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6 Opinión VIERNES 20 10 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA DOS OBSESIONES PELIGROSAS LFONSO Guerra, jibarizado por el PSOE a la condición de presidente de la Comisión Constitucional del Congreso, ha hecho- -en una sobremesa del Club Siglo XXI- -un diagnóstico inteligente de la penosa situación que vivimos. Después de reconocer la menor estatura intelectual, política y humana de los líderes vigentes en comparación con los artífices de la Transición, el veterano socialista señaló los dos puntos germinales del conflicto- -artificial- -que nos tiene a todos tensos y que, de hecho, crispa y angustia la convivencia cotidiana. Está, de un lado y según Guerra, la obsesión del PP- -creciente desde 1993- -de denigrar al PSOE como única arma eficaz en M. MARTÍN la confrontación bipartiFERRAND dista; y está, del otro y según la misma fuente, la equivocada obsesión del PSOE por aislar al PP y trasladar al otro gran partido nacional al extrarradio de la realidad y el juego político. Esas dos obsesiones que señala Guerra y que, sin necesidad de muchos matices, resumen con lucidez, al margen de la tensión centrífuga de los nacionalismos, el momento que atravesamos con evidente dolor cívico, parecen muy peligrosas. Son una bomba de tiempo colocada bajo el texto constitucional y conectada, mejor que a un reloj, al giro de una ruleta. Todo lo catastrófico es posible a partir de ese momento y bueno sería, para neutralizar la situación y su incómoda percepción, recuperar el espíritu constitucional Esa es la fórmula que, como colofón de sus divagaciones de café y copa- -el escenario en que opera, cuando quiere hacerlo, la inteligencia española- -cerró el análisis del sevillano. Es un hecho cierto que el PP especial, mente en la segunda legislatura aznarí, provocó demasiadas tensiones, generó enemigos innecesarios, marginó cualquier muestra de talento y reclutó y promovió en sus filas demasiados nombres menores para un proyecto nacional de mediana envergadura. Estamos, con la circunstancia añadida del 11- M, en la inacabable resaca de aquella melopea; pero, como también dijo Guerra tras un almuerzo de imposible indigestión, corresponde al PSOE la responsabilidad de revertir la situación. Fueron, precisamente, los acuerdos de botillería entre Alfonso Guerra y Fernando Abril Martorell los que más- -y antes que el de los siete padres de la Constitución- -hicieron posible el consenso en el texto que, desde 1978, rige nuestras vidas ciudadanas. Muchos de ellos han caducado en su valor y algunos, como los referentes al Título VIII, han agotado su buen sentido. De ahí que la vuelta al espíritu constitucional que Guerra solicita resulte imprescindible. Será difícil reconstruir el ambiente propicio cuando la saña es común en el enfrentamiento de los dos grandes partidos. Sólo un ataque de responsabilidad en quien ocupa el turno de poder y grandes consumos de tila en las filas populares pueden neutralizar esas inquietantes obsesiones. LA FELICIDAD, JA, JA, JA que ver la sencilla felicidad de Horacio en sus pastoriIEMPRE me ha llamado la atención la cantiles colinas de Sabina con la de los Bienaventurados dad de obras sobre gastronomía que solemos enque, según Tomás de Aquino, incrementarán la que contrar en aquellas ciudades donde la experienobtienen de la cercanía a Dios con la posibilidad de cia culinaria cotidiana no resulta particularmente contemplar eternamente los castigos de los condenamemorable. En Londres, por ejemplo, donde hasta hados en el Infierno: una modalidad atroz de ese intrace pocos años era relativamente difícil comer bien en ducible Schaudenfreude con el que los alemanes desigun restaurante tradicional, las librerías siempre han nan la alegría que produce el mal ajeno. Y que dispuesto de bien surtidas secciones en las en los antiguos cuentos infantiles se predicaque el curioso lector podía salivar con recetas ba a partir de una panoplia inagotable de finailustradas procedentes de todos los rincones les felices y vengativos. de la Tierra. Y en Nueva York, donde la gente Concepto indeterminado (Kant) o esencialcomún despacha el almuerzo con un emparemente subjetivo (Freud) lo único cierto es que dado, y la cena con una llamada a un restauen torno a ella existen pocas certezas. Una es rante chino o a una pizzería con entrega a doque, más allá de los grandes discursos, existen micilio- -nadie ensucia la cocina hasta el MANUEL tantas ideas de la felicidad como individuos: la fin de semana- las librerías disponen de doRODRÍGUEZ del niño hambriento de Darfur no se parece a cenas de metros lineales de estantería abarroRIVERO la del muchacho neoyorquino que va a adquitados de volúmenes consagrados a la teoría y rir el accesorio por el que venía suspirando, o a la práctica del yantar. atribuible a Mohammed Atta cuando su avión se estaCon la felicidad nos sucede lo mismo. El hecho eviba acercando a la Torre Norte. La otra es que uno sólo dente de que ahora hablemos de ella más que nunca la reconoce cuando la obtiene (y no siempre) y eso es un síntoma que debería preocuparnos. Como tampuede demorarse toda la vida. Por eso, entre otras bién lo es la abundancia de libros que gritan la palarazones, las religiones han diferido el principio de bra desde su título o su subtítulo. La definición y búsgratificación a un lejano más allá. No así los utopisqueda de la felicidad, objetivo directo u oblicuo de los tas y sus ejecutores más o menos revolucionarios, emfilósofos morales desde los griegos en adelante, ha peñados en buscar el Paraíso en este mundo: desde pasado a convertirse en reclamo de innumerables Platón- -su República de sabios se nos antoja ahora manuales de autoayuda, y asunto monográfico de los moralmente abominable- -a su indirecto discípulo talk- show televisivos. Al contrario de lo que enseñan (vía Mao) Pol Pot, sus teorías y experimentos han conlos taoístas, para los que el secreto de la felicidad resitribuido grandemente a la infelicidad en este planedía en no buscarla, estamos obsesionados por ella. ta. Aunque sigamos sin saber exactamente en qué conLa felicidad reside en las pequeñas cosas, afirman siste. Lo que no es óbice, por otra parte, para que conslos más prudentes. Menudo rollo: esa es una felicidad tantemente se publiquen sondeos en los que se refleja como de estar por casa, egoísta, sin vuelo, para vieel índice de felicidad de los encuestados. jos, protestan los románticos. Entre unos y otros, A pesar de su larguísima historia, la felicidad es aquí seguimos, buscándola frenéticamente. Y si fingiun mito moderno. La antigua eudaimonía, relacionamos que la encontramos, ¿qué haremos? podríamos da inicialmente con la suerte o los dioses favorables, preguntar como Estragón a Vladimir hace más de 50 ha presentado tantos rostros diferentes a lo largo de años. Esperar a Godot, volveríamos a contestarnos. la historia que su naturaleza nos esquiva. Nada tiene A S -Si yo fuera español, tampoco me tragaría eso de que ETA no mata ahora a cambio de nada.