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90 DOMINGO 22 10 2006 ABC Deportes Ferrari acerca a Alonso al paraíso Otra avería en el coche relega a Michael Schumacher a la décima posición de la parrilla JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL SAO PAULO. Felipe Massa mezclaba una metáfora, el sol brillante que ayer apareció al fin en Sao Paulo con su pole recién conquistada, embutido feliz en su mono verde- amarelho con los colores de Brasil. Loco por satisfacer a sus paisanos, por perpetuar la leyenda de los brasileños en la F- 1, tuvo que reprimirse luego cuando se le recordó que había duelo en Ferrari, que tales muestras de júbilo chocaban con el velatorio rojo. El mismo gigante que ha atosigado a Fernando Alonso por su peso histórico, su nivel competitivo y sus influencias se hunde ahora en la pena. Como en Suzuka, el bólido de Schumacher volvió a desafinar cuando la orquesta había preparado una sinfonía. Saldrá décimo por culpa de una avería con la bomba de la gasolina y con la duda de un coche que ha patinado dos veces en el peor momento. Ferrari acerca a Alonso- -cuarto en la salida- -a su segundo paraíso. Seis años sin un estropicio en su motor habían convertido al Ferrari de Schumacher en una divisa de la modernidad. Era una fábula del progreso, un pasaporte para el éxito que sólo en 2005 destrozó su aureola por la normativa sobre los neumáticos (no estaban permitidos los cambios) Pero el estigma del coche permanecía ahí, inalterable, solvente y puntual como un tren japonés. Llegó el momento culminante del campeonato, la gira asiática en remontada ferrarista, el cisma en Renault por las discrepancias de Alonso con la dirección, Schumacher en palanca hacia otro título. Y justo ahí, el mito del cavallino ha hecho agua. Rompió el motor en Japón, ese humo blanco que subió el ánimo de Alonso a la estratosfera, y repitió ayer en una avería misteriosa, descrita por el conducto oficial como un problema de suministro en la bomba de la gasolina, aunque en otras plazas se decía que había sido una avería en la caja de cambios, que casualmente a Massa se le había cambiado de urgencia por la mañana. Alonso por delante de Schumacher ayer en el circuito, como en el Mundial, como en la parrilla de la carrera de hoy pre establecieron los mejores registros) se mezclaban las cábalas sobre la futura posición de Alonso. Si estaría cerca del peligroso Ralf, con camino libre en la salida o emparedado vaya usted a saber por quién. Pero siempre, por detrás de los dos ferraris. Esa sentencia habían decretado también los entrenamientos libres de la mañana, una sesión entre cuchillos flotantes, que invocó una primera línea de la parrilla con Massa y Michael Schumacher al frente. Estaba el pelotón de observadores descifrando posibles claves cuando el bólido número 5 comenzó a perder el paso. AP En la última tanda En un Mundial que sube y baja como una montaña rusa, hoy aquí, mañana allá, sin predicciones fiables, envuelto en un manto de sorpresa permanente que satisface al aficionado y convoca a la atención, Schumacher empezó a paladear una despedida amarga a eso de las ocho menos cuarto. Sucedió en la última tanda de la contrarreloj. Se ventilaban los mejores puestos de la parrilla, un escalafón desmenuzado más que nunca en el microscopio. A medida que caían los tiempos en el cronómetro y los dos ferraris proclamaban su rotunda superioridad (Massa y Schumacher siem- Un coche de Toyota escapa a un tiroteo en Interlagos Cuatro integrantes de la escudería Toyota fueron asaltados el viernes por la noche por dos individuos, pistolas en mano, y lograron escapar no se sabe cómo. En Sao Paulo los atascos se aprovechan como mercadillos ambulantes o para atracar. El coche de Toyota estaba detenido en un semáforo a tres kilómetros del circuito, cuando dos hombres intentaron romper las ventanas a patadas al tiempo que exigían dinero, joyas o cualquier objeto de valor. Sentí al menos cinco disparos cuando el coche arrancó y empezamos a acelerar explicó Fernanda Mello, responsable de Prensa del equipo, a quien un asaltante apuntó a la cabeza. El ataque se produjo en grupo. Veinte jóvenes más intentaron robar a una docena de coches. Interlagos está a las afueras de la ciudad, al sur de un barrio peliagudo. Nadie frena en la Fórmula 1, ni siquiera los chóferes de los coches oficiales. Y Schumacher estaba frenando. Cuando todos los pilotos buscaban su vuelta supersónica, el alemán aparcaba en el garaje. El destino concedió trece minutos a los hombres de rojo para reparar la avería, regresar a la pista y estirar el cuello en busca de la pole Es fácil imaginar la tensión que debió vivirse en esa caseta, impoluta siempre, sin una mancha de aceite en el suelo como todos los garajes del mundo, ingenieros a mil por hora frente a los ordenadores, discusiones de todos los colores. Y Michael Schumacher, imperturbable, glacial en el asiento, esperando. A dos minutos del final de la sesión, claudicó el siete veces campeón. Su casco rojo en homenaje al equipo de su vida salió del bólido y desapareció por los biombos. Un punto le falta a Alonso para ser campeón. Acabar octavo. O que Schumacher no gane. Ayer Ferrari volvió a facilitarle la tarea.