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ABC MARTES 17 10 2006 57 Entrevista con Peter Brook, que el jueves estrena en Madrid su montaje Swize Banzi ha muerto El Teatro Real lleva la ópera hasta la Universidad Carlos III en su programa infantil y juvenil INFAMIAS RAFAEL LLANO CHEMA BARROSO en Rusia no hemos tenido nuestro Nuremberg, ni el régimen de la URSS ha sido definido en ningún momento como un régimen criminal. Aunque hemos quitado un poco de aquel ramaje, las raíces están cogiendo vigor de nuevo Y se pregunta: ¿Por qué Putin ha visitado Auschwitz pero no los campos de exterminio del Gulag; por qué vuelve a haber monumentos a Stalin y a hablarse de él bien; por qué se mata a periodistas que dicen la verdad y cuyas muertes nunca se aclararán? En fin, Shentalinski entiende que la Rusia actual es autoritaria, una democracia dirigida donde reina la autocensura que es aún peor que la censura real. La sociedad acusa el cansancio de tantos experimentos históricos, pues Rusia ha dado grandes volteretas en un solo siglo. La gente ya no sabe analizar lo que ocurre y vive al día Anna Gorenko (1889- 1966) conocida por el apellido de su bisuabuela matena, Ajmátova, fue desde 1912 integrante del grupo de los acmeístas, junto a Nikolái Gumiolov y el poeta Osip Mandelsthtam. Su obra estuvo prohibida desde 1922 hasta 1940. Y aunque varios libros suyos aparecieron entre 1942 y 1946, ese último año fue expulsada del Sindicato de Escritores (obligatorio para poder publicar) y censurada. Hasta la muerte de Stalin, sus obras no vieron la luz. Ósip Mandelshtam corrió peor suerte: arrestado por primera vez en 1934 y exiliado a Voronozh, por un poema que ironizaba sobre Stalin. Allí permaneció tres años, seguido de cerca, como en los tiempos de los autoritarios zares, por su mujer, Nadiezhna. Y cuando su exilio iba a concluir, en 1937, es acusado de trotskista, arrestado por segunda vez al año siguiente y muere en un campo de concentración de tránsito, camino de Siberia, la víspera de los Santos Inocentes, en diciembre de 1938. Ellos demuestran así que temen el poder de la poesía fue su testamento. Isaac Bábel, judío como Mandelshtam, aunque novelista y maestro del relato breve, la persecución de Bábel se inició más tarde, en 1939, pero su frágil naturaleza pudo resistirla menos tiempo. Detenido por la policía en su residencia literaria de Peredélkino, fue acusado de actividades antisoviéticas. Apenas un año después, en enero de 1940, sin poder ver a sus verdugos, pues había perdido por el camino las lentes correctoras de su gran miopía, fue fusilado en un campo de concentración. Pavel Florenski (1882- 1943) profesor de Ingeniería electrónica de Moscú, fue sobre todo un gran filósofo de la religión y del arte, que murió en un campo como enemigo ideológico del régimen. Borís Pasternak tuvo más suerte. Le censuraron por alejarse del realismo socialista, ya imperante en 1934, y sólo se le permitió traducir. La publicación en Milán, en 1957, de la novela y poemas que había escrito desde 1950- -el Doctor Zivago- -le valió una condena definitiva y una brutal persecución, aunque para entonces la muerte de Stalin ya había sido celebrada por los presos del GULAG. Como Solzhenitsyn, conducido allí en 1948 y ahorrado por milagro a los fusilamientos, a la congelación, al cáncer y al suicidio. A Solzhenitzin le salvó la literatura: compuso mentalmente su novela hasta saberla de memoria y, tan pronto como se encontró de milagro en libertad, la dio a la imprenta, muerto Stalin: Un día en la vida de Iván Denísovich EFE Dos nuevas fotos trucadas de Franco Dos nuevas fotografías trucadas de la entrevista celebrada entre Franco y Hitler en Hendaya (Francia) en 1940 han sido encontradas en el Archivo Fotográfico Histórico de la Agencia Efe, que se unen a la que ya se descubrió en 2000. En una de ellas, sobre la imagen original de la estación de Hendaya, vacía, aparecen literalmente pegadas sobre él las figuras de Franco y de Hitler, junto con la de un militar alemán. En la otra, el negativo original descubre a Franco con los ojos cerrados, por lo que se puso encima otra imagen de su rostro, ya con los ojos abiertos. Del Valle indaga en el horror de la guerra en su novela El tiempo de los emperadores extraños ABC MADRID. Ignacio del Valle integra historia y ficción en su novela El tiempo de los emperadores extraños un thriller que narra los misteriosos asesinatos de unos soldados de la División Azul en el frente de Leningrado, y donde el autor reflexiona sobre los totalitarismos, la condición humana y el horror que produce una guerra La intriga comienza cuando el soldado Arturo Andrade recibe, junto al sargento Espinosa, la misión de encontrar el móvil y al culpable de los crímenes. Sin embargo, los protagonistas no tardarán en verse envueltos en una oscura trama de horrores y secretos gracias a los cuales se descubrirán a sí mismos afirmó el autor, que ayer mismo obtenía en Oviedo el premio Libro con huella El único misterio de esta novela es el hombre y su protagonismo en la Historia explica Del Valle (Oviedo, 1971) quien ha recurrido al thriller porque es un género idóneo pa- ra detallar las reacciones de los protagonistas, cuyas investigaciones conducirán a un lugar donde reina el vacío y el absurdo Los inquietantes rituales masónicos que rodean los crímenes, las intrigas del poder militar, una serie de personajes a quienes la guerra despojó de toda humanidad y los 40 grados bajo cero que reina en Leningrado son otros de los elementos de El tiempo de los emperadores extraños (Alfaguara) que forma parte de una trilogía ambientada en las décadas 1930 y 1940, informa Efe. Si en la primera entrega, El arte de matar dragones Del Valle centró la trama en el tráfico de obras de arte durante la posguerra, ahora, el soldado Arturo Andrade, protagonista de ambas novelas, se embarca en la División Azul, la escuadra de voluntarios españoles que sirvió al bando alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En esta guerra de totalitarismos se prefigura la posmodernidad