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22 Nacional ELECCIONES CATALANAS LAS ESTRATEGIAS DOMINGO 22 10 2006 ABC Por ÁLVARO DELGADO- GAL LA CAMPAÑA CATALANA a pega de carteles señala, tradicionalmente, el comienzo de una campaña electoral. Pero los momentos realmente sabrosos pueden ocurrir antes o después, según el humor o inventiva de los candidatos. Dejaré para otra ocasión los gravísimos abusos contra el PP. En el territorio de lo meramente pintoresco, destaca el gesto de Mas, haciendo constar ante notario que se atreverá a tal cosa o no osará tal otra una vez que haya sido elegido presidente de la Generalitat. No sé quién demonios ha empujado a Mas a asumir compromisos que es dudoso que pueda cumplir. En todo caso, resulta estupefaciente que un político estime preciso llegar a semejantes extremos para que se le tome en serio. Es como si yo citara a un notario para jurar solemnemente que usted y yo seguiremos siendo amigos de aquí a un mes. Ni el juramento es garantía suficiente de que se mantendrá el tono cordial de nuestra relación, ni viene a cuento que selle mediante contrato lo que no pasa de ser un voluntarioso propósito. La segunda joya, ha sido el preservativo que Iniciativa por Cataluña ha repartido con el lema de Fóllate a la derecha Esto es elegancia. Esto es tolerancia. Esto es el oasis, a cuya sombra los ciudadanos apuran la corta distancia sin contaminarse con los bichos y pelagras que amenazan al que no adopta las cautela oportunas. Huelgan más comentarios. Por último, está la entrevista atroz que Sala i Martín le hizo a Montilla en La Vanguardia La entrevista ha sido atroz por ambas partes. Es intolerable que se le recuerde a alguien que carece de estudios superiores, y se le insinúe además que, en vista de que no ha tenido hasta la fecha una ocupación decente, no reúne, de entrada, títulos bastantes para ser presidente de la Generalitat. Esto no es periodismo sandunguero. Esto es una monstruosidad. ¿Cómo reaccionó Montilla? No reaccionó, salvo que a soltar coces al aire le llamemos reaccionar En cierto instante, un instante terrible, viró del usted protocolario al tú tabernario. Las amenazas que finalmente profirió contra Sala i Martín no fueron publicadas por La Vanguardia aunque se han conocido a través de otros medios. Sala i Martín, después de poner en evidencia que Montilla flojea en su conocimiento de la lengua vernácula, preguntó al candidato socialista cómo era posible que apadrinara el catalán obligatorio y él no diera ejemplo. La pregunta no era baladí. Tampoco lo fue la respuesta de Montilla, quien dijo que consideraba antidemocrático que una carencia lingüística mutilase su derecho a representar a los catalanes. La respuesta, L repito, no fue baladí, lo que no significa que fuera coherente. En efecto, si Montilla se hubiera detenido a pensar en lo que acababa de decir, habría tenido también que interrogarse sobre la razón por la que apoya el catalán obligatorio, apoyo cuya consecuencia práctica es la marginación de buena parte de las personas que le votan. Intuyo que existe un conflicto en Montilla, un conflicto potencialmente explosivo. La humillación lingüística, aparejada a la social, dibuja un escenario de confrontación que había quedado disfrazado por la jefatura de Maragall. En rigor, Maragall es un miembro de la oligarquía catalanista que ha hecho carrera gracias al PSOE. Maragall ha estado dentro y fuera, o mejor, ha pastoreado a los de fuera aunque sus instintos coincidieran con los de dentro. En ello ha residido, en parte, la clave del oasis, una clave obviamente incompatible con la naturaleza representativa de uno de los dos grandes partidos, y por tanto, con la democracia en su acepción ortodoxa. La ruptura del equilibrio tácito será mucho más decisiva, en el medio y largo plazo, que el resultado de las elecciones. Éstas pintan mal para Montilla, por varios motivos. Uno, penosamente evidente, es la cortedad, la pavorosa falta de recursos, del jefe socialista. Otro, el maltrato sistemático que Zapatero está infligiendo a los suyos. Es difícil evitar la sensación de que el presidente está mucho más interesado en asegurarse el sostén de CiU, que en promover la causa del PSC. No sólo puso el Estatut, una iniciativa de Maragall y Carod- Rovira, en manos de Mas, no sólo destruyó el Tripartito, sino que acaba dejar a Montilla colgado de la brocha al cerrar un acuerdo presupuestario con el jefe convergente a velocidad de vértigo. ¿Qué plan está cobrando forma en el espíritu voluble de Zapatero? La interpretación más sencilla, es que Zapatero no excluye una victoria de Mas por mayoría simple, tras de la cual el último podría gobernar con el apoyo parlamentario socialista. Se asistiría, en paralelo, a un intercambio de cromos en el Congreso. Por supuesto, no sabremos nada, nada de nada, hasta que hayan cantado las urnas. Sólo adelantaré una reflexión, de índole genérica: me extrañaría un tanto que la docilidad del PSC fuera infinita. Un revés importante y me temo que no inconcebible, dejaría malparado a Montilla y daría suelta al resentimiento que la liquidación prematura del Tripartito ha despertado en el PSC. Sin Montilla, que es el hombre de Zapatero en Cataluña, podrían verificarse grandes novedades entre los socialistas de la región. El presidente del Gobierno, entre Maragall y Montilla ELENA CARRERAS Zapatero se desmarca de CiU y concede a Montilla libertad para pactar Califica a Mas de enchufado frente al esfuerzo personal del candidato del PSC por sorpresa al mitin celebrado en Lérida, donde Montilla apeló al voto útil para que su partido pueda gobernar sin hipotecas MARÍA JESÚS CAÑIZARES LÉRIDA. Una de cal y otra de arena. Tras los aromas de sociovergencia que hace unos días se respiraba en el Congreso cuando CiU decidió retirar su enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado, José Luis Rodríguez Zapatero se desmarcó ayer de los nacionalistas y dio plena libertad al candidato del PSC, José Montilla, para fijar su política de pactos poselectorales. Lo hizo en Lérida, donde el presidente español participó en un mitin de los socialistas catalanes. Llegó tarde, por culpa del mal tiempo, pero a tiempo de elogiar la figura de Montilla como el mejor candidato posible a presidir la Generalitat. Hay dos tipos de personas, unas que se lo ganan con su esfuerzo, y otras que se lo dan por enchufe. Montilla se lo ha ganado y su palabra vale, pero Mas tiene que ir al notario para que le crean dijo el líder del PSOE, en alusión a la iniciativa del presidente de CiU de firmar ante notario sus compromisos electorales. Hubo más críticas para Artur Mas, especialmente en lo que respecta a su propuesta de crear un sistema de puntos para premiar a los inmigrantes que acrediten el conocimiento de la cultura y la lengua catalanas. Los ciudadanos sólo tienen un carné como b Maragall acudió personas, el carné de la ciudadanía, no un carné de puntos. No toleraremos que se apliquen políticas discriminatorias. Hay que integrar, no establecer ciudadanos de segunda o de tercera Zapatero expresó su convencimiento de que, tras las elecciones del 1- N, Cataluña tendrá un presidente socialista. Muchos se preguntan con quién van a pactar unos y otros. Yo digo a Montilla que tiene todas las posibilidades, pero, desde luego, puedes pactar conmigo para seguir haciendo por Cataluña lo que estamos haciendo dijo el presidente español, un día después de que el único debate televisado de los cinco candidatos de las elecciones catalanas permitiera visualizar una reedición del tripartito- -PSC, ERC e ICV- -frente a CiU. En este sentido, Montilla pronunció su discurso en clave de voto útil. Quiero gobernar como Zapatero en España. Sin hipotecas. Un Gobierno serio y eficaz para todos los catalanes. Sin pactos que me liguen de pies y manos dijo el dirigente socialista. El secreto es un voto masivo concluyó. Maragall acude por sorpresa Prácticamente al final del mitin, apareció por sorpresa el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, quien días atrás había anunciado un nuevo plante a su sucesor en la carrera electoral. Maragall posó ante los 1.200 militantes presentes en el Pabellón de Magraners, abrazado a Zapatero y Montilla. Después, en la fiesta popular celebrada en el exterior, cada uno se fue por su lado.