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56 MARTES 17 10 2006 ABC Cultura y espectáculos En Rusia no hemos tenido un Nuremberg y se mata a periodistas que dicen la verdad Vitali Shentalinski presenta en Madrid sus libros sobre la persecución de escritores en la URSS ha dedicado veinte años a explorar los archivos secretos del KGB, desenterrando los expedientes de los mayores escritores rusos del siglo XX TULIO DEMICHELI MADRID. El periodista y poeta siberiano Vitali Shentalinski no ha conseguido todavía editor en Rusia- -que está enferma de desmemoria y no ha tenido un Juicio de Nuremberg -para esta trilogía de la que Círculo de Lectores Galaxia Gutenberg ha publicado ya dos tomos: Esclavos de la libertad aparecido hace unos meses; y ahora, Denuncia contra Sócrates presentado ayer en Madrid. Se trata de una investigación llevada adelante desde 1988 en los archivos de la policía secreta soviética (GPU, KGB) sobre la persecución sufrida durante el estalinismo y aún después por los escritores rusos, muchos de los cuales acabaron en el Gulag o ante el pelotón de fusilamiento, siendo en su mayoría comunistas convencidos. El proceso de gestación de esta trilogía ha sido muy difícil, porque los archivos de la Lubianka (siniestro edificio de la GPU, luego KGB, en Moscú) sólo pudieron ser consultados entre 1988 y 1993. Mucha documentación fue destruida durante el golpe de 1991; la de Anna Ajmátova, por ejemplo, que se justificó porque había material que la perjudicaba -explica el autor- Luego, al llegar Yeltsin al poder, los funcionarios comercializaron la consulta de los archivos y, además, obstaculizaron a los investigadores independientes negándoles el acceso o poniendo trabas burocráticas b El autor Los archivos del Terror Esclavos de la libertad el primero de los tomos, está dedicado a autores como Bábel, Bulgákov, Mandelstam, Platónov y Gorki, entre otros. Denuncia contra Sócrates volumen que ahora se ha presentadio, abunda en esos autores aportando nuevos datos y se añaden otros expedientes, como los de Berdiáiev, Ajmátova, Tsvietáieva o Pasternak, por citar a los más conocidos entre nosotros. Crimen sin castigo será el tercer volumen y se centra en los terribles sucesos de los años 1937 y 1938 cuando se llevó adelante la mayor purga durante los Procesos de Moscú. A los verdugos se les calentaban tanto las pistolas que tenían que coger otra para seguir ejecutando. Lo mejor de la URSS fue aplastado, la mayoría no logró sobrevivir para contarnos la verdad de aquel tiempo afirma el autor. El régimen fue un Estado de delación general y llegó a creerse que la policía política reeducaba a la gente go de palabras, porque fusilar en ruso se dice rastrelar y lo que se quería era acabar con todo el pasado, algo que enseguida también ocurrió con esas vanguardias al imponerse el realismo socialista Muchos de aquellos vanguardistas que habían llamado a fusilar el pasado, fueron fusilados ellos mismos Lo cierto es que el régimen soviético fue un Estado de delación general y llegó a creerse que la policía política reeducaba a la gente. Aunque fue generalizada y se detenía porque sí, sin más, la represión del mundo artístico y literario constituyó sólo una parte de la represión general. Hubo, eso sí, capas de la sociedad que se vieron menos afectadas. Los músicos, por alguna extraña razón, sufrieron una persecución menor que los escritores, y la profesión de dentista, desde luego, era mucho menos peligrosa- -ironiza- En el caso de la ciencia, aunque hubo disidentes tan significados como Andrei Sajarov, el poder no los persiguió tanto... a lo mejor Vitali Shentalinski, ayer en Madrid porque el régimen los necesitaba mucho más, por ejemplo, para hacer la bomba atómica El XX Congreso del PCUS desmontó en 1956 el culto a la personalidad y se manifestó un cierto deshielo cultural muy breve, porque enseguida se produjeron los sonados casos de Pasternak, Solzhenitsyn, Siniavski, Daniel o Brodsky, escritores y periodistas a los que se silencia, encarcela o expulsa pero no se les mata. El régimen ya no necesita practicar la política de represión extrema que había llevado adelante hasta entonces. Se entra, digamos, en una época vegetariana donde ya no se consume tanta carne. Pero, cuando a Solzhenitsyn le permiten publicar Una día en la vida de Iván Denisóvich el régimen se da cuenta de que el libro contiene una dosis excesiva de verdad, y no digamos cuando aparece Archipiélago Gulag en Francia, la dosis resulta intolerable y lo expulsan El deshielo de Kruschev fue muy equívoco... Por ejemplo, los habitantes de la república de Kabardino- Balkaria quisieron levantarle un monumento porque había permitido el regreso de los deportados por Stalin a otras regiones, olvidando que Kruschev también era responsable de esas deportaciones masivas, perpetradas bajo la acusación de que ese pueblo había colaborado con el enemigo. Kruschev condenó, por una parte, el culto a la personalidad de Stalin y sus crímenes, pero al hacerlo, en realidad, estaba dirigiendo contra él todas las piedras, convirtiéndole en un chivo expiatorio de todos los males, cuando el partido comunista y todos los dirigentes estaban implicados en sus crímenes Shentalinski lamenta que aún hoy Fusilar el pasado Hagamos historia, empecemos por el principio. Buena parte de los grandes artistas y escritores de las vanguardias de los años 20 apoyaron la Revolución. Es lógico que el arte de izquierdas y los izquierdosos del arte- -declara Shentalinski a ABC- -se volcaran con ella y que luego fueran apoyados por el poder soviético. Todo lo que había antes se jubiló y se tiró a la basura. Incluso Maiakovsky, que era un gran poeta, llamaba a fusilar a Rastrelli (arquitecto barroco italiano del s. XVIII, uno de los grandes constructores de Petersburgo) lo que era un jue-