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ABC LUNES 23 10 2006 Nacional 17 NEGOCIACIÓN ETA- GOBIERNO LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL PROCESO En Génova no se explican cómo Zapatero no ha llamado a Rajoy ni para quedar bien; mientras, en el PSOE no entienden el motivo ni ven el beneficio de que se haya preferido trasladar a Europa un debate que debía haberse producido en el Parlamento español Europa: 25 de octubre TEXTO: CHARO ZARZALEJOS MADRID. La socialista Elena Valenciano y el popular Vidal Quadras intentan, o eso dicen, un acuerdo que permita salvar los muebles pasado mañana, miércoles, en el Parlamento europeo. Es muy probable que no sea muy difícil encontrar acuerdo sobre un texto concreto, pero el problema para el PP es una cuestión de principio. ¿Alguien puede explicar a qué viene esta iniciativa si no es para dar gusto a Batasuna; para ablandar a quienes, en definitiva, no se han movido un ápice de sus posiciones tradicionales Rajoy, sobre este punto, ha trasladado dentro y fuera un mensaje claro: no hay mejor pacto para acabar con ETA y restablecer la libertad que el Pacto contra el terrorismo Lo dice por convicción y porque considera que no tiene margen para otra cosa. En Génova todavía no entienden cómo, si de verdad Zapatero quiere un pacto, antes de lanzarse a una aventura que creía ganada de antemano, no llama a Rajoy, por lo menos para quedar bien y cambiar impresiones. A lo mejor el resulta- do hubiera sido el mismo, pero por lo menos él podría decir que lo intentó y no lo consiguió. Zapatero se equivoca de estrategia y de país Suena a chino Lo cierto es que el 25 de octubre preocupa, y no poco, al PSOE. Creyeron que este Pleno iba a ser un paseo, pero puede ocurrir todo lo contrario: es decir, que se convierta en un boomerang para el Gobierno, máxime si Batasuna, como ha anunciado, está presente y si el PNV lleva en su delegación a Gorka Aguirre, que tiene prohibida su salida de España por orden judicial. Estarán también las víctimas, de manera que el debate que no se produce en el Congreso se va a producir en el Parlamento europeo en un momento en el que Europa se pone nerviosa por los asuntos relacionados con la energía, no pierde el sueño por la inmigración que llega a España y el problema de ETA le suena, en muchos casos, a chino y, siempre, a cuestión interna de la política española ¿Cuál es el efecto positivo del día 25? Por mucho que se mire, ninguno, y en todo caso, el posible beneficio va a quedar eclipsado por el eventual protagonismo de quienes han despreciado siempre cualquier parlamento. Muchos son los socialistas preguntados al respecto y las respuestas se repiten: Pregúntale al presidente Otros, atentos a Teresa Fernández de la Vega, dicen eso de que el Parlamento europeo también es nuestro parlamento El entusiasmo en esta respuesta es perfectamente descriptible... Los socialistas están con el 25 como los populares estaban con la guerra de Irak. ¿Por qué estamos en esto? preguntaban entonces los populares a los periodistas. ¿Qué sabes de este lío del Parlamento europeo? preguntan ahora los socialistas. Lo más probable es que el socialismo gane la votación. Pero, ¿y qué? Un titular de un día, desunión consagrada ante Europa y Batasuna- -y desde luego ETA- -satisfecha, porque ellos en ningún caso tienen nada que perder. La iniciativa está bien, se asegura en medios de Batasuna, pero todas estas cosas que se hacen más para la galería no arreglan la cuestión de fondo. Zapatero sabe cuál es y si quiere que esto vaya para adelante es fundamental abordar el debate político. Las elecciones catalanas aprietan y mucho. Artur Mas ha conseguido lo deseado: ser el centro de la campaña y el PP de Piqué juega con el margen de esperanza que les da la certeza de tener voto oculto. Si nos queman autobuses no es nada raro pensar que gente que nos vaya a votar no lo diga En Génova creen que repetir resultados es un buen resultado y lo que les parece una broma es que desde CiU se alerte sobre un nuevo tripartito porque sería darnos bazas En Ferraz se asume el riesgo de tanto cambio en las listas y Montilla, sorprendido por el pase que Zapatero le ha dado negociando presupuestos con CiU, desea no tener que pactar con ERC y desde luego se ha conjurado para, en ningún caso, ceder la presidencia de la Generalitat a Artur Mas. Para despejar sospechas, Zapatero, al estilo del mitin en el que dijo apoyaré el Estatuto que salga de Cataluña ahora ha asegurado que Montilla podrá firmar los pactos que considere oportunos, que Moncloa no se va a meter en camisa de once varas, pero CiU- ¡hay que ver -aconseja a Montilla que no se fíe porque al final el presidente optará y presionará para lograr la situación más cómoda para su Gobierno. Lo que no se sabe es si Mas habla a humo de pajas o con conocimiento de causa.