pero no debemos ceder al pánico uando el régimen de Sadam Hussein cayó ante el empuje de las fuerzas aliadas, Bush tuvo que optar. Podía, como quería Rumsfeld, entregar el poder a los iraquíes, desentenderse de lo que allí pudiera ocurrir y volver a casa. El objetivo estaba logrado y no hacía falta permanecer más tiempo en la zona. También podía, siguiendo a Truman, comprometerse con la reconstrucción política y económica de Irak. La segunda opción planteaba mayores dificultades y mayores beneficios. Si se lograba, un Irak democrático no volvería a ser un problema y se convertiría en un modelo de reforma política para toda la región. Pero para ello había que transformar un país árabe en una democracia, algo sin precedentes, y, sobre todo, ponerse en manos de los nuevos gobernantes. Hoy el proceso político iraquí está en las manos de sus propios representantes, quedando las fuerzas norteamericanas en la incómoda posición de rehenes. El presidente estadounidense ha repetido que las tropas estarán allí el tiempo que sea necesario para estabilizar la situación y su compromiso es firme. Sin embargo, no podrá mantenerlas si las fuerzas nacionales no llegan a un acuerdo para poder fin a la violencia. La violencia procede tanto de grupos sunitas o chiítas con una agenda nacional, como de islamistas vinculados a la red de Al Qaida. Los importantes son los primeros, porque de ellos depende la estabilidad del sistema. Si se integraran en el nuevo régimen, Al Qaida se convertiría en un problema similar al que representa en Jordania o en Arabia, una amenaza manejable. El presidente Bush ha comenzado a enviar mensajes a las elites políticas iraquíes, mensajes que llegan con mayor claridad y contundencia cuando son expresados por senadores y congresistas en sus continuos viajes al país: si no hay avances políticos y la situación continúa deteriorándose, Estados Unidos iniciará el repliegue de sus tropas. Bajo ningún concepto ni la Casa Blanca ni el Capitolio aceptarán convertirse en los rehenes del gobierno de Bagdad.