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ABC LUNES 23 10 2006 Sociedad 49 Cinco euros para la diversión y la educación Los juguetes que son distribuidos a través de la campaña Un juguete, una ilusión entre los niños de los países más empobrecidos suponen mucho más que una sonrisa para los pequeños. Contribuyen a su desarrollo y educación, aparte de ofrecerles la oportunidad de crecer divirtiéndose. Este año miles de niños se han beneficiado de 240.000 juguetes y 200 ludotecas que se han repartido en trece países: Haití, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Bolivia, Colombia, Marruecos, Angola, Senegal, Malawi, Benin y Bosnia Herzegovina. La próxima campaña se desarrollará entre el 13 de noviembre y el 5 de enero. Por la compra de un bolígrafo, por cinco euros, los niños españoles contribuirán a la fabricación de los juguetes que después se enviarán a los países citados. Arbela, en la puerta de su casa, tras recibir su primera muñeca a la que ha llamado Ana Miles de juguetes españoles han llegado a las zonas más desfavorecidas de Nicaragua, el segundo país más pobre de Centroamérica, despertando el entusiasmo de miles de niños que recibían por primera vez en su vida tan apreciado tesoro Un regalo para los desfavorecidos TEXTO Y FOTOS: MARÍA JOSÉ PÉREZ- BARCO ENVIADA ESPECIAL MANAGUA. Intenta esconderse de la cámara fotográfica, le intimida, y desconfía ante lo desconocido. Con la inocencia de una niña de cuatro años, Arbela permanece ajena al entorno que le rodea, protegida por su timidez y el calor de su famila. Vive en una destartalada casa, cuyas maderas apenas se tienen en pie, con su padre, su abuela y sus tres hermanos, en la localidad de Sebaco Viejo, una de las zonas rurales más empobrecidas de Nicaragua. No existen comodidades, ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado, ni calles, sino caminos que se convierten en un barrizal durante la época de lluvias. Y, a veces, tampoco hay comida en la mesa. Allí cerca de 500 familias sobreviven con los escasos recursos que proporciona el campo o trabajos malpagados, cuando los hay. El salario medio apenas llega a tres dólares diarios. Y se dan casos todavía más alarmantes, como el del padre de Arbela que se gana la vida cortando zácate (alimento para el ganado) por 20 córdobas la jornada, poco más de un dólar. Lo más escalofriante es descubrir que las oportunidades de estas gentes para mejorar su situación y superar la pobreza en la que están inmersos resultan prácticamente nulas e inalcanzables. Arbela observa, no habla y se muestra introvertida. Pero esa actitud se disipa con la llegada de un regalo ines- perado: una pequeña y sencilla muñeca envuelta en una bolsa de plástico. Es entonces cuando la pequeña hace gala de una amplia sonrisa que le hunde los hoyuelos de sus mejillas y le ilumina la mirada. Como otros miles de niños nicaragüenses es la primera vez que recibe un juguete en sus manos, esta vez han llegado más de 14.000 del otro lado del Atlántico gracias a la campaña Un juguete, una ilusión que organiza Radio Nacional de Espa- ña y la Fundación Crecer Jugando. El día anterior fue Raquel, una niña de siete años del barrio Paz y Reconciliación, quien se deshacía en abrazos con su primera muñeca- -a la que llamó Celeste- -en la entrada de una champa la denominación que allí reciben las casas levantadas con planchas de zinc y plásticos. Pero otros no tienen tanta suerte. A sus cinco años Ulises, junto a Rubén (ocho años) trabajan con un pico y una pala cubriendo los baches de la carretera- -o más bien de la pista forestal- -que conduce desde Managua a la ciudad de Matagalpa. Sortean camiones, autobuses y todoterrenos por unas pocas monedas que mendigan a los conductores. Muchos niños tapabollos -como se denomina a estos pequeños- -mueren atropellados explica Raúl, uno de los trabajadores de la ONG Infancia sin Fronteras que lleva a cabo diversos proyectos de desarrollo en este país. Entre los niños de las escuelas, comedores, guarderías y ludotecas que gestiona esta organización se han distribuido los juguetes españoles. Escolarización La triste realidad de Nicaragua abruma. Es el segundo país más pobre de Centroamérica y eso se palpa a cada paso, más aún al comprobar que la infancia es uno de los colectivos más desprotegidos. De hecho, sólo uno de cada cinco niños acude regularmente al colegio. Gran parte de ellos están obligados a ayudar a la familia para cubrir las necesidades básicas. Los mayores cuidan de los más pequeños mientras los padres trabajan afirma Daniela Knörr, la directora de Infancia sin Fronteras en Nicaragua. En otras ocasiones, se les ve descalzos en las calles de Managua vendiendo prensa y botellas de agua, o mendigando. En las aldeas rurales acuden a los cafetales junto a sus padres. Y aunque se les ve y existen, son niños desconocidos, sin nombre, ya que muchos de ellos ni siquiera están inscritos en el registro civil. Una vez más una caravana de juguetes españoles ha llegado a los lugares más recónditos de Nicaragua, despertando el entusiasmo de miles de niños que viven en la más absoluta de las pobrezas y, por qué no, dejando entrever un halo de esperanza para su futuro. Rubén (ocho años) gana unas monedas tapando los baches de una carretera