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52 Cultura LUNES 23 10 2006 ABC TEATRO MUSICAL Mar y cielo Texto: Xavier Bru de Sala. Música y orquestación: Albert Guinovart. Dirección musical: Joan Vives. Escenografía y vestuario: Isidre Prunés y Montse Amenós. Dirección: Joan Lluís Bozzo. Principales intérpretes: Carlos Gramaje, Julia Möller, Ferrán Frauca, José Ricardo Truchado, Anna Moliner. Lugar: Teatro Gran Vía, Madrid Hallan tres tumbas de dentistas del Egipto faraónico Arqueólogos egipcios han descubierto las primeras tres tumbas de dentistas que datan de la época faraónica (2575- 2150 a. C. en Saqara, localidad ubicada a unos 25 kilómetros al suroeste de El Cairo. El hallazgo fue anunciado por el Consejo Supremo de Antigüedades (CSA) Esas tumbas pertenecen a un rey que gobernó a fines de la IV y a principios de la V dinastía faraónica, y fueron construidas con bloques de adobe y piedra caliza indicó el secretario general del CSA, Zahi Hawass, en la imagen junto a una de las tumbas ALIANZA DE CIVILIZACIONES MUSICAL JULIO BRAVO oco podía imaginar seguramente el escritor Ángel Guimerá cuando escribió su texto Mar i cel en 1888, que casi ciento veinte años después la historia de amor entre un morisco y una cristiana, envuelta en el desencuentro y el odio entre dos civilizaciones diferentes, iba a tener tanta actualidad. Tampoco lo sospechaban los responsables de Dagoll Dagom hace dieciocho años, cuando decidieron convertir la obra en musical. No era aquél un momento tan propicio para el género como lo son nuestros días, así que la aventura de crear un musical propio (con tema y autores españoles) y de ponerla en pie con dignidad y suficiencia de medios era doblemente loable. Dagoll Dagom decidió hace dos años reponer la obra dentro de los actos de celebración de su trigésimo aniversario. La respuesta del público barcelonés ha sido extraordinaria, y con ese éxito en la mochila llega ahora a Madrid. Mar y cielo narra una historia que transcurre fundamentalmente en un barco pirata tripulado por un grupo de moriscos, expulsados veinte años antes de España. En ese entorno se desarrolla la historia de amor entre el capitán del navío, Said, y una joven noble, rehén junto a su familia de los piratas. Toda una alianza de civilizaciones entre hostilidades religiosas. Albert Guinovart compuso una partitura que presenta enormes dificultades para los cantantes y que se aleja de la amabilidad melódica habitual en el género; combina solos y dúos más convencionales con coros y concertantes llenos de complicadas disonancias. Por esa partitura transitan los actorescantantes con desigual fortuna, aunque el nivel general sea más que notable. Destaca sobre todos, por calidad de voz y de canto, Julia Möller, que ofrece una Blanca absolutamente encantadora. En el aspecto escénico es donde la producción tiene alguna vía de agua. El barco impresiona en las primeras escenas, pero condiciona sobremanera una puesta en escena que, además, necesitaría un ritmo más continuado y una iluminación y un sonido más ricos. P AP Daniel Burman sitúa Derecho de familia en primera línea de la Seminci La película argentina logra el consenso del público y la crítica b El filme del joven realizador vuel- ve a ahondar en la búsqueda de la identidad y el relevo generacional con el toque personal de sus singulares humor e ironía FÉLIX IGLESIAS VALLADOLID. Daniel Burman, un cineasta enorme con una filmografía pequeña, demuestra que no sólo se trata de contar una historia, sino hacerlo con el encanto suficiente para que el espectador mire con los ojos del protagonista y hable por su boca. Al igual que Woody Allen, otro judío heterodoxo, el director argentino opta por soportar la erosión de la vida rellenando los huecos con humor, ironía y mucha sabiduría. Ayer presentó en la sección oficial de la 51 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) su último largometraje, titulado Derecho de familia que fue recibido con una gran ovación por parte del público y la crítica. Y es que había ganas de reír, aunque sea de la propia sombra, tras unas primeras películas más bien de espíritu plomizo como el tiempo de estos días. En este filme, un joven abogado felizmente casado y feliz padre, sin saberlo sigue la estela de su padre, también abogado. Cree estar buscando su entidad cuando en realidad ya viste el traje de la responsabilidad, tan entallada que ni siquiera se lo quita para dormir. Burman regresa, tras Esperando al Mesías y El brazo partido a ese imperceptible puente en el que se diluye la juventud, desembocando en la edad adulta, y que todos creemos al acecho en cualquier rincón, cuando Daniel Burman, ayer en Valladolid en realidad, nos dice Burman, fermenta día a día. Para Derecho de familia cuenta una vez más con Daniel Hendler, más cómplice que intérprete de Burman. Seguramente el realizador argentino se enfunda la encarnadura del actor uruguayo para construir esos personajes silenciosos, inseguros y, sobre todo, buenas personas, que nunca acaban de comprender por dónde les lleva la vida. Lo que sí supimos ayer es que Derecho de familia llegó con ganas de no regresar de vacío, donde ya EFE triunfó con Esperando al Mesías en 2000. En las antípodas En la antípodas se sitúa Es invierno del iraní Rafi Pitts, más próximo al neorrealismo que a los poemas visuales del gran maestro Kiarostami. Retrato descarnado de un Irán de desempleo y migración interior, la tensión de la película se templa con la acumulación de silencios, frases esquemáticas e imágenes desoladoras, fraguando un filme de un inesperado encanto.