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92 Deportes TENIS MASTERS SERIES DE MADRID DOMINGO 22 10 2006 ABC SIN PALCO VIP Baltasar Garzón y Ángel Acebes, a tiro de pedrada ROSA BELMONTE MADRID. Puntuales llegaron Mariano Rajoy y Alberto Ruiz- Gallardón (el Señor de las Obras) para ver el paseo de Roger Federer ante David Nalbandian. Pero la imagen no era la del alcalde de Madrid y el presidente del PP La ima. gen del día estaba en otra zona del Madrid Arena: el juez Baltasar Garzón y Ángel Acebes separados por sólo un palco que, además, estaba vacío. Se veían las chispas en el aire. Pero rebajemos la tensión (o no) Las recogepelotas vestían el mejor de sus conjuntos. Polo ajustado, faldita corta (no el espanto años 30 de la pasada edición) calcetas hasta la rodilla y, lo mejor, dos coletas que los peluqueros de Dessange les habían colocado. Mmmm, pillines. O sea, un lúbrico aspecto de estricta colegiala. Ayer se oían más silbidos en los desfiles de los cambios de turno, esos que las chicas hacen con las manos atrás. Aunque no sé si había más silbidos por el sugerente uniforme o porque era sábado y el público era más popular. Ayer, del Madrid, nadie, salvo Emilio Butragueño. Y Gonzalo Miró, repetía Los silbidos de admiración pasaron en la semifinal entre Tomas Berdych y Fernando González a silbidos de abucheo. Al pobre checo lo pitaron al salir, al sortear el campo, al servir, al fallar, al marcharse. Tomas (tes) Berdych Fritos. Como si estuviéramos en Copa Davis en una república bananera. Casi lo silban por respirar (además de llamarlo imbécil o estúpido) A González le tocó la lotería y eso que el ¿respetable? ni siquiera se sabía su nombre. Venga chileno le decían. Y viendo el corto espectáculo, Emilio Aragón con Aruca, su mujer, o Alberto Caballero con Vanesa Romero. Garzón estaba desde el principio del partido. Acebes, no. Pero llegó más tarde. Al acabar el primer set, Garzón se marchó. Demasiada tensión. Es que era como si dos palcos más allá del de Emilio Aragón se hubiera sentado Fofito. Fernando González fue asediado tras su triunfo, que hoy le pondrá enfrente del número uno FRANCISCO SECO Federer- González, una final dictada por el poder de las gradas El suizo barrió a Nalbandian y los gritos y pitidos hundieron a Berdych DOMINGO PÉREZ MADRID. No hubo semifinales. Bueno, sólo un par de burdos remedos. La primera se la ventiló en 58 minutos Roger Federer por su superioridad absoluta y la segunda se la cargó el público en 52, o mejor dicho Nadal, que como el Cid, ganó después de muerto El abismo se abre cada vez más. A un lado está Roger Federer. Y al otro, a años luz de distancia, el resto. Fernando Verdasco, que nunca se pierde un partido del suizo, cuando se le pregunta por las razones de su fidelidad siempre comenta... hay que aprender No es broma y demuestra que el madrileño, además de humilde, es inteligente. Es el maestro, por mucho que el año pasado David Nalbandian le arrebatara el título en Shanghai remontando dos sets y aprovechándose de Resultados Semifinales individuales Federer (Sui, 1) a Nalbandian (Arg, 4) 6- 4, 6- 0; González (Chi, 10) a Berdych (Rch, 11) 6- 3, 6- 1. Semifinales dobles Bob y Mike Bryan (EE. UU, 1) a Hanley- Ulliyet (Aus. Zim, 4) 6- 7 (10) 6- 3, 10- 6 (súper desempate) Las finales de hoy Federer- González, 15.30 (La 2) Bob y Mike Bryan Knowles- Nestor, 12.00 que estaba físicamente fundido, pues hacía sólo un par de semanas que el de Basilea había dejado las muletas. El argentino pagará caro para el resto de su carrera aquel atrevimiento. Cada vez que se cruce en el camino de Federer. éste procurará barrerle y humillarle. El complicado público de Madrid El tenis se rige al ritmo de una liturgia que muchos no acaban de entender. Este deporte se alimenta de silencios, de deportividad y de respeto a los oficiantes. Pero el público de Madrid es demasiado heterogéneo. Los que se acercan al Rockódromo se dividen en tres clases bien diferenciadas. Un grupo muy numeroso de buenos aficionados. De los que no se levantarían de su asiento mientras la bola está en juego ni aunque les dieran un millón de euros por incumplir esta norma básica de cortesía tenística. De los que se dejarían arrancar las uñas antes de aplaudir un fallo... Lo malo es que junto a ellos conviven algunos VIPS que no respetan a nadie, que llegan tarde, que se pasan el día colgados del móvil... y, lo que es aún peor, unos futboleros que vienen arrastrados por el oropel y, aunque ellos hayan entrado en el tenis, el tenis no ha entrado en ellos. El primer 6- 0 del torneo Cuando Federer y Nalbandian saltaron a la Pista Central antes, durante toda la semana, en el Madrid Arena se habían disputado 44 partidos y en ninguno de ellos llegó a producirse el marcador fatídico, el famoso rosco, el 6- 0 que tanto abominan los tenistas y que tanto humilla. El mismo que le clavó ayer Roger a David en el segundo set. Un 6- 0 dibujado desde la genialidad y la magia. Un regalo para los sentidos al que sólo hay que poner un pero la brevedad. Duró tan poco... La suerte es que hoy le volveremos a ver. Su rival, a partir de las tres y media de la tarde, será, por decreto del público, el chileno Fernando González. Todos los pulgares del Rockódromo se dirigieron al suelo en cuanto Tomas Berdych saltó a la cancha. Desde que Nadal señalara con sus críticas al checo empezó la crónica de una eliminación anunciada El centroeuropeo cometió la osadía de pedir chitón a las gradas tras su triunfo sobre el manacorense en cuartos de final. Fue un gesto estúpido, como atinadamente apuntó el balear, pero no tan grave. Cosas peores se han visto en este mismo estadio y hace sólo unos días, como los cuernos de Ginepri. Pero si el ídolo, aunque sea con razón, marca con una cruz a su enemigo, la masa responde como hizo ayer. Pitada estruendosa para recibir la llegada del ogro Gritos de ¡fuera, fuera! Una presión salvaje contra el muchacho hasta el punto de borrarle, anularle y destrozarle. Fue injusto, exagerado e innoble. Berdych pagó muy caro un error de adolescente, un pecado menor, una tontería sin importancia. Tuvo la mala suerte de disgustar a Nadal. Enfado legítimo y reacción lógica la del español, porque él tampoco tiene la culpa de que las masas decidan futbolizar el tenis. Conociendo a Rafa él será el primer disgustado por las consecuencias de sus palabras. Claro que los que más perdieron fueron esos chillones. Lo que prometía ser un gran partido no pasó de ser un fiasco.