Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión SÁBADO 21 10 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar CUMPLEAÑOS EN MÁXIMOS PARA LA BOLSA A Bolsa española celebró ayer el 175 cumpleaños de la de Madrid con un nuevo máximo histórico. El Ibex 35, el principal indicador, superó por primera vez en su historia los 13.500 puntos y cerró en 13.558. Un nivel alcanzado en un momento de euforia bursátil con contínuas subidas, volúmenes récord de contratación, espoleado además por constantes operaciones corporativas y la reordenación de sectores como el energético, el inmobiliario y constructor o la banca y con una alta liquidez, que en una legítima especulación busca ganancias en el mercado de capitales. Una Bolsa, aupada asimismo por la fortaleza de muchas empresas que recogen amplios beneficios tras diez años de bonanza y tras acometer ajustes y reorganizaciones que muchas han aprovechado para una internacionalización hasta ahora desconocida. Esta presencia internacional creciente es el verdadero milagro empresarial español, que ha hecho de muchas sociedades de nuestro país auténticas multinacionales con activa presencia en los mercados más competitivos. Estos niveles históricos en la Bolsa española vienen acompañados por éxitos también en otros mercados, con el Dow Jones superando los 12.000 puntos y con fuertes alzas en casi todos los parqués mundiales, empujados por un ciclo económico de bajos tipos de interés y de un sostenido crecimiento económico capaz de capear, con mayor o menor fortuna, las alzas del precio del petróleo, riesgos geoestratégicos y hasta fortísimas crisis bursátiles, como el recuerdo aún caliente de los excesos de la burbuja tecnológica. La Bolsa de Madrid, creada el 20 de octubre de 1831, hace ahora 175 años bajo el reinado de Fernando VII, ha conocido sus mejores momentos tras la entrada de España en la UE y con la implantación del mercado electrónico que posibilita la contratación continua. Todo ello ha servido para que muchas empresas hayan acudido a la Bolsa en busca de capital que financie su crecimiento. Canalizar el ahorro hacia la inversión en empresas es uno de los principales papeles de la Bolsa en una economía moderna. Por ello debe asegurarse su buen funcionamiento. Con transparencia, normas claras e iguales para todos y un eficaz organismo de supervisión. Papel éste asignado a la CNMV y fundamental para preservar la confianza en el mercado de inversores, intermediarios, emisores y empresas. Esto se logra asegurando con autoridad y eficacia el correcto funcionamiento del mercado de capitales, fundamental en una economía moderna. Con especial celo en tiempos de euforia bursátil como los actuales. A ello puede ayudar también la nueva normativa sobre opas, con mayor protección para los pequeños inversores, con reglas claras y una mayor exigencia de información a las empresas cotizadas en los mercados. L EUROPA DA LA ESPALDA A ZAPATERO A Unión Europea continúa sin dar satisfacciones al presidente del Gobierno. Parece ser que la retórica sobre la vuelta al corazón de Europa y las prisas por ser el primero en ratificar el Tratado Constitucional- -ahora paralizado- -no han sido suficientes para conmover el sólido bloque de los intereses comunitarios. Es verdad que la apuesta por el eje franco- alemán resultaba ya anacrónica en el momento en que se formuló: Schröder ha desaparecido y Chirac apura su última etapa, en un panorama incierto en el plano político y socioeconómico. El Gobierno socialista se mueve de forma errática por Europa, porque las cancillerías serias son conscientes de que la diplomacia española es ninguneada por los Estados Unidos y sólo cuenta con la simpatía de algunos líderes poco recomendables en la escena internacional. Por unas u otras razones, Zapatero es un actor secundario en la UE, a pesar de que España debería jugar con fuerza las bazas que le otorga una economía muy competitiva y un poder blando en el terreno sociocultural, que no es aprovechado como se debe. Por ahora, la aproximación del Ejecutivo a las instancias comunitarias se limita a buscar apoyos en el Parlamento europeo ante el debate sobre el proceso vasco, ofreciendo así a una organización terrorista un altavoz que le otorga una inaceptable apariencia de representatividad. Si algo necesita a día de hoy España de sus socios europeos es apoyo firme en materia de inmigración. Los argumentos serían fáciles de explicar. La libertad de circulación en el espacio Schengen y las facilidades para desplazarse en el conjunto de la UE son, en definitiva, una cuestión que afecta a todos los Estados miembros. Sin embargo, Zapatero sólo consigue buenas palabras a pesar de las intensas gestiones de la vicepresidenta Fernández de la Vega. Así pues, la inmigración no ha sido ni mucho menos el eje de la cumbre de Lahti (Finlandia) en la que la intención de los veinticinco se limita a ratificar una declaración genérica de apoyo a Madrid y aplazar una vez L más la adopción de medidas concretas y de un compromiso en firme. Lo cierto es que los errores se pagan muy caros en política exterior. España ha perdido terreno en términos objetivos y ya ni siquiera consigue influir en un aspecto decisivo en los organismos comunes como es la introducción en la Agenda de los temas que le interesa. Volcado en la cuestión territorial y en las estrategias partidistas, Zapatero ha descuidado las relaciones con nuestros socios y aliados. Los resultados saltan a la vista. En Lahti, el verdadero protagonista ha sido Vladimir Putin, al que la presidencia finlandesa ha otorgado especial relevancia. Es obvio que el suministro de energía en Europa depende del gigante ruso, que el año pasado casi deja sin gas a medio continente. Moscú es consciente de su fuerza y así lo recuerda periódicamente, ya sea a través de sus presiones sobre Ucrania, Georgia y otras antiguas repúblicas soviéticas, ya sea rescindiendo contratos con empresas petroleras europeas para la explotación conjunta de determinados yacimientos. En la práctica, Putin utiliza sin escrúpulos la energía como arma política. Por tanto, no está dispuesto a que nadie le recuerde el déficit de las libertades públicas en su territorio, la persecución implacable de algunos enemigos políticos y periodísticos o la actuación sin contemplaciones de las tropas rusas en Chechenia. En este contexto, mientras la Comisión Europea plantea la necesidad de una política urgente de ahorro energético, los países grandes defienden a ultranza sus propios intereses: sin ir más lejos, Angela Merkel no ha modificado la política que practicaba su antecesor. El realismo, y no el buenismo o la retórica artificial, es la base de las relaciones internacionales, aunque Zapatero siga sin entenderlo después de dos años y medio de legislatura. Mientras la UE se ocupa de la estabilidad de los suministros energéticos, el Ejecutivo español sigue dando bandazos en su política inmigratoria, ofreciendo a destiempo pactos de Estado y dando una impresión de fragilidad, que las mafias utilizan a su conveniencia. LA MADRE DE JOSEBA PAGAZA a madre de Joseba Pagazaurtundúa, Pilar Ruiz, volvió a ser ayer la voz indomable contra el proceso de negociación con ETA emprendido por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Durante la entrega de los Premios a la Convivencia otorgados por el Foro de Ermua, que tuvo lugar en Vitoria, Pilar Ruiz advirtió que si ETA termina acercándose a sus objetivos, los papeles de las mesas deberán firmarse con la sangre de los asesinados Sus palabras no responden a un estado emocional alterado, sino a un coherente conocimiento de lo que ha pasado, de lo que está pasando y de lo que puede pasar. No en vano fue Pilar Ruiz quien advirtió a Patxi López, secretario general de los socialistas vascos, que harás y dirás cosas que me helarán la sangre llamando a las cosas por los nombres que no son Y López hizo y dijo cosas que helaron la sangre de Pilar y de miles de víctimas cuando se reunió, cara a cara, públicamente, en un hotel de San Sebastián con Arnaldo Otegi y Rufino Etxeberría. Y allí estuvo también presente, a las puertas de aquella reunión, la madre de los Pagazaurtundúa, firme en su defensa de la memoria de los mil asesinados por el terror etarra. Por eso, cuando algunas voces incurren en la felonía L de negar a las víctimas el papel que les corresponde, e incluso se atreven a negarles legitimidad en el ejercicio de sus cargos públicos- -como le han llegado a espetar a Enrique Múgica- -las palabras de Pilar Ruiz se convierten en la mejor enmienda de tamaña injusticia. Porque si alguien conoce mejor que nadie qué es un terrorista, esa es la madre de un asesinado por ETA, o su viuda, o su hija o su hermana. Ellos son el referente ético de una sociedad que ha plantado cara al terror desde el convencimiento de su supremacía moral. Por eso, Pilar Ruiz, como otras tantas víctimas del azote etarra, tienen razón; porque no hay argumento político que pueda con la razón de quienes no entienden que el proceso abierto por Rodríguez Zapatero no termine con la derrota sin condiciones de ETA. Porque ello sería tanto como aceptar que la muerte de su hijo fue en vano. Por eso, las palabras de Pilar Ruiz expresan mucho más que el dolor de una madre por el hijo asesinado, aunque parezca que nada puede haber más doloroso. Es toda una sentencia moral contra un proceso, y contra quienes lo protagonizan, porque las víctimas dudan de su legitimidad desde el mismo momento en que ETA logró cambiar la certeza de su derrota por la seguridad de su justificación histórica.