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ABC SÁBADO 21 10 2006 Cultura XXVI PREMIOS PRÍNCIPE DE ASTURIAS 59 Pedro Almodóvar Artes Su originalidad y capacidad de creación han atravesado fronteras y cautivado a millones de espectadores de todo el mundo Juan Ignacio Cirac Investigación Científica y Técnica Su ejemplo enaltece y anima a todos los que aman la ciencia y supone un potente estímulo para los investigadores de nuestro país Los premios volvieron a tener a su princesa A. A. OVIEDO. Abrigo rosa y gris en rejilla de mohair bordada. Vestido drapeado en gasa rosa. Bolso en terciopelo morado y zapatos salón en raso. Está preciosa, guapísima, radiante, como el Príncipe decía el pueblo de su Princesa, vestida por su modista de cabecera, Felipe Varela, que la vistió también con un abrigo levita en tonos beige hace dos años. Asida al brazo del Príncipe, la Princesa de Asturias, emocionada, llegó a la mesa presidencial a las seis y media de la tarde. El Príncipe, que le había acercado la silla a su esposa, estaba a punto de tomar asiento y el himno nacional, a los acordes de un grupo de gaiteros, aún no había tronado en el Campoamor. Antes de que Don Felipe flexionara sus piernas para sentarse, Doña Letizia le susurró, con mucho cariño, que esperara. Los nervios transitaban por él, que raudo captó el mensaje. Desistió hasta que sonó el himno. Melena ondulada con un suave recogido a los lados, los premios Príncipe de Asturias volvían a tener a su Princesa, dos años después. Los Príncipes posaron por la mañana con todos los premiados, tras una recepción en su honor trayectoria de los deportistas más destacados. Unas virtudes que se manifiestan, además, de manera especial cuando se practican en equipo. Por ello ha sido una gran alegría que este año el Premio de los Deportes se haya concedido a nuestra Selección Nacional de Baloncesto. Este equipo ha sido capaz de aunar, durante largo tiempo, mucho tesón, una admirable unidad con su entrenador y una gran cohesión, fruto de la generosidad en el trabajo y del compañerismo, que sin duda son los pilares de su éxito Con la concesión este año del Premio de la Concordia a UNICEF, este galardón adquiere su dimensión más entrañable y más plena, pues ninguno de los problemas que padece la Humanidad nos conmueve tanto como aquellos que afectan a la infancia, a tantos niños y niñas que en el mundo entero requieren una atención especial y urgente a sus derechos, a sus necesidades o a sus sufrimientos Reconocemos con este Premio el esfuerzo que UNICEF hace a diario para lograr una infancia mejor, para paliar la triste realidad de los niños enfermos, para erradicar la dolorosa situación que aún viven, en pleno siglo XXI, tantos niños maltratados, explotados y hambrientos En este cuarto de siglo y en la personalidad de nuestros premiados, hemos tenido la oportunidad de admirar y subrayar la fuerza de la inteligencia, del sacrificio y de la excelencia. Además, la Fundación y nuestros Premios han alentado la generosidad sobre el egoísmo, la concordia sobre la división, la convivencia sobre el fanatismo, el compromiso sobre la indiferencia. Un mensaje que queremos que llegue siempre transparente y lleno de vigor y de fuerza, sobre todo a JAIME GARCÍA La Princesa y yo vivimos felices al pensar que transmitiremos a nuestros hijos todo ese inmenso caudal de emociones y enseñanzas, todo este emotivo patrimonio de imborrables recuerdos los más jóvenes, para que se engrandezcan con esos valores, se alejen de toda posible desesperanza y se sumen con ilusión a la gran aventura de la vida en paz, plenitud y responsabilidad. Esta tarea pudo nacer y se ha desarrollado gracias al marco de libertad y estabilidad que garantiza nuestra Constitución. Los Premios y la Fundación que los sustenta, aúnan en la historia de su éxito las mismas virtudes que han guiado la vida de los españoles durante los últimos años: determinación y prudencia, firmes convicciones, fe y confianza en nuestro proyecto común. Cumplido este tiempo, lo que nos llena de mayor satisfacción es constatar el más valioso de cuantos apoyos podía recibir nuestra Fundación y nuestros premios: el de la inmensa mayoría de los españoles, que los consideran un gran patrimonio cultural y moral de España ante el mundo. La Corona ha alentado la vida de la Fundación en su permanente impulso a la Cultura. Una labor concebida al servicio de España, de nuestro progreso y proyección exterior como gran nación. Esa fue la razón primordial que inspiró a S. M. el Rey en su activo respaldo al nacimiento de esta Fundación; un respaldo que, junto al de S. M. la Reina, nos ha brindado en todo momento. Con nuestro inolvidable Julián Marías pienso ahora que lo fundamental es mirar hacia delante, hacia el futuro, y creer en lo que estamos haciendo. La Princesa y yo vivimos felices al pensar que transmitiremos a nuestros hijos todo ese inmenso caudal de emociones y enseñanzas, todo este emotivo patrimonio de imborrables recuerdos. Porque queremos que así crezcan en sus corazones la esperanza, el anhelo de un mundo más justo, la búsqueda incansable y comprometida de una humanidad de hombres y mujeres libres. Porque queremos, en fin, que ellos, como nosotros, crean también en la luz aun antes de que despunte el alba. Discurso íntegro de Don Felipe e información adicional en: http: especiales. abc. es galerias 200 6- principes- ceremonia pages 01- princ ipes- ceremonia