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ABC MIÉRCOLES 18 10 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA MENTIRA L mayor embuste, la falacia más farisaica e hipócrita de todo el proceso de negociaciones con ETA es la de que el cese de la violencia no iba a tener precio político. Y si no tenía precio, ¿qué es lo que había que negociar? La rendición, contestaban los arúspices del voluntarismo, y no mentían. Sólo que faltaba preguntarse quién se iba a rendir. El propio Zapatero llegó a proclamar la mentira oficial con su hueca solemnidad retórica: Primero la luego la política El mensaje oficial era recurrente y hermético. Primero ETA dejaría las armas, lo que abriría paso natural a la legalización de Batasuna y más tarde, una vez constatado- verificado se decía con verbo que ha caído en desuso ante la manifiesta falta de voluntad verificadoIGNACIO ra- -el abandono efectivo CAMACHO de las armas, se abordaría con generosidad de miras la situación de los presos. Mentira todo. Espesa, cochina mentira. Mentira porque la negociación ya había empezado cuando el Gobierno sostenía este discurso. Mucho antes, incluso. Mentira porque ETA había anunciado que sólo renunciaría en caso de obtener una victoria política. Mentira porque todo el mundo sabía que sin contrapartidas, esto es, sin precio, no habría paz. Pero que no la creyese nadie no significa que no fuese una mentira. El presidente la dulcificó pronto con otra frase sibilina: la política ayudará a la paz Traducción: pagaría el precio político negociando la factura. Parece que ha habido acuerdo en el importe: legalización de Batasuna, mesa de partidos, autodeterminación y Navarra. O sea, las peticiones de ETA, disfrazadas con transparentes retruécanos semánticos: derecho a decidir, órgano de cooperación, etcétera. Y de propina, los presos, empezando por De Juana Chaos y con el fiscal Pumpido de mamporrero jurídico. ¿Quién se rinde a quién? Para salvar la cara ante quien quiera creerle, el Gobierno espera a que ETA anuncie la irreversibilidad de su abandono. Pero el acuerdo está cerrado y negociado, en Ginebra y en Oslo, los escenarios que preludian la ignominia de un Nobel de la Rendición. Ese comunicado permitirá salvar las formas, pero no la dignidad del Estado, que ha decidido ceder y ha cedido. Ha decidido pagar y está reuniendo las monedas. Sólo que esas monedas políticas han costado antes muchos muertos que ahora podían estar vivos. Para llegar a lo que ETA quería nos podíamos haber ahorrado la tragedia y la sangre. Por eso, cuando Zapatero pronuncie su solemne alocución triunfal, que vaya a los familiares de las víctimas y les explique que sus deudos murieron por nada, que los principios que les costaron la vida ya no están vigentes, y que les agradezca los servicios prestados por sufrir en silencio un drama estéril. Que les mire a la cara, si puede, cuando les diga que, por obra y gracia de su decisión, ETA va a obtener a cambio de dejar de matar todo aquello que no logró matando. E LOS CROMITOS DE HENDAYA ORFA, que las piquetas de los gallos no sigan cavando, buscando la aurora roja, porque a este paso va a resultar que Hendaya nunca existió. Nos pasamos media infancia y toda la adolescencia oyendo hablar de los dos... bastones que Franco le echó a Hitler en la estación de Hendaya y se va demostrando que todo era tan falso como el chachachá de su nieta en el Mira quién baila o como la fotografía trucada que han encontrado en los archivos de la agencia Efe. La dictadura puso con engrudo torpón las siluetas de Franco y de Hitler sobre la foto del desierto andén de Hendaya como nosotros pegábamos los cromos de Zarra y de Arza en nuestro álbum de futbolistas. Los amigos germanófilos de mi padre comentaban en la tertulia de su sastrería que se habían librado de ir otra vez al frente y de una nueva batalla del Ebro a orillas del Rhin porque España no había entrado en la Segunda Guerra Mundial graANTONIO cias a que el puntualísimo Franco, el BURGOS reglamentista, el ordenancista Franco había llegado adrede con retraso a su cita con Hitler en Hendaya. Eso les contaron a ellos en el No- Do y en el parte de las 10. Incluso estuvimos por pegar lo de Hendaya en el álbum de los cromos de futbolistas, con Gainza y Basora, con Epi y Puchades. En España había habido dos goles: el gol de Zarra en Maracaná a la Pérfida Albión y el gol de Franco en Hendaya a la Invicta Germania. Pero ni plantón a Hitler ni nada. Tararí del cornetín. Cuento de Calleja. Foto trucada. Franco nunca llegó tarde a Hendaya. Estaba allí cubriendo carrera de alfombra roja en espera del genocida germano desde las mismas claras del día, pues no hay nada que le guste más a un militar que hacer las cosas muy temprano. La frase famosa del 23- F, ni está ni se le espera probablemente es una reescritura que hizo Sabino Fernández Campo de la que le dijo Antonio Tovar a Franco P cuando llegó a la desierta estación. Franco se bajó del vagón regio de su tren, vio allí la camisa azul de Antonio Tovar, que iba de intérprete de lengua alemana, y le preguntó por Hitler. A lo que Tovar respondió: -Excelencia: Hitler no está, y se le espera... dentro de dos horas. Así que más vale que vuecencia se suba otra vez al tren y descabece un sueño, que son las 5 de la mañana, joé. ¿Vuecencia cree que éstas son horas de salvar a la Patria? En ese momento fue cuando el reportero de Efe tomó la foto de la estación vacía. Dentro del vagón estaba Franco, destroncadito, profundo. Los ronquidos se oían en Berlín. De modo que cuando llegó Hitler no había nadie esperándolo. Y fue allí cuando Hitler pronunció en alemán la frase que andando el tiempo le copió Tarradellas, traduciéndola al catalán: -Ya soc aquí... -Pues aquí no hay nadie, Mein Führer. ¿Dónde se habrá metido este jodido dictador gallego? España no entró, gracias a Dios, en la Segunda Guerra Mundial no porque Franco llegara tarde a Hendaya, sino porque llegó demasiado temprano. Pues mientras los mariscales de campo y los mariscales de playa de Hitler buscaban como posesos a Franco por toda la fotografía desierta de la agencia Efe, el chusquero dictador germano farfullaba: ¿Cómo vamos a consentir que sean nuestros aliados unos tíos bajitos, morenos, con cara de haber fornicado poco, que llegan tarde a la cita con la Historia y hay que echarles un galgo para encontrarlos? ¡Demasiado tenemos ya con los macarronis de los cojonis de los italianinis! Debe seguir la barojiana busca por los archivos de Efe porque, como ven, arrojan mucha luz sobre las reescrituras interesadas y manipuladas de la Historia. Pues nada digo del día que aparezca la foto del famoso abuelo de su nieto sobre un fondo de mineros asesinados por la compañía a su mando en la Revolución de Asturias. Pero una foto de verdad, no de cromito pegado con engrudo.