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86 Deportes MUNDIAL DE FÓRMULA 1 FERNANDO ALONSO, BICAMPEÓN LUNES 23 10 2006 ABC PRODIGIO Y UN EQUIPO PERFECTO FRANCISCO DEL BRÍO Sus números N de grandes premio: 249 N podios: 154 N de victorias: 91 N de poles 68 N poles con victoria: 40 N poles con victoria y vuelta rápida: 22 Años en la Fórmula 1: 16 Campeonatos conseguidos: 7 Total de puntos: 1.369 U nas dotes prodigiosas, una mente calculadora, un enorme poder de abstracción en la contienda y, sobre todo, un absoluto sentimiento de ganador, de estar convencido de que ser segundo en una competición sólo es ser el primero de los perdedores. Estas son las condiciones de los ganadores natos, de los que han nacido para ser los primeros y el mundo de la F- 1 ha conocido a muchos, con mejor o peor estilo, más o menos simpáticos, callados, habladores, serios, bromistas, pero todos con esas cualidades que son comunes al nuevo bicampeón, Fernando Alonso, y al heptacampeón, Michael Schumacher, que ayer se retiró de las carreras. Pero hay otros que con las mismas cualidades no han tenido la oportunidad de ganar un campeonato y, a veces, ni de ganar carreras. Porque la Fórmula 1 no es como correr los 100 metros, en los que todo depende de atleta. Aquí hay muchos más factores en juego, como se ha comprobado este año. Todo funciona a la perfección, pero una ampolla en un neumático puede arruinar la carrera. Y hay algo que lo sobrepasa todo: la labor del equipo. Sin un grupo que funcione como una máquina perfecta es imposible ganar e incluso hacer un papel medianamente decente. Al margen de las condiciones atmosféricas, los neumáticos y otros lances atribuibles a la propia competición y a las interpretaciones interesadas de los reglamentos, el campeonato ha tenido dos protagonistas indiscutibles, Fernando y Michael. Pero el factor fundamental de competencia entre los dos pilotos y el desenlace ha radicado en los equipos, a pesar de sus fallos. Los de la escudería francesa quizá han sido más patentes o aireados por quien menos debía hacerlo, pero Ferrari también tiene cosas de las que avergonzarse. Y qué decir de los demás, al menos de los que aspiraban a algo. McLaren no pasó en toda la temporada de aspirante y el regalo para los españoles ha sido la participación de Pedro de la Rosa, mientras que BMW tiene que replantearse muchas cosas. Sus resultados no han estado a la altura del verdadero rendimiento de sus coches. Toyota no pasado de un discreto papel, con alguna que otra actuación memorable, y Honda no ha salvado los muebles a pesar de su presupuesto y la mayor pléyade de ingenieros trabajando para tan pobre resultado. 144 123 102 92 108 86 78 59 44 93 148 121 Puntos obtenidos por temporada 53 52 62 4 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 14 3 4 1 1 3 Desclasif. 2 5 1 1 1 1 1 3 2 Ferrari 248 F 1 Benetton B 191 Puesto Sus dos títulos en Benetton le dieron el privilegio para ser el piloto elegido por Ferrari para encabezar la reacción INFOGRAFÍA: JAVIER AGUILERA Auf wiedersehen al número uno en calidad y en antideportividad Las tretas contra los rivales han marchitado la gloria del más grande TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Seguro, potente, fiable. Alemán. El mejor piloto de todos los tiempos, con permiso de Senna y de Fangio, cumple todas las características que definen el mundo germánico. Un virtuosismo que destroza con unos defectos terribles. Orgulloso hasta el desprecio por los demás, ha sido antideportivo hasta límites infinitos, aquejado de una ansiedad por ganar que rompe todas las reglas del fair play Es esa falta de democracia competitiva el argumento que ha puesto en duda su liderato histórico en la F- 1. Cada deporte necesita coronar de gloria a sus campeones para ascenderlos a la eternidad. El problema con Michael es que ha sido el número uno en las matemáticas, en la física cuántica del pilotaje, pero no en la épica. Esa la ha matado paulatinamente con acciones nefastas que, en 1997, significaron su descalificación del campeonato. El número uno de la historia no puede enseñar un cero tan rotundo en unas notas que después, San Pedro, lee para abrir o cerrar la puerta del cielo. Michael Schumacher (3- 1- 69, HurthHermulheim) amó el universo de los coches gracias a su padre, Rolf. Mecánico en la pista de karts de Kerpen, puso a volar a su hijo a los cuatro años y Mike ya no dejó de pisar el acelerador. Colocó en su kart a pedales un motor monocilíndrico y el rufián creyó soñar. Terminó por cargarse una farola. Fue una metáfora. Schumacher sería la luz de la F- 1 veinte años después. Subcampeón del mundo junior de de karts con 16 años, Michael saltó pronto a la F- 3. Su amistad con Will Weber fue decisiva. Se convirtió en el mánager y en la persona más importante de su vida deportiva, junto a Jean Todt, el ingeniero de sus éxitos. Mientras le quitaba la novia a Frentzen, Schumi conoció a Eddie Jordan y debutó en la F- 1 en 1991. Sorprendente por su agresividad, Benetton se fijó en él. Realizó un fichaje que haría historia. Tercero en 1992, cuarto en 1993, a los 25 años se proclamó campeón del mundo. Un título polémico. Era la última carrera. Partía con un punto de ventaja frente a Damon Hill, pero Michael sufrió un accidente. Chocó con- tra el muro y el rebote le devolvió a la pista para toparse con Hill, que se retiró. La FIA no le quiso sancionar. Había nacido una estrella. Y una fama. Michael y Todt, la revolución mundial En 1995 repitió el triunfo con Benetton. Ferrari le contrató, junto a Todt, para levantar el prestigio del cavallino Al principio no lo recuperó. Incluso lo perdió cuando, en 1997, volvió a las andadas en la carrera decisiva. Schumacher era líder del campeonato, con un punto más que Villeneuve, y no supo perder. El canadiense le adelantó y el alemán le cerró, pero el accidente, esta vez, le salió mal. El Williams siguió en pista. La FIA, sospechosa desde 1994, le eliminó del Mundial. El golpe no le asustó. Todt y Michael continuaron trabajando en busca del coche del futuro. Lo encontraron en el año 2000. Comenzó un quinquenio inmejorable. Una etapa en la que estableció todas las plusmarcas de este negocio, hasta que Alonso le echó el freno. Ha sido el mejor y sus tretas han ensuciado el libro blanco. Su Ferrari aparcado en la Rascasse de Montecarlo, para intentar provocar un accidente en los entrenamientos, han sido el último ejemplo de ese querer ganar a cualquier precio. Él se lo pierde. En 1994 chocó contra Hill y ganó el título; en 1997 hizo lo mismo con Villeneuve y fue echado del Mundial