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ABC LUNES 23 10 2006 Deportes 87 REAL MADRID- BARCELONA EL PARTIDO DE LA JORNADA El Real Madrid impone la ley de Capello Se adelantó pronto, aguantó el tirón azulgrana y terminó venciendo en una gran segunda parte REAL MADRID BARCELONA 2 0 Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Sergio Ramos, Helguera, Cannavaro, Roberto Carlos; Emerson Diarra; Raúl, Guti (Beckham, m 82) Robinho; y Van Nistelrooy (Reyes, m. 79) Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Zambrotta, Thuram, Puyol, Sylvinho; Deco (Giuly, m. 56) Xavi, Iniesta; Messi, Gudjhonsen (Saviola, m. (64) y Ronaldinho. Árbitro Pérez Burrull. Amarilla a Emerson, Zambrotta, Van Nistelrooy, Guti, Ronaldinho y Beckham. Goles 1- 0. m. 3: Raúl, de cabeza. 2- 0. m. 53: Van Nistelrooy. ENRIQUE ORTEGO MADRID. El Madrid de Capello- -así le gusta al italiano que se comporten sus equipos- -domó al Barça de Rijkaard. Montado al galope de un gol tempranero, apretó los dientes para sufrir la reacción azulgrana y al poco de comenzar el segundo tiempo le asestó el golpe definitivo que ya le permitió mantener el pulso del partido e incluso ser mejor, a su manera, que un equipo azulgrana en el que volvió a estar desaparecido Ronaldinho. Nació el partido contagiado por el ambiente. Se celebraba el título de Fernando Alonso en el Bernabéu y los jugadores del Real Madrid se metieron en faena a toda velocidad. A los diez segundos los azulgrana ya habían robado dos balones y a los tres minutos los blancos ya habían marcado un gol. Visto y no visto. Primera llegada, primer remate. Gol de laboratorio. Sergio Ramos que sube por su banda, Ronaldinho que no le sigue porque por cuestiones tácticas no lo hizo nunca y cabezazo nítido de Raúl, que hizo con maestría el movimiento ensayado. El tanto no hizo sino ratificar los papeles de cada equipo. El Barça había salido a jugar. El Madrid, a morder. Rijkaard apostó por los tres bajitos, -Deco- Xavi- Iniesta- que son como los tres tenores pero en chiquitín. Capello, por el músculo y el mordisco. Los tres azulgrana pedían para sí el balón. Los tres blancos les perseguían como posesos. Emerson era la sombra de Iniesta, Diarra la de Deco y Guti- -sí, Guti- -la de Xavi. Van Nistelrooy, tras marcar el segundo gol, recibe la felicitación de Raúl, autor del primer tanto gol. Dos las desperdició él mismo, la otra, Gudjhonsen, al que el Barça puede que le venga grande. Hasta el final del primer tiempo aquello ya fue un monólogo del Barça. Cedieron tantos metros los de Capello que el Bernabéu se enfadó antes del descanso y sólo que el árbitro perdonara la segunda amarilla a Emerson frenó los ánimos contra los suyos. No volvió el Madrid a aparecer por el área de Valdés y marcharse hacia los vestuarios fue la única forma de salir de su área. IGNACIO GIL LO MEJOR A partir del segundo gol el Madrid impuso una presión y un ritmo que descompuso al rival LO PEOR Apareció Messi y sembró el pánico Desorientó al Barça verse tan pronto por debajo y a punto estuvo de noquearle definitivamente el Madrid en sus dos siguientes ataques, con remate de Raúl al poste y paradón de Valdés a tiro de Robinho. Ronaldinho continuaba en Londres, donde curiosamente tampoco se le vio, y Messi no aparecía es escena. Pero tanto se empeñaron Deco, Iniesta y Xavi que el equipo fue cogiendo la onda. Los tres de arriba comenzaron su noria de movimientos y Messi empezó a hacer de las suyas. ¡Qué bueno es! Cuatro llegadas consecutivas, tres ocasiones claras de Y la contra llegó muy pronto No podía cambiar mucho el panorama en la reanudación porque el Barça mantenía su necesidad y el Madrid salió tan encogido como se fue, posiblemente confiado en que en alguna contra podía terminar de cazar a su pieza. Y así fue. Poco después de que Gudjhonsen volviera a pifiar, Guti pergeñó la jugada esperada. El crimen per- Rijkaard colocó a Messi, su mejor delantero, como centrocampista y Ronaldinho ni apareció fecto. Apertura a Robinho, galopada del brasileño y centro dividido al que no llega Valdés y sí la izquierda de Van Nistelrooy. Tuvo ese segundo tanto un efecto natural. El Madrid se sintió un gigante y el Barça, un pigmeo. Rijkaard, como el miércoles en Sta- mford Bridge, tiró por la tremenda. Quitó a Deco, dio entrada a Giuly y Messi pasó a ejercer de centrocampista. Se antoja un error alejar del área al único delantero que había sembrado el pánico entre la defensa blanca durante la primera parte, pero el técnico holandés, que ya había apostado por jugar sin un medio centro alto, debió pensar que le daba lo mismo perder por dos que por más. Aunque no se repitió la historia de la primera parte. El Madrid no cedió tanto terreno y el físico de Diarra y Emerson comenzó a imponerse, mientras arriba Robinho, Guti y Raúl empezaron a tener muchos espacios a la espalda de Xavi y hasta el final siempre pareció que estaba más cerca el tercer tanto blanco que el que devolviera al Barça al partido, aunque al final el marcador se quedó como estaba para regocijo de un Bernabéu que en esa segunda parte se reconcilió con su equipo.