Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
21 10 06 EN PORTADA Vista Alegre La ciudad de la porcelana El Museo Histórico de Vista Alegre fue inaugurado en 1947 (Viene de la página anterior) legiado, bañado por los suaves y húmedos vientos del Atlántico, y situada muy cerca de la ciudad de Aveiro, la Venecia portuguesa. En 1824 decidió crear allí la fábrica de porcelana Vista Alegre que, con el paso del tiempo, se convertiría en una de las más prestigiosas del mundo. Fiel a su ideario humanista, construyó mucho más que una fábrica, hizo una ciudad completa en la que pudieran vivir sus trabajadores y que tiene desde clínica hasta su propia dotación de bomberos, que funciona desde 1880. Para crear la compañía tuvo que enviar una misiva al Rey Juan VI solicitando autorización para erigir establecimiento de todos los hijos, con iguales intereses, una gran fábrica de loza, porcelana, vidrio y procesos químicos en mi quinta llamada de Vista Alegre da Ermida A lo cual el Rey accedió asegurando que la fábrica debe ser de gran utilidad para los pueblos, por la amplitud de sus diferentes ramos, que ese lugar es el más ventajoso por sus excelentes barros, arenas finas, todo propio para las vidrieras y porcelanas; y finalmente porque el suplicante está dotado de un gran genio emprendedor a quien las dificultades no van a intimidar ni desanimar Y así nació la fábrica en 1824, aunque lo que se dice porcelana de verdad no se pudo conseguir hasta el año 1832. En esos primeros ocho años se trabajó el vidrio, y se consiguieron estupendas piezas, pero la porcelana con la calidad y el prestigio con el que ahora se conoce la marca Vista Alegre es harina de otro costal. Nada más abrir se emprendieron grandes esfuerzos para conseguir la tan ansiada porcelana. Los primeros productos realizados fueron de una porcelana imperfecta, de pasta blanda, llamada polvo de piedra Era necesario conseguir el caolín para poder hacer porcelana como la de China y Japón, que los portugueses tan bien conocían de las épocas en las que eran los amos del mar. El gran secreto Desde la Edad Media llegaba la porcelana a Europa, poca y cara, por la Ruta de la Seda, hasta que, en 1497, Vasco de Gama abrió una nueva ruta marítima a China que hizo posible el comercio a gran escala. En Europa había verdadera fascinación por este producto y llamaba poderosamente la atención la combinación de extraordinaria fragilidad junto con su reluciente dureza. Nadie en el Viejo Continente sabía que el gran secreto de la fabricación de la porcelana residía en el caolín o arcilla china (que existía en abundancia en ese país, en las montañas Kaoling de manera que había que cocerlo con feldespato y cuarzo a una determinada temperatura para que el cuarzo se fundiera, se introdujera en los poros de la arcilla y se vitrificara, creándose en el proceso estructuras muy finas (microscópicas) de cristales, llamadas agujas de mullita que son exclusivas de la porcelana. Para los chinos, el caolín es como el hueso de la porcelana, y el feldespato, la carne. El resultado es un material perfecto, mucho más duro que cualquier otra cerámica conocida y traslúcido, que puede ser atravesada por la luz del día, brillante y duradero. En Europa fue Johann Frederick Böttger el primero en descubrir el misterio. Era un alquimista, a la sazón prisionero del Rey de Polonia y elector de Sajonia, Augusto II, que descubrió el caolín en una mina de Colditz. Trabajó muchos años este material y descubrió que su punto de fusión supera los 1.800 grados. En Portugal, en 1824, este secreto era ya bien conocido y el fundador manda recoger muestras de arcilla por toda la región. Uno de sus operarios, Luis Pereira Capote, descubre casualmente una arcilla blanca que resultó ser el deseado caolín y que se encontraba en importantes yacimientos de la zona. Como los caballos se hundían en la arcilla se compraron camellos en Angola para transportarlo hasta la fábrica con el consiguiente regocijo y expectación de la población local. Hasta ese momento, los lugareños utilizaban el caolín para blanquear las casas. Los primeros ensayos tuvieron éxito, aunque la producción se hizo a pequeña escala. Embellecer la pieza El hijo del fundador, Augusto Ferrerira Pinto Basto, contrata entonces artífices y operarios especializados para producir porcelana de la mejor calidad y al mismo tiempo a pintores de prestigio como Juan María Fabre y Manuel da Silva. El resultado: unas pie- La capilla de Nuestra Señora de la Peña de Francia se levanta junto a la entrada de la fábrica. Arriba, varias trabajadoras pintan los platos