Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
68 Espectáculos VIERNES 20 10 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO LOS SECRETOS DE... La dalia negra De Palma, Ellroy, Scarlett: partículas elementales EEUU Director: Brian De Palma Intérpretes: Scarlett Johansson, Josh Hartnett Aaron Eckhart E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Agnieszka Holland Directora de Copying Beethoven i el cine y las matemáticas tuvieran algo que ver, esta película, La Dalia Negra sería tan irreprochable como un teorema. En realidad, el cine ni siquiera tiene la fiabilidad de un cóctel: los ingredientes no garantizan el conjunto. La dalia negra es un cóctel cuyo ingrediente básico está en la novela de James Ellroy, una historia negra e íntima, medio arrancada de su memoria y de sus entrañas y que la escribió, tal vez, para afilarse las uñas antes de emprender la hazaña de Mis rincones oscuros la catarsis literaria sobre el asesinato de su propia madre. Aunque quizá el ingrediente principal sea que ha puesto las manos sobre la historia Brian De Palma, un director irregular pero en cualquier caso muy guerreado en batallas contra el thriller y lo que se cuenta aquí es la quintaesencia de ese género: un asesinato sin aclarar, una pasión sin resolver, una amistad sin decidir, una cuentas pendientes sin zanjar... y todo ello, apretujado dentro de un triángulo, el que forman dos policías, o dos amigos, o dos adversarios, y la mujer de uno de ellos. Si lo negro oliera, olería exactamente a esto. En el vértice de la película está la chica interpretada por una falaz y rotunda Scarlett Johansson, especialmente dotada para este tipo de S ERNESTO AGUDO Beethoven decía que la música es el idioma de Dios JOSÉ EDUARDO ARENAS Josh Harnett y Hilary Swank personaje de mujer, no fatal, sino ineludible o irremediable: la serie negra es a Scarlett Johansson lo que el agua salada a un atún. Los dos palotes que confluyen en el vértice (el par de detectives) los interpretan en dos balanzas distintas el duro Aaron Eckhart y el menos duro Josh Hartnett, que se queda un centímetro por debajo de lo que hubiera querido, por ejemplo, Chandler. Con todos estos elementos o ingredientes, parecerá una opinión poco ABC fundamentada la de cualquiera que dude de la negrura de la película, pero ésa es precisamente su mayor dolencia: el estilo algo pasado de truculencia con el que De Palma recubre la historia, su cámara alegre y su ritmo festivo no parece el apropiado al fondo seco, árido, mezquino y negro de lo que se narra, que es tan ruin como lo era aquello de Los Angeles Confidential otra novela de Ellroy a la que el cine sí exprimió, y eso que estaba bien seca. Copying Beethoven Confidencias en la concepción y parto de la Novena Gran Bretaña Hungría Director: Agnieszka Holland Intérpretes: Ed Harris, Diane Kruger E. R. M. I nteresante historia, magnífica pareja protagonista para interpretarla y una directora con mucha ínfula para retratarla: la historia de los últimos días de Beethoven, a punto de terminar y estrenar la Novena Sinfonía interpretada por un actor fuerte como un taco en la pared, Ed Harris, y una actriz dúctil, poderosa y que penetra en el asunto como un tornillo dentro del taco, Diane Kruger; la directora es Agnieszka Holland, pasablemente polaca. La sustancia de este Copying Beethoven consiste en la relación del mú- sico con una joven ayudante, Anna Holtz, también compositora, que le ayudó a terminar las partituras de La Novena una relación acodada en lo ficticio, pero que irradia realidad en lo que se refiere al retrato de la personalidad del músico, al que llamaban la bestia por lo sedoso de su trato y lo pulcro de sus maneras y trazas... Y la sustancia de la sustancia es una escena magistral, conmovedora y abrumadora, cuando Beethoven estrena ante el público su sinfonía y dirige él mismo a la orquesta; al ser tan sordo como Beethoven, necesita que ella unos metros por delante le vaya marcando las entradas y dándole las pautas... el ataque del Himno de la Alegría produce una similar sacudida y tiritera que la carga del Séptimo de Caballería (la paz y la guerra, provocadores de emoción) Todo eso lo capta la directora con especial talento y con mucha espectacularidad. Aunque Copiyng Beethoven trata de cosas menudas, de detalles y de ideas que forman parte de lo cotidiano del artista, y la imagen se esfuerza en que las veamos y sintamos. Se puede ver y padecer el frío del ambiente, pero también la calidez que crean disimuladamente los personajes entre ellos; se puede también entender la soledad de Beethoven, comiéndose su propio piano para oír a través del tacto y de todas esas trompetillas y embudos con los que se coronaba; se puede entender hasta el sentimiento único de orgullo y de falso fastidio de su vecina de abajo, siempre la primera en escuchar la obra del compositor... Como es fácil de prever, lo que más pesa en el empuje de esta película es la interpretación de Ed Harris, actor que no duda en sus saltos, haya o no haya agua. Aquí se puede decir que Harris desaparece al primer instante (en realidad, no llega a aparecer) y en su lugar emerge un ser torvo, perturbado, antipático, genial, lejanísimamente sensible y romántico, que es Beethoven y que consigue eso que no está al alcance de cualquiera: emocionar y repeler, ser detestado y amado. Con un punto de estrafalario sentido del humor que hasta ella, la fría y sensata Kruger- Anna Holtz, se queda prendada de esa tecla. La directora de Europa, Europa El jardín secreto y Vidas al límite acomete el lanzamiento de Copying Beethoven con la esperanza de que lo que hoy entrega a los espectadores es una de sus mejores películas. Intento realizar cosas que no sean en principio muy comerciales; sin embargo, espero que este largometraje cruce fronteras. Se trata de una historia ficcionada sobre los últimos días de la vida de Ludwig van Beethoven, en los que comparte la creación de la Novena Sinfonía con la copista Anna Holtz, personaje creado para el filme por Stephen J. Rivele y Christopher Wilkinson ¿Por qué antes de su estreno se hablaba de impostura o de falta de rigor con la historia? -Quizá porque no la han visto o se han perdido el final. -Altivo, excéntrico, endiosado, exigente... ¿era Beethoven así? -Es una mirada bastante fiel. Está escrita tras investigar en las propias cartas del compositor y en las memorias de sus contemporáneos. -La elección de Ed Harris para el personaje era casi obvia; han trabajado juntos y sabe de su posibilidades, supongo. -Nos conocemos desde hace veinte años y sé cuánto se implica en el trabajo. No es difícil dar una imagen física a través del maquillaje, lo que resulta difícil es dar credibilidad haciendo que te salga del corazón para conseguir llegar al alma de un genio. ¿Beethoven fue tan pasional y carnal como dicen? -Era un hombre de una energía tremenda. La gente cree que era muy mayor, pero tenía cincuenta y siete años cuando murió. Sus composiciones destilan vitalidad, son muy valientes y arriesgadas. Así se expresaba también en su vida. Como bien dice en la película el genio, la música es el idioma de Dios. Yo pienso igual.