Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
80 Economía DOMINGO 22 10 2006 ABC PERFIL Presidente de Sacyr Vallehermoso LUIS DEL RIVERO Un artista del alambre MIGUEL LARRAÑAGA PAPIROFLEXIA FINLANDESA lexiguridad es el concepto que los países nórdicos han creado como respuesta a la globalización: la mezcla de seguridad y flexibilidad. Ya saben, ante la competencia de China y los países en desarrollo, frente a los norteamericanos que se ahorran el factor seguridad social en los costes de producción, los nórdicos han inventado este concepto que quiere decir investigación, formación, posibilidad de traslados, innovación continua, búsqueda en una palabra de la máxima ENRIQUE eficiencia en la caSERBETO dena productiva. Se dicen que si no podemos competir rebajando el suelo o las ventajas sociales, no queda más remedio que aumentar la productividad como sea, con industrias originales, con respeto a la naturaleza y con ingenio. Los finlandeses crearon la tecnología de los móviles que ha cambiado los modos de comunicación en todo el mundo porque tienen la desventaja de ser un país muy poco poblado, con casas diseminadas en zonas remotas, aisladas durante el invierno, lo que les obligó a afilar el ingenio para tener teléfono en todas partes. Antes de este invento, Nokia era una marca que había fabricado hasta papel higiénico buscando un producto rentable. Flexiguridad es lo que ha querido enseñarles a los demás dirigentes europeos el primer ministro finlandés Aari Vanhanen. No es la respuesta a todos los problemas, pero los finlandeses han demostrado que es una vía ingeniosa y práctica para mantenerse a flote en un mar turbulento. Eficiencia energética, sostenibilidad ecológica, intuición, pero también- -muy importante- -el mejor sistema educativo del mundo; todos estos ingredientes componen una salsa que no es perfecta, pero que por ahora demuestra que es una respuesta razonable para los desafíos que tenemos que afrontar todos los europeos. Hace tiempo que en Europa se intenta lanzar el debate, no todos opinan que el modelo finlandés sea el mejor, pero nadie pone sobre la mesa una alternativa realista mejor. Dicen que hay que innovar y los discursos se quedan en agua de borrajas. Pocos se acuerdan aun de que en 2000 se aprobó la Estrategia de Lisboa que debía hacernos la economía más competitiva del mundo y nunca se ha puesto en marcha. Es de temer que los documentos sobre flexiguridad serán reconvertidos simplemente en papiroflexia. F MADRID. Nada parece detener a este murciano que en 1986 acometió junto a un grupo de directivos procedentes de Ferrovial la siempre complicada e incierta aventura de crear su propia empresa, Sacyr. Veinte años después, la pequeña Sacyr no es tan pequeña, al punto de codearse de tú a tú con la propia Ferrovial y ser una de las referencias en la construcción española y europea. Al margen del éxito en su aventura empresarial, si algo ha caracterizado a Luis del Rivero, si alguna característica diferencia su gestión de la de otros, es su capacidad de rizar el rizo e intentar el triple salto mortal sin red. En realidad, Del Rivero es un artista del alambre. Es en el más difícil todavía en la situación en la que parece sentirse más a gusto y, desde luego, en la que se desenvuelve como pez en el agua. Ferviente defensor de la diversificación de los negocios de las constructoras, construyó un grupo- -junto a José Manuel Loureda- -en el que enseguida tuvo cabida la actividad concesional, con la compra de la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) germen de lo que hoy es Itinere, la filial de concesiones. En el otro gran vector que siguieron las constructoras para su crecimiento, la internacionalización, también resultó Sacyr un avanzado a su tiempo, apostando por Europa cuando otros lo hacían por Iberoamérica. A día de hoy, la portuguesa Somague es un bastión fundamental en la actividad constructora del grupo. Pero el salto cualitativo, la operación que habría de cambiar la fisonomía del grupo, fue la última que Del Rivero realizó como consejero delegado antes de suceder a José Manuel Loureda en la presidencia. Emilio Botín deseaba vender Vallehermoso para concentrarse en el negocio bancario. La mayor parte del grupo industrial que el Santander heredó tras la fusión con el CentralHispano ya había sido liquidado por Botín y en Vallehermoso, una de las joyas de la corona colgaba discretamente el cartel de se vende Pero, en realidad, lo que Del Rivero y Loureda querían era comprar Dragados al Santander, pero la ACS de Florentino Pérez les ganó por la mano. Lejos de arredrarse y decididos a crecer, convencieron a Botín de que les vendiera Vallehermoso. Muchos fueron los que se llevaron las manos a la cabeza. ¡Sacyr ni tan siquiera cotizaba en Bolsa en aquel momento! Fue la primera vuelta de tuerca Nunca antes nadie había intentado fusionar una constructora con una inmobiliaria, aunque la mayor parte de las constructoras tenían una parte residual en la actividad inmobiliaria. Del Rivero convenció a Botín y estructuró una ope- ración que, además, dio mucho que hablar. Compró Vallehermoso sin tener que lanzar una opa, la fusionó con Sacyr y el grupo completo cotizó en Bolsa. Una jugada maestra. Esa jugada quedó pequeña con la siguiente, cuando Del Rivero, ya presidente de Sacyr, plantó sus reales en el capital del BBVA, tomó el 5 y pidió consejeros. La entidad tomó la entrada por hostil y no accedió a las pretensiones de Del Rivero quien se batió en retirada con unas jugosísimas plusvalías. Nada más y nada menos que 102,8 millones de euros netos. Pocas veces una retirada ha sido tan rentable. Poco tardó en idear una nueva operación imaginativa. A Del Rivero le gusta Francia y las constructoras francesas aunque han perdido algo de su antigua potencia, le siguen resultando atractivas. Seguramente por eso (y por la cartera concesional que posee) Sacyr entró en Eiffage. Primero con prudencia y más tarde con vehemencia, se hizo con el 33 del capital y se granjeó la enemistad de la dirección de la francesa. Actualmente, las dos partes negocian fórmulas para colaborar, después de que tampoco haya conseguido entrar en el consejo de la francesa. Pero para imaginación, la entrada en Repsol. Dos de los competidores directos, Acciona y ACS, habían tomado en las últimas semanas posiciones en Iberdrola y Endesa. Sacyr parecía fuera de juego, pero solamente tardó una semana en presentar en sociedad la operación en la que llevaba un mes trabajando. De buenas a primeras, tomó el 10 de Repsol con la aquiescencia de la propia petrolera y de su principal accionista, La Caixa. La diversificación hacia la energía es un hecho, pero Del Rivero, como es diferente, se decantó por el petróleo.