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4 Opinión VIERNES 20 10 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar LA PESADA SOMBRA DE IRAK A sombra de la guerra de Irak empieza a ser un lastre político insoportable para el presidente norteamericano, que afrontará las elecciones parlamentarias parciales del 7 de noviembre en un ambiente especialmente hosco, con las peores cifras de bajas militares sobre el terreno en los últimos tiempos. Desde el punto de vista internacional, Estados Unidos se ha quedado prácticamente solo en Irak y en política interna, y de un modo cada vez más acusado una gran parte de la sociedad norteamericana ha abandonado ya a la administración Bush, que se ve obligada a cargar en solitario con esta pesada carga. Hasta el siempre fiel aliado británico ha dado inequívocos síntomas de estar flaqueando, después de las inoportunas declaraciones del general Richard Dannat abriendo la puerta a una inminente retirada. En esta situación es poco probable que los electores vayan a dar un apoyo significativo a la mayoría republicana, lo que sin duda acentuará esta tendencia y dejará a la Casa Blanca aún más desasistida ante la gravedad de la situación en Irak. Salvo que sucediese un improbable cambio brusco de rumbo en la evolución del conflicto, parece evidente que la continuidad de la presencia militar norteamericana en Irak será cada vez más embarazosa, a pesar de que actualmente es el gobierno legítimo de Irak, elegido democráticamente, el que la solicita y tiene el respaldo claro e indudable de las Naciones Unidas. Ahora que se dan las circunstancias que reclamaron quienes se oponían a la operación militar, parece inevitable constatar que es demasiado tarde para recuperar un apoyo para una operación que paulatinamente se vuelve más incierta y comprometida. El análisis más realista induce a pensar que la situación en Irak influirá directamente en los resultados de estas elecciones. Depende de cómo sea traducido por los responsables norteamericanos ese mensaje de los ciudadanos, así serán a su vez traducidas las repercusiones en otros de los puntos clave del planeta, desde Afganistán o Irán hasta Corea del Norte. La lección de esta evolución es bastante clara: es tan verdad que Estados Unidos no puede solo con la carga de mantener la estabilidad en todas las zonas más desordenadas del planeta, como que los efectos de tal desbarajuste representan una amenaza real para todos los ciudadanos de los países que vivimos en libertad. No es razonable renunciar por un lado a participar en la tarea de extender la democracia y la libertad en el mundo y quejarse después de que Washington actúa unilateralmente, o lamentarse de que nosotros también tengamos que pagar los nocivos efectos que vendrían si las tropas estadounidenses salieran de Irak antes de que los propios iraquíes puedan hacerse cargo de la seguridad. L UNA CAMPAÑA INDECENTE L incivismo político que se ha instalado en Cataluña se supera día a día, dibujando un triste horizonte para una comunidad de la que su clase dirigente se ha servido como ejemplo de modernidad y tolerancia para contraponerla al atavismo de otras comunidades españolas. A los extremistas de izquierda y nacionalistas no les basta con acosar, amenazar y agredir a Ángel Acebes y a Josep Piqué cuando asisten a un acto de su partido. No les basta tampoco con atacar, como el pasado miércoles, un autobús electoral de los populares. Y, en general, a los nacionalistas y socialistas no les ha bastado el infamante Pacto del Tinell, por el que se conjuraban para dejar al PP fuera de la vida pública y, con él, a media España. Había que ir más allá y caer en la procacidad más absoluta, en el desprecio de los valores más esenciales de la educación personal y colectiva y del respeto a los demás. Y ahí es donde han hecho su aparición estelar las juventudes de Izquierda Unida- Iniciativa por Cataluña- -aliado del PSC en el Gobierno autonómico catalán- que han ideado el gran reclamo electoral de regalar un preservativo con la leyenda Fóllate a la derecha Aun así, lo peor de esta campaña soez y ofensiva (objetivamente leída, es una incitación genérica a la violación) que descalifica sin paliativos a quienes la han ideado y ejecutado, es el intenso odio que revela hacia el Partido Popular, más grave por cuanto lo están segregando jóvenes que no han conocido otra cosa que el sistema democrático de libertades y derechos. Sin embargo, año tras año la violencia política contra el PP se agudiza y se extiende, en estricta coincidencia y causalidad con el giro dado por el PSOE para favorecer alianzas con los partidos más extremistas de la izquierda y del nacionalismo, que lejos de moderarse por las responsabilidades del poder, se han ratificado en sus actitudes más radicales e intolerantes. Y ha sido así porque el PSOE no sólo no ha exigido nunca a sus socios el abandono de posiciones extremistas, sino que él mismo se ha instalado en actitudes radicales, como las E que le han llevado a romper los pactos de Estado con el PP el consenso constitucional y las reglas de la convivencia política. Es lamentable, pero no debería sorprender a nadie, que en la Cataluña del nuevo Estatuto y del gobierno catalanista y de izquierdas que inauguraron Zapatero, CarodRovira y Maragall haya sectores que se sientan llamados al uso de violencia física, de la amenaza puramente mafiosa y de la humillación contra quienes no comparten el ideario dominante. Son estos apestados del nuevo régimen instaurado por el socialismo y el nacionalismo a los que Rodríguez Zapatero recordó que no eran tan bien recibidos como él en Cataluña. Ciertamente, no tienen esa suerte. Sin duda, Cataluña se juega su futuro político en las elecciones del 1 de noviembre. Quien gane y, además, gobierne tendrá que aplicar el nuevo Estatuto y establecer con el Estado las relaciones de bilateralidad previstas en él, salvo que el Tribunal Constitucional ponga orden a tiempo y frene y remedie este proceso de desmantelamiento del Estado. Pero, además, los catalanes tendrán también que preocuparse, y no sólo en las elecciones, por la sociedad que se está formando en Cataluña, donde ni siquiera es posible organizar una cumbre europea y donde las restricciones a la libertad de expresión, el derecho a la educación y a la actividad política cada día se hacen más intensas e impunes y siempre contra los mismos. Un escenario como éste, en el que un partido afronta una campaña electoral en condiciones de desigualdad respecto al resto de fuerzas políticas- -responsables intelectuales del acoso al PP por la vía de los acuerdos de Tinell- -es reflejo de una sociedad dañada en su capacidad crítica. La llama, desgraciadamente, ha prendido, y quienes encendieron la mecha habrán de afrontar su responsabilidad, porque lo que está ocurriendo en Cataluña es fiel reflejo del sectarismo de una clase política que se está instalando peligrosamente en sectores concretos de sociedad catalana. VIVIENDA, SUBIDAS CON FRENO L precio medio de la vivienda ha subido en los últimos doce meses un 9,7 por ciento, según datos del Ministerio de Vivienda. Aunque esta cifra es aún tres veces superior a la inflación, es el menor aumento en los cinco últimos años y, por primera vez, no es superior al 10 por ciento. Esta menor subida, según las cifras oficiales- -que no suelen coincidir con las que facilitan las empresas de tasación, normalmente más altas- vendría no obstante a confirmar la tendencia observada en los últimos indicadores hacia una desaceleración en el aumento del precio de la vivienda, nueve décimas menos que en el trimestre anterior, y ratificaría la esperada rebaja en los altos precios de la vivienda. Una desaceleración suave, sin brusquedades, que alejaría la temida pero improblable explosión de la controvertida burbuja inmobiliaria. Entre las causas de este menor crecimiento en los precios medios se encuentra, por una parte, la menor demanda, tanto por los altos precios como por el continuo repunte de los tipos de interés. Baste recordar que el euribor, principal índice de referencia para los préstamos hipotecarios, se situó en septiembre en el 3,715, el nivel más alto desde julio de 2002, tras doce subidas consecutivas, que lo colocan ya por encima del IPC. Subidas que continuarán, E según las previsiones del BCE, pero que no ha impedido que la altísima deuda de las familias para adquirir una vivienda creciera aún un 22,5 por ciento en agosto, lo que sitúa el esfuerzo financiero familiar para pagar hipotecas por encima del 50 por ciento. Otra de las causas de esta desaceleración en los precios de la vivienda viene determinada por el alto volúmen de vivienda construida, más de seis millones durante los últimos diez años. En España hay más de 23 millones de viviendas y, de ellas, casi 16 millones son primera residencia y más de siete, segunda. Esta fuerte oferta podría haber saturado ya el mercado, al menos en algunas zonas, a lo que habría que sumar la alta rotación de la vivienda usada, ya que de cada diez viviendas que se compran, seis son de segunda mano. Siguen no obstante tirando con fuerza de la demanda la propensión a utilizar la vivienda como inversión, las compras crecientes por inmigrantes y las realizadas, particularmente en la costa, por extranjeros. Todo ello mantiene altos los precios, lo que dificulta su compra, especialmente a los jóvenes, y convierte a la vivienda en uno de los problemas que más preocupan a los españoles. Algo, por cierto, que el Ministerio de la Vivienda, sin apenas competencias y con una más que discutible gestión, sigue sin contribuir a resolver.