Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 21 10 2006 Sociedad 55 Religión El Vaticano invita a cristianos y musulmanes a respetarse, amarse y trabajar juntos Benedicto XVI asegura que el Corán es el libro sagrado de una gran religión b Las religiones pierden credibili- dad si no luchan juntas contra el terrorismo afirma la Santa Sede en su mensaje con motivo del final del Ramadán JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Decidido a dejar atrás no sólo la polémica de Regensburg sino también la memoria amarga de tantas guerras del pasado, el Vaticano invitó ayer a cristianos y musulmanes al afecto fraterno y a trabajar juntos para resolver los grandes problemas del mundo, sobre todo el del terrorismo, advirtiendo que las religiones perderían credibilidad en caso de no hacerlo. El mensaje al Islam con motivo de la fiesta de final del Ramadán es una mano tendida con la mejor voluntad, y el director del Centro Islámico de Roma, Abdallah Redouane, que asistió a la presentación del documento en el Vaticano, lo valoró positivamente como un extenso programa de trabajo en común. El mensaje, firmado y presentado por el cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, comienza recordando el reciente encuentro de Benedicto XVI con los embajadores de países musulmanes y afirmando que la polémica suscitada por el discurso del Papa en la Universidad de Regensburg no debe frenar el diálogo sino, por el contrario, intensificarlo, como hizo personalmente el Santo Padre durante toda una semana al regreso de su viaje a Alemania. nes, la de los lideres religiosos y la de todos los creyentes El documento subraya que si nosotros no jugamos nuestro papel como creyentes, muchas personas cuestionarán la utilidad de las religiones y nuestra coherencia como hombres y mujeres que se postran delante de Dios El mensaje, presentado por primera vez en una conferencia de Prensa que celebró el propio cardenal Paul Poupard, ofrece la encíclica de Benedicto XVI Dios es Amor como propuesta de reflexión teológica sobre la esencia de la divinidad y la religión. A partir de esa visión de Dios, se renueva la llamada a afrontar de modo activo y colaborativo los problemas del mundo. El documento propone que no trabajemos separados allí donde podemos operar juntos. El mundo tiene necesidad de cristianos y musulmanes que se respeten, se estimen y den testimonio de amarse y trabajar juntos para la gloria de Dios y el bien de todos los hombres Junto con el mensaje, el cardenal Poupard presentó el volumen El diálogo interreligioso en la enseñanza oficial de la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II hasta Juan Pablo II (1963- 2005) Su objetivo es reafir- Poupard presentó ayer un volumen sobre el diálogo interreligioso en la Iglesia mar la línea de respeto y aprecio por las demás religiones marcada por la declaración conciliar Nostra Aeta- AP DEL FERVOR AL FANATISMO JESÚS HIGUERAS ESTEBAN El diálogo, más necesario que nunca Refiriéndose a las protestas callejeras de los extremistas y a las quejas diplomáticas de varios países musulmanes, el mensaje afirma que las circunstancias peculiares que acabamos de atravesar juntos demuestran que el camino del diálogo puede ser a veces arduo, pero se ha vuelto más necesario que nunca Dejando atrás la polémica de Regensburg, que el Vaticano da ya por superada, el documento pasa a señalar la situación difícil que atraviesa nuestro mundo debido a la pobreza, los conflictos internos y, sobre todo, la violencia y el terrorismo, que son una plaga particularmente dolorosa En ese contexto, el Vaticano afirma que cristianos y musulmanes son los primeros llamados a ofrecer soluciones, advirtiendo que sin duda, está en juego la credibilidad de las religio- H emos asistido estas últimas semanas a una polémica ficticia motivada por las palabras del Santo Padre en Alemania con motivo del Islam. Creo que cualquier persona medianamente formada e informada conoce perfectamente el profundo respeto que Benedicto XVI profesa a toda realidad religiosa y de un modo especial al mundo musulmán. Precisamente estos días en que termina el Ramadán muchos creyentes cristianos nos asombramos del fervor e integridad con que los fieles musulmanes cumplen los preceptos propuestos en el Corán. Ya nos gustaría que del mismo modo los cristianos nos tomáramos en serio nuestras obligaciones de caridad con Dios y con los demás. Confundir fervor con fa- natismo siempre ha sido una tendencia en la que con facilidad se puede caer, sobre todo cuando se observa el fenómeno religioso desde el desprecio o la ignorancia más absoluta. Por tanto, identificar gratuitamente Islam con violencia es algo que carece del fundamento necesario. El fundamentalismo no es patrimonio de las grandes religiones, sino que es fruto de aquellos colectivos que se niegan a aceptar la razón y el diálogo como el único medio de comunicación posible entre los hombres y con Dios. Cuando una verdad es impuesta y no propuesta, de algún modo se desautoriza y pierde su capacidad de establecerse en el corazón. Por eso Jesucristo es el gran maestro que nos enseña que con la violencia nunca se llega a ningún sitio, que son bienaventurados los que luchan por la paz y es tarea de los cristianos provocar esa paz que el Señor nos ofrece porque la conquistó para todos los hombres por su muerte en la cruz. te que Benedicto XVI volvió a citar la semana pasada en su audiencia a los lideres de la Liga Anti- Difamación Judía. El Papa les insistió en que los judíos, cristianos y musulmanes comparten muchas creencias comunes, y hay muchas áreas de empeño humanitario y social en las que podemos y debemos cooperar No separar razón y fe Anteayer, durante un encuentro con la Iglesia italiana en Verona, el Papa recordó a Occidente que no debe separar la fe de la razón, pues perdería la capacidad de abrir un verdadero diálogo con las demás culturas, en las que la dimensión religiosa está presente con fuerza Era el mensaje complementario al de Regensburg, donde había invitado al Islam a no separar la razón de la fe. En la versión definitiva del texto de su discurso, el Papa matiza que el comentario del emperador Manuel II Paleólogo sobre el Islam era sorprendentemente brusco, hasta el punto de resultar inaceptable para nosotros con lo que se distancia claramente de la opinión del emperador bizantino. Para despejar cualquier posible duda, el Papa añade explícitamente en una nota a pie de página que la frase de Manuel II Paleólogo no expresa mi valoración personal del Corán, hacia el que tengo el respeto debido al libro sagrado de una gran religión