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21 10 06 GASTRONOMÍA Si sobra vino... De la mesa del restaurante a casa Con el fin de potenciar el consumo de vino en los restaurantes, la asociación Eurotoques (la UE de los cocineros) ha ideado unas bolsitas para que los clientes puedan llevarse a casa el vino que les sobre. Una campaña que los grandes chefs ven con muy buenos ojos TEXTO: CARMEN FUENTES FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO Miedo a perder los puntos Según el Ministerio de Agricultura, el consumo de vino en bares y restaurantes supera al doméstico (58 por ciento frente al 41 por ciento) pero en lo que se refiere a la hostelería su consumo ha bajado un 7,3 por ciento respecto al mismo periodo de 2005. La pérdida de puntos del carné por conducir con una copa de más podría estar entre los motivos, pero el descenso del consumo en los restaurantes (se ha cambiado cantidad por calidad de vino) y la idea de un consumo responsable de alcohol en la sociedad española, parecen ser el origen de esta nueva tendencia de llevarse a casa el vino que sobre sin que nadie lo vea con malos ojos. De hecho en Francia la iniciativa lleva tiempo funcionando y es un éxito. oy, en casi todos los restaurantes españoles los clientes ya pueden llevarse a casa el vino que les sobre de la cena o la comida y hacerlo sin que nadie les ponga mala cara. Y lo que es mejor, sin que nadie vea en ello una actitud cutre o un toque de tacañería, el hecho de que después de cenar, si queda vino suficiente, se pida al camarero que ponga un corcho especial a la botella, la meta en una bolsita para llevarla a casa y tomarla cuando plazca, dentro del tiempo razonable que aguanta un vino abierto. La idea parece tener como fundamento el descenso del consumo del vino (7,3 por ciento) en bares y restaurantes en el último año, según el Ministerio de Agricultura. Los españoles, que siempre hemos sido viejos hidalgos y un tanto presumidos, nos hemos reído y de ver cómo en los restaurantes norteamericanos algunas personas, tras comer o cenar, pedían que le envolviesen los restos para llevárselos a casa. Y está claro que, antes o después, todas las tendencias cruzan el charco. También en España es cada vez más común que los clientes de un restaurante demanden lo que no se han comido y se lo lleven a su domicilio en un bol de plástico. Eso sí, la famosa bolsita para el perro la reclama un porcentaje todavía pequeño, pues son mayoría los que se resisten por vergüenza o por falta de costumbre. Sin embargo, esta idea de la comida trasladada al vino no está sociológicamente mal vista, pues hasta los restaurantes cargados de estrellas Michelín la han puesto en práctica. Y algunos con mucho entusiasmo, siguiendo la idea sugerida por el Consejo Regulador de la Denominación de H Origen Rioja y la Asociación Eurotoques, y otros, por su cuenta. Rioja, para ayudar un poco, ha ideado una bolsita de papel, que está en todos los restaurantes de la asociación Eurotoques (más de 500 en toda España) a disposición del cliente, donde llevar cómodamente la botella. Pero en esto, como en todo, hay nivel (de público y de restaurante) y el cliente es el que, al final, tiene la última palabra. Dicen los ortodoxos que el vino es para tomarlo en los restaurantes y Custodio Zamarra, el sumiller de Zalacaín, puntualiza que sabe mucho mejor Pero las últimas normas de tráfico lo están poniendo difícil, sobre todo, cuando después de una comida bien regada hay que conducir y no se tiene ningún interés en dar positivo en los controles de alcoholemia. Otras veces, cuando se va a almorzar en pareja, una botella resulta demasiado. Consumo responsable Con esta medida lo que queremos dar es una orientación de consumo responsable. Si se tiene que conducir no se puede apenas beber, y si sobra media botella de un gran vino que no haya ningún problema en que el cliente se la lleve a casa, o si le ha gustado un vino determinado que no había catado nunca, puede llevarse a su casa una botella abierta o sin abrir asegura el gran chef vasco Pedro Subijana, presidente para España de Eurotoques, que no ve la medida como algo vulgar, sino al contrario, como una forma En España se está imponiendo esta práctica habitual en otros países, y ya hay quien asegura que dentro de poco veremos compartir el vino entre dos o tres mesas de consumir vino sin temor, sin ese pavor que hay ahora a tomar dos copas por miedo a perder los dichosos puntos. No sé si la medida será o no un éxito- -añade- pero hay grupos de amigos que no piden una segunda o tercera botella pensando que no la van a poder disfrutar. Para eso la D. O. Rioja nos ha facilitado las cosas ideando unas bolsas ad hoc