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56 Cultura LUNES 23 10 2006 ABC DANZA El alma Nuevo Ballet Español. Coreografías y dirección artística: Ángel Rojas y Carlos Rodríguez. Música: J. Maesso, Björk, D. Álvarez, A. Piazzolla, A. Rey, G. Rodríguez, D. Jurado. Principales intérpretes: Ángel Rojas, Carlos Rodríguez, Chevi Muraday. Lugar: Teatro Albéniz, Madrid La Filmoteca Española expone en Madrid los mejores trabajos del cartelista de cine Macario Gómez Mac Entre ellos, el artista recuerda con especial cariño aquellos realizados para películas como Los diez Mandamientos Guerra y Paz Doctor Zhivago o El verdugo Cartelera para la nostalgia TEXTO: JOSÉ EDUARDO ARENAS LA HORA DE LA MADUREZ J. B. arece que fue ayer, pero ya hace diez años que irrumpió en el panorama de la danza española el Nuevo Ballet Español, capitaneado por Ángel Rojas y Carlos Rodríguez. Los aficionados conocían su talento como bailarines, demostrado al lado de artistas y coreógrafos como el añorado José Granero, Antonio Canales o José Antonio, y también sus inquietudes creadoras, de las que el actual director del Ballet Nacional fue algo así como su padrino. El primer espectáculo del Nuevo Ballet Español supuso un soplo de aire fresco en nuestra danza. Con veintipocos años cada uno en el bolsillo, sus trabajos mostraban audacia, atrevimiento, cierta inocencia, lozanía, efervescencia... Como jóvenes buscaban incorporar a la tradición que habían aprendido- -y que siempre han respetado y querido como columna vertebral de su trabajo- -las tendencias de nuestro tiempo, las influencias de otras danzas y otras músicas, incluso el apoyo de la moda en el vestuario o la escenografía. Han pasado diez años, y aquel vino joven ha ido cogiendo cuerpo. Ángel y Carlos- -Rojas y Rodríguez, como figuran en los carteles- -han crecido como bailarines y como coreógrafos; han abierto horizontes y han probado en otros campos, como el de la comedia musical. Siguen juntos, algo que no es nada frecuente en el mundo del arte, donde los egos tienden a engordar y a ahorar amistades. Y, aunque es difícil no referirse a ellos como los niños (así se les conoce en el mundo de la danza) son ya, desde hace tiempo, dos artistas maduros y llenos de virtudes. El alma recoge piezas antiguas, rescatadas y pulidas para su puesta en escena, junto a dos trabajos nuevos, que muestran a dos coreógrafos con mayor peso, menos pendientes de la espuma y de la superficie para rascar un poco más en la esencia del baile; naturalmente, la ebullición sigue siendo una de las notas principales de su baile, y la técnica un elemento indispensable de estos trabajos, que conforman un espectáculo bello, vivo, colorista, al que Chevi Muraday- -flamante premio Nacional de Danza- -y las dos orquestas en vivo- -de tango y flamenca- -otorgan un plus de calidad. P MADRID. Hace unos años existía la creencia de que las filmotecas eran un reducto donde un grupo de exquisitos del cine se reunían para ver sus películas a las que el público común no accedía al presentir lo restringido a un cine que no dominaba. Entre aquellas vivencias, no exentas de cierto esnobismo, y la proliferación de ofertas actuales para atraer a los amantes del cine, existe más distancia que entre el Nosferatu de Mornau y el Hello, Dolly de Kelly. Sin embargo, algo une a todos. El antes y el después que llenó nuestras mentes de información, simbolismos, alegorías y metáforas: los carteles, con sus normas y claves, imágenes, espacios, textos, color, logotipos y tramas. Desde que nació el cine, el cartel publicitario o el programa de mano, se convirtió en un arte, aunque casi nunca se prestara demasiada atención a quién o quiénes los realizaban. Los dibujantes, los cartelistas, inundaban la Gran Vía madrileña de una rica gama cromática. Según el género, los responsables de estas obras estudiaban las posibilidades de cada cinta, la manera de otorgar a los diseños el encanto multicolor de la bella de turno, los tonos marrones del lejano Oeste y la risa de una Marilyn a punto de comerse la vida que la devoró. Combatiendo la rutina Jano, José Peris Aragó, Emilio Chapí, Mac, José María Cruz... sólo son algunos nombres destacados con una carrera rica e internacional, como Macario Gómez Mac (Tarragona, 1926) del que se ha inaugurado una exposición en la Filmoteca Española con el fin de mostrar la importancia en el sector de este artista que ha vivido la época gloriosa en la que las marquesinas de los cine eran pintadas. Cuando Mac ya era conocido, consideraba que lo que hacía- -el diseño de carteles- -era rutinario. Yo quería darles un tratamiento más artístico, propio de la pintura declaraba a ABC. Macario es admirador de los grandes pintores, en especial de For- tuny y de Velázquez. Miles de títulos han pasado por su interpretación gráfica sin distinción de género. En los primeros años cincuenta empezó a trabajar en la escuela de Martí, Clavé y Picó Estudio Esquema donde demostró su toque personal que llegó a internacionalizarse con encargos desde Estados Unidos de Paramount, United Artists, Metro Goldwyn Mayer o RKO. La manera de combatir la rutina fue mi propia voluntad de mejorar el trabajo anterior y emplear nuevas técnicas- -añade- Al principio sólo trabajaba con témpera, que secaba enseguida, y acuarela. Si no tenía prisa, me permitía el lujo de hacer alguno al óleo. De cualquier manera, los barnicé y durante muchos años han estado sin que le diera la luz. Por eso tengo mucha obra bien conservada Las actrices quedaban fascinadas; los actores veían reflejada su virilidad y protagonismo: Los artistas tienen que quedar contentos. Intenté resaltar los mejores rasgos de las señoras y de los caballeros, también Se le nota el orgullo que le ha proporcionado el trabajo: Tengo algunas películas significativas, como Los diez Mandamientos Guerra y Paz Doctor Zhivago o El verdugo Directores de la importancia de George Sydney, John Ford, John Huston, Billy Wilder, Cecil B. De Mille, Luis César Amadori, Tulio Demicheli, Terence Fisher, Sergio Leone o Steven Spielberg contaron con la privilegiada labor de este hombre para buscar el deseo del público, al que requerían para promocionar sus películas.