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42 Madrid DOMINGO 22 10 2006 ABC Un mercado de hierro único en Madrid El mercado de San Miguel, situado en la calle del mismo nombre, junto a la plaza Mayor, es un mercado único en España. A principios de la década de los 80 fue declarado monumento histórico- artístico por su espléndida construcción metálica combinada con cristal, que le proporciona una gran luminosidad interior. Se considera el único que queda en Madrid construido enteramente en hierro, según los cánones de la arquitectura industrial de principios del siglo XX. Y, ante el deterioro que padecía, fue rehabilitado hace unos años gracias a las subvenciones y ayudas de la UE. En la actualidad el mercado ocupa una superficie de casi 1.200 metros cuadrados, con dos plantas, que llegaron a albergar- -eran tiempos mejores- -hasta 73 puestos. Ahora subsiste gracias a su magnífica ubicación, en pleno centro de la capital, aunque su futuro está aún en el aire. Aspecto actual del mercado de San Miguel, en el que sólo quedan unos puestos abiertos Un grupo de empresas lleva más de tres años comprando puestos del mercado para poner en marcha un proyecto tan ambicioso como polémico: convertir el singular edificio en un centro gastronómico de primera que logre revitalizar la zona perar a que los comerciantes que siguen abiertos se decidan a vender y se marchen. De aquí no nos mueven Los terceros en discordia, los arrendatarios, que no lo pueden decir ni más alto ni más claro: De aquí no nos van a mover afirma tajante Joaquín Nieves. Su caso es un poco especial: su familia vive de la verdulería desde 1980. A mí me quieren echar. El propietario de mi puesto, con quien tenía un contrato indefinido de renta antigua, lo vendió hace tres años. Desde entonces intentan que me vaya, me han mandado un montón de faxes, pero no estoy dispuesto y he dejado el tema en manos de un abogado explica. Rehúye hablar de cifras en público, pero reconoce que una buena oferta sería bienvenida. Y como él, todos. Postura firme, pero sin hacer oídos sordos a las propuestas. Yo tengo contrato hasta 2019 y, hasta entonces, no me pienso marchar dice José Bonales, otro de los inquilinos, que regenta una pescadería. Ellos no tienen nada que perder y como la mejor defensa es un buen ataque, no se muerden la lengua. Esto es una operación meramente especulativa, les da igual que tengamos pérdidas de hasta el 75 por ciento, porque eso es precisamente lo que buscan, ahogarnos para que no nos quede otra que irnos, como ya han hecho algunos. La Casa de las Setas, por ejemplo A pesar de todo, todo parece indicar que el final es inminente. El plazo establecido, un mes. En octubre ofreceremos una rueda de prensa a los medios para dar a conocer este fantástico proyecto dice Montserrat Valle. Allí estaremos. Los últimos de San Miguel TEXTO: M. SÁNCHEZ PACHECO FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. El mercado de San Miguel, un singular edificio en hierro situado junto a la plaza Mayor y de propiedad privada, está en venta. Desde hace tres años se ha convertido en el objetivo prioritario de un grupo de empresas con un proyecto tan ambicioso como polémico: pretende comprarlo y convertirlo en un centro gastronómico de primera. La idea: mezclar compras, productos de delicatessen, así como exposiciones y recitales en el edificio construido por el arquitecto Alfonso Dubé y Díez entre 1913 y 1916. Una especie de Boquería el mercado histórico del centro de Barcelona: un lugar tradicional, activo, con productos de calidad que consiga revitalizar un edificio tan emblemático como San Miguel, que está muriéndose poco a poco señala Montserrat Valle, una de las propietarias de las empresas y presidenta del mercado. Detrás de ella, más padres del proyecto aunque ellos prefieren mantenerse en segundo plano. Son persona- jes conocidos del mundo de la gastronomía, el periodismo y la cultura, que no quieren hacer públicos todavía sus nombres por aquello de la superstición. La operación, que nada es perfecto, se ha topado con un problema, o mejor dicho, con 8 problemas, que ese es el número exacto de puestos que todavía se resisten a abandonar el mercado. Las exigencias económicas de los comerciantes son cada vez más altas. En tan sólo tres años el valor de los puestos ha subido como la espuma: empezaron por 18.000 euros y ya están superando el millón, según comentan los interesados. Los propietarios se han encontrado con un filón para ganar dinero. vacío que uno con un negocio en marcha explica Vicente Asenjo, dueño de una carnicería. Mi padre tiene el puesto desde hace 40 años, y de él vivimos tres familias. Yo pido lo que vale el puesto y el negocio que hay en marcha añade. Sólo podemos decir que todavía no hemos vendido afirma uno de los pocos comerciantes que aún sigue vendiendo. A su lado, Pedro Sánchez, otro compañero, añade: Estamos defendiendo nuestros intereses, es normal. queremos sacar el máximo beneficio posible, aunque lo que verdaderamente nos gustaría es no habernos visto en esta situación El acuerdo está hecho En este culebrón, todos representan a la perfección su papel. Las empresas compradoras ofrecen otra versión de las negociaciones. El acuerdo está hecho. En breve se procederá a la firma, apenas faltan unos flecos de tipo burocrático y, por fin, podremos empezar con este ilusionante proyecto. Bueno para el barrio y para todos los madrileños señala Curra Fernández, otra de las empresarias. Hasta ahora la estrategia de la empresa ha sido lenta, pero segura. Han ido comprando los puestos poco a poco, los han mantenido cerrados y a es- El sprint final Y no van a rebajar un céntimo sus pretensiones económicas porque las negociaciones están ya en el sprint final y lo saben. El tiempo juega a su favor y es buen momento para apretar las tuercas. No vale lo mismo un puesto