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ABC DOMINGO 22 10 2006 La Entrevista 11 La situación es de escalofrío, de vértigo dice Mayor Oreja sobre el futuro de España para negociar con ETA. Ese es su único proyecto, aparecer como alguien capaz de resolver un problema enquistado en la sociedad española, pero lo hace por medio de la cesión, dando la razón a los terroristas en buena parte de lo que son sus objetivos políticos. ¿Da por cerrado el acuerdo del Gobierno con la banda? -Yo creo que el llamado proceso está a la espera de dar con una fórmula como la de Downing Street, que fue el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los habitantes de Irlanda del Norte. Sí que está aclarado que se debatirá sobre eso, pero no concretado. Por eso se habla de Quebec o de sustituir el término autodeterminación por el derecho de los vascos a decidir libremente su futuro En la negociación con ETA hay tres hitos: la legalización de Batasuna, Navarra y la autodeterminación. Los dos primeros y los presos ya están acordados y resueltos. Sobre la autodeterminación lo único que falta son las garantías que pide ETA para que lo que salga de la mesa de partidos sea acatado por Zapatero. ¿Qué efectos puede tener entonces sobre el Gobierno y la banda la advertencia del PP de que no respetará los pactos de la mesa de partidos? -Es conveniente y necesario que el Partido Popular lo diga porque los españoles deben saber que ya estamos pensando en lo que se debe hacer cuando volvamos al Gobierno. El PP será la pieza indispensable para administrar la terrible herencia que dejará Rodríguez Zapatero en España. Por eso es importante tener la fortaleza y la cohesión necesaria para luego desarrollar la tarea ingente de la rectificación. ¿Qué es eso de que la estructura de España se decida en una mesa en la que se sientan Eguiguren y Ternera ¿Esa es la soberanía nacional española? Así no se puede decidir el futuro de España. ¿Desde su experiencia directa co- El proyecto de Zapatero es mezcla de maldad y de chapuza ¿Desde su atalaya en Estrasburgo, cómo ve la aparición de distintos sectores en su partido, de los afanados en el 11- M, de los que quieren más propuestas alternativas... -Mi experiencia en la materia, que es de las más dilatadas en mi partido y arranca de cuando era presidente de UCD en Guipúzcoa, me lleva a apuntar que cuando se pierden unas elecciones se tiende a exagerar las diferencias. En un partido, según los distintos momentos, unas personas tienen una especial sintonía en función del cargo que desarrollan. Es normal, por ejemplo, que les ocurra a los presidentes de Comunidad. Pero es ridículo hablar de diferencias abismales. Y cuando surgen esos problemas hay que saber elevar la mirada y entender el papel trascendental que tendrá el PP cuando, acuciado por la sociedad española, le llegue la hora de tomar la alternativa. ¿Aunque le pille un poco más lejos, cómo ve la batalla de Madrid a su partido frente al adversario que no encuentra candidato? -El PP está muy bien instalado en Madrid, pero lo que ocurre con el candidato del PSOE es emblemático del proyecto de Rodríguez Zapatero. A veces, uno duda si en ese proyecto predomina la maldad o la chapuza, pero lo de Madrid confirma que, aunque haya maldad- -no se puede explicar sino la decisión de desenterrar la Guerra Civil- -la chapuza también está presente en su manera de gobernar. mo ministro del Interior en la anterior tregua de ETA, qué ventaja puede tener adelantar la negociación política a las medidas de gracia con los terroristas presos? -Nosotros hicimos justo lo contrario que Zapatero. No hay paralelismo posible a pesar de que estén todos días envenenando con las comparaciones. Nosotros no aceptamos la negociación, por eso suscribieron el pacto de Estella con el PNV y por eso declararon luego la tregua. No nos quedamos sentados e hicimos una serie de acercamientos de presos- -yo hubiera hecho menos- -y, de todas formas, los nacionalistas nos descalificaron de la misma manera. No se podía pactar la política penitenciaria con el PNV porque era el anticipo para negociar sobre otras cosas como sobre la autodeterminación, que es lo que le interesa a ETA. A la banda nunca le han importado sus presos, que son partes inútiles para sus fines y éstos siempre consisten en hacerse con poder. ¿Usted se acuerda del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa? -Desde luego. Fui a Andoain al homenaje y tengo el recuerdo imborrable de haber escuchado en ese acto el himno de la Guardia Civil y también la Internacional. ¿Y sabía que por entonces dirigentes del PSE ya hablaban con Batasuna? -Yo sólo tenía un recado de Nicolás Redondo, que siempre actuó con lealtad hacia mí, con la información de que habían tenido una conversación con ellos sin la mayor trascendencia. Cuando matan a Pagazaurtundúa ya no era ministro del Interior y no tenía más datos. ¿Pero cree que Zapatero preparaba las conversaciones con ETA cuando estaba en la oposición? -Lo he dicho siempre. El PSOE cambió totalmente en 2000. La actitud de responsabilidad y lealtad en la lucha antiterrorista de la izquierda de los cuatro años anteriores se acabó con nuestra mayoría absoluta. ¿Ve a su partido con posibilidades de ganar las próximas elecciones generales? -El PP tiene que ganar las elecciones generales. Es necesario que esté por delante del PSOE y es perfectamente posible. Otra cosa es poder gobernar. Pero ahora lo importante es que los ciudadanos se den cuenta de que España necesita al PP. Los guionistas de televisión, los redactores de frases redondas que no dicen nada han hecho el agosto en La Moncloa- -Zapatero es imbatible en ese terreno- -pero todos los problemas se han agravado con este presidente del Gobierno. ¿Echa de menos la política nacional, se plantea volver? -Yo no hago pronósticos con mi vida, siempre he dejado llevar por la providencia. Lo importante es que cada uno esté en cada responsabilidad con la máxima ilusión. A mí me persigue el tema de ETA. Después de estar en el Parlamento vasco y en el Gobierno, ahora me llega al corazón de Europa y es evidente que lo afronto con la máxima pasión. Lo fundamental en la política es ser útil y ahora mismo es un orgullo representar las ideas de muchos millones de españoles.