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ABC VIERNES 20 10 2006 Espectáculos 67 Scarlett Johansson, en el filme La dalia negra de Brian Da Palma ABC vis, aunque tampoco traté de copiar a nadie. ¿Al menos se identifica en algo con la historia de la actriz en la película y las consecuencias que puede traer la ambición de la fama? -Tengo muchos amigos actores y también músicos que sufren, porque las oportunidades en este trabajo son una entre un millón. Todos tratan de entrar en este mundo de alguna forma. Cada vez que te involucras en un área donde existe la vanidad con un alto porcentaje de fracaso, siempre va a generar un nivel de desesperación que no siempre tiene final feliz. Esa clase de ambición, sin final, puede llevar a muy mal destino. Yo soy una afortunada en este aspecto, y me doy cuenta cuando veo a tantos actores que sufren la falta de trabajo. Yo me siento con mucha suerte. ¿Alguna vez pasó por una sesión de casting en la que todo salió mal o le exigieron hacer algo que no quería? -Tuve suerte. Por supuesto, todos los actores pasamos por alguna sesión de casting donde una sale pensando que fue la peor. Por suerte, a mí nunca se me acercaron insinuando algo de más, porque cuando iba a las Me pongo audiciones yo era detraje, corbata masiado pequeña, tey bigotes, al nía doce o trece años. estilo de Errol No viví nada parecido. Pero aún hoy me Flynn, para gustan los castings que no me siempre estoy dispuesreconozcan ta a un desafío en ese sentido. Pero al menos yo no puedo contarle ninguna historia de casting sexual en el sillón. ¿Todavía le piden pruebas para contratarla en una película? -En ciertas ocasiones, sí. Es raro, pero sucede. Y me gustan las lecturas en frío y ese tipo de cosas. Me mantiene con los pies sobre la tierra. Después de todo, soy una actriz disponible. Jamás voy a rechazar la oportunidad de hacer una prueba si es necesario. Si quiero un papel determinado y solamente se lo dan a quienes hagan la audición, yo la hago. Creo que es la mentalidad que una necesita: Pruébenme. Yo puedo A veces funciona y otras veces no. Pero es divertido hacerlo. ¿También tuvo que hacer audición con Brian De Palma para La Dalia negra -No. Para esta película no necesité pasar por ninguna audición. ¿Qué le pareció Brian De Palma como persona? -Nunca me quiero hacer idea de cómo es una persona, porque después vienen las desilusiones. Pero Brian resultó ser muy divertido, aunque no me sorprendió que sea bastante cortante y seco. Nunca da vueltas a nada. ¿Habiendo trabajado entre tantas superestrellas como Robert Redford o Woody Allen, alguna vez se puso nerviosa por conocer a alguien muy famoso? -No es normal que me impresionen las grandes estrellas. Puedo contar con los dedos de una mano las veces que me pasó: Patrick Swayze, Bill Clinton, Jerry Springer... Cuando lo conocí a Bill Mu- rray fue tal cual como ver a Bill Clinton. Ahí estaba, se parece a él, suena como él, la forma en que camina... Pero nadie más me impresionó. Ni siquiera me pasó con Meryl Streep. ¿Le gusta la época de oro de Hollywood en la que transcurre La Dalia negra -Sí. Hay cierta decencia y clase que en cierta forma parece haberse eliminado con el paso del tiempo. Te vuelve un poco sentimental leer las autobiografías de aquella época, cuando cuentan el entusiasmo y el método del trabajo que tenían. Los actores que había eran increíbles. Parece que hoy no es nada parecido. ¿Dónde rodaron la película? -Rodamos en Los Ángeles y la mayoría de las escenas de interiores en Bulgaria, donde construyeron incluso Chinatown y la Estación de Policía. ¿Cómo se sintió trabajando tan lejos de casa, en Bulgaria? -Sofía es una ciudad que en un tiempo fue una verdadera joya de Europa oriental. Pero ha cambiado tanto... La bombardearon, la ocuparon, la abandonaron, literalmente fue arrasada. Y se ven los restos del régimen comunista, con el tipo de edificios que tiene. Parece que se hubiera quedado en el tiempo. Hay jóvenes a favor de sumarse a la Unidad Europea; otros están en contra. Hay mucha pasión. Si vas al mercado, venden parafernalia nazi. Es muy interesante y muy extraño. -Nueva York, Los Ángeles, Venecia, Bulgaria o el Caribe en una sola entrevista. ¿Qué hace en general cuando le toca dormir en un hotel en lugar de en su propia casa? -Cuando viajo, trato de salir lo más posible y hago planes diferentes. Al mismo tiempo, cuando estoy trabajando tampoco puedo salir a ver muchos paisajes. Si me toca trabajar, trato de hacer lo mismo que cualquier vecino, saliendo de compras, comiendo en un restaurante o yendo al cine. Me gusta la compañía, pero también salgo sola a veces. No me molesta caminar, salir de tiendas or ir al cine sola. ¿Le reconocen enseguida cuando la ven sola en un cine, aunque sea fuera de su país? -Yo voy al cine todo el tiempo, pero me pongo traje, corbata y bigotes al estilo Errol Flynn. Me visto de hombre, para que no me reconozcan. ¿Le hubiera gustado tener otra profesión donde pueda entrar al cine sin disfrazarse para que no le reconozcan? -Siempre me sentí afortunada porque veo las dificultades que tienen mis amigas. Todos esperan que al salir de la Universidad ya sepas lo que vas a hacer. Y la sociedad no te prepara para eso. La gente va a clases genéricas, donde te puede ir bien en matemáticas y mal en inglés... y cuando ya tienen el título, necesitan convertirlo en una carrera, sabiendo que es lo que tiene que hacer el resto de su vida. Se impone demasiada presión en los chicos para que tomen una decisión que les va a influir el resto de sus vidas. No puedo imaginarme lo que haría yo si el cine no existiera en mi vida.