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ABC MIÉRCOLES 18 10 2006 27 Tony Blair señala que el velo islámico separa y genera incomodidad social en el Reino Unido Los restos de Perón son trasladados desde el cementerio de la Chacarita hasta un nuevo mausoleo EE. UU. amenaza a Corea con responder claramente si hay otra prueba nuclear Satélites espía detectan movimientos sospechosos en la misma zona estalinista amenaza con golpear sin piedad a quien viole su integridad territorial, mientras Rice llega hoy a Japón para coordinar el bloqueo PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Lejos de amilanarse, Corea del Norte se ha envalentonado con las sanciones impuestas el sábado por la ONU contra su ensayo nuclear de la semana pasada. En su primera respuesta oficial tras la condena del b El régimen Consejo de Seguridad, el régimen estalinista de Pyongyang calificó dicha medida como una declaración de guerra y amenazó con golpear sin piedad a quien viole su soberanía territorial. La resolución no puede ser interpretada de otra manera advirtió el Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano en un comunicado emitido por la agencia estatal de noticias KCNA, quien rechazó con vehemencia la condena por ser fruto de la hostilidad de Estados Unidos hacia la República Democrática Popular AP de Corea Pyongyang, incluso, elevó aún más su retórica agresiva al asegurar que si alguien utiliza la resolución para quebrantar su integridad territorial, recibirá un golpe sin piedad a través de acciones fuertes Para ello, Corea del Norte no descartó recurrir a las bombas atómicas que asegura poseer al recordar que ha permanecido inmutable a la presión ejercida en el pasado por lo que es absurdo pensar que cederemos ante las amenazas ahora que nos hemos convertido en un estado nuclear Aunque Pyongyang indicó que desea la paz, también matizó que no tiene miedo a la guerra y que seguirá de cerca la actitud de EE. UU. para tomar las medidas oportunas Las amenazas del régimen estalinista se producen en medio del temor a que Corea del Norte acometa nuevas pruebas atómicas, ya que Japón y Corea del Sur han recibido información de los satélites espía de Estados Unidos que advierte de movimientos sospechosos en la misma zona donde tuvo lugar el ensayo anterior. do contra la base de los marines estadounidenses en Yibuti y el secuestro de aviones de pasajeros que serían utilizados como misiles contra el aeropuerto de Heathrow y el muelle de Canary Whraf, ambos en Londres. Coordinar el bloqueo Con independencia de la veracidad de esta información, el enviado de EE. UU. para temas nucleares, Christopher Hill, avisó de que otra prueba norcoreana obligaría a la comunidad internacional a responder muy claramente El diplomático norteamericano realizó estas declaraciones durante la reunión que mantuvo ayer en Seúl con sus homólogos surcoreanos y rusos, con quienes preparó la visita a la región que hoy comenzará en Japón la secretaria de Estado Condoleezza Rice. Tras recalar en Tokio, Rice pasará durante los próximos días por Corea del Sur, China y Rusia para coordinar la respuesta de la comunidad internacional al desafío nuclear de Pyongyang. Aunque el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad condenar la detonación de una bomba atómica por parte de Corea del Norte, las reticencias de sus dos principales aliados, China y Rusia, hacen temer a la Casa Blanca que el bloqueo sobre sus armas, cuentas bancarias y negocios no sirva para detener el programa nuclear del régimen estalinista. Sin ir más lejos, Corea del Sur y China ya se han negado a suspender sus contactos comerciales y económicos con el hermético y paupérrimo país asiático, donde sus 23 millones de habitantes se preparan para sufrir las duras consecuencias del embargo. La ley hará justicia Con ello Bush apelaba al sentimiento de revancha de muchos estadounidenses, que ven en los juicios sumarios mucho más de lo que tuvieron las cerca de 3.000 víctimas que perecieron en los atentados del 11- S. La ley hará justicia a los terroristas que hemos capturado prometió el mandatario. Quienes también disfrutarán de esta justicia son, según Bush, los responsables del atentado contra el barco de guerra estadounidense USS Cole, que hace seis años costara la vida de 17 soldados de la marina americana mientras estaba anclado en el puerto de Yemen. Se le unirán, siempre según las declaraciones de ayer, los que organizaron el atentado contra las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania, en los que murieron 200 personas y resultaron heridas más de 5.000. Para quienes temen que legalizar la tortura ponga a los soldados americanos en peligro de ser víctimas de ella cuando caigan prisioneros, Bush les aseguró que, por el contrario, protege a la inteligencia y al personal militar de las demandas que pudieran interponerles los terroristas por hacer su trabajo Uno de los senadores que abanderan esa preocupación es John McCain, ausente en la ceremonia de ayer.