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ABC JUEVES 19 10 2006 29 Las 8.000 personas que trabajaron en el desescombro el 11- S podrán demandar al Ayuntamiento Ofensiva diplomática de Rabat para vencer el rechazo de la ONU al plan de autonomía para el Sahara Washington se atribuye el derecho de vetar el acceso de sus enemigos a la carrera espacial La nueva Política Nacional del Espacio abre la puerta a la militarización para proteger los satélites b La Inteligencia, las estrategias militares y hasta las comunicaciones civiles dependen cada vez más de los satélites, que muchos creen cada vez más vulnerables MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. La vieja idea de que el espacio es libre puede haber llegado a su fin con la nueva Política Nacional del Espacio que ha aprobado el Gobierno de George W. Bush. En ella somete las actividades espaciales a su política de seguridad nacional, reservándose el derecho a negar el acceso al espacio a cualquiera que resulte hostil a los intereses de EE. UU. En Washington, donde la mayor parte de los funcionarios pasan de puntillas los viernes por sus oficinas, los anuncios que se quieren deslizar desapercibidos se hacen en ese día por la tarde. La revisión sobre política espacial se firmó sin anuncio público el viernes que daba apertura al puente del 12 de octubre, al cierre de la oficina, lo que explica que hasta que lo desenterrase ayer el diario The Washington Post no tuviese ningún eco. La razón de ofrecer tan bajo perfil es que para algunos expertos, probablemente la mayoría, empuja una delicada puerta, la de la militarización del espacio. Nadie disputa la ventaja estadounidense en el desarrollo de la tecnología espacial, pero con la propiedad de satélites y aparatos sensibles ha llegado también la sensación de que haya que protegerlos. La Inteligencia estadounidense, las estrategias militares y hasta las comunicaciones civiles dependen cada vez más de los satélites, que muchos creen cada vez más vulnerables a los posibles ataques enemigos. Esa preocupación aumentó el mes pasado, cuando el director de la Oficina Nacional de Reconocimiento, Donald Kerr, dijo a la prensa que China había iluminado un satélite estadounidense con láser. La semana pasada el Pentágono se declaró incapaz de determinar cuáles eran las intenciones, pero una de las sospechas es que tratase de alterar su funcionamiento. La directora del Centro de Información de Defensa, Teresa Hitchens, observó durante una entrevista en la radio del Washington Post que hay una serie de opciones no militares, como la de encriptar las señales, u otras medidas tecnológicas que protegerían los satélites sin necesidad de desatar una carrera armamentística. Algo muy delicado que, según advirtió, llenaría el espacio de basura cuyo impacto puede ser aún más peligroso que el de las armas. Sospechas internacionales El Gobierno norteamericano es rotundo a la hora de negar que la nueva política tenga que ver con el desarrollo o con el despliegue de armas nucleares, pero los analistas consideran que desatará sospechas internacionales y alentará a otros países a seguir la misma política si creen que Washington está realizando pruebas para el despliegue de armas espaciales. En el documento, que también incen- La Casa Blanca trata de permitir operaciones en y a través del espacio para defender nuestros intereses allí tiva a la empresa privada para conquistar el espacio, se prohíben futuros acuerdos armamentísticos que puedan limitar la flexibilidad estadounidense en la galaxia. La libertad de acción en el espacio es tan importante para EE. UU. como su poder aéreo o naval dice el documento. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Frederik Jones, el texto refleja el hecho de que el espacio se ha convertido en un componente imprescindible, incluso más importante de lo que era, para la economía y para la seguridad estadounidenses Algunos expertos creen que fue el Gobierno de Bill Clinton hace diez años el que abrió la puerta a la militarización espacial, con la política que ahora se actualiza. Sin embargo, el diario The Washington Post señala que entonces los objetivos se establecían como mejorar el conocimiento de la Tierra, el sistema solar y el universo a través de la exploración humana y robótica así como fortalecer y mantener la seguridad nacional de Estados Unidos Por contra, la meta que se establece esta vez es fortalecer el liderazgo de la nación en el espacio y asegurarse de que las capacidades espaciales están disponibles a tiempo para ayudar a los objetivos de política exterior, Seguridad Nacional y Seguridad Doméstica así como permitir operaciones en y a través del espacio para defender nuestros intereses allí