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66 LUNES 16 10 2006 ABC Toros FERIA DEL PILAR El averno de Victorino Plaza de toros de la Misericordia. Domingo, 15 de octubre de 2006. Última corrida. Casi lleno. Toros de Victorino Martín, serios, de mala casta, peligrosos; noblón el 6 Luis Francisco Esplá, de tabaco y pasamanería azul. Estocada y dos descabellos (pitos) En el cuarto, cuatro pinchazos y estocada (pitos) Antonio Barrera, de nazareno y oro. Bajonazo y descabello (pitos) En el quinto, media y descabello (pitos) Salvador Cortés, de grana y oro. Estocada (pitos) En el sexto, bajonazo (petición y vuelta) ZABALA DE LA SERNA ZARAGOZA. El infierno para un torero debe de ser un ambiente similar al que se respiró ayer en Zaragoza, el averno creado por los terroríficos toros de Victorino Martín y una afición desnuda de sensibilidad y, por tanto, cruel. Que la Virgen del Pilar la ilumine para distinguir en el futuro la bravura de la casta mala, casta degenerada, casta de medio pelo, ávida de sangre, desentendida de engaños y vuelos, envuelta en hechuras tremendamente serias, brutas, bastas a veces. Victorino rubricó ayer su peor temporada desde hace más de una década. Incluso en las tardes más duras, los victorinos humillaban, lo hacían todo por abajo; las alimañas eran zapatilleras. Pero ahora gazapean, vienen con la cara a media altura, salen de la muleta con la testa por arriba, sin escapatoria. La victorinada maña fue mala a rabiar; el público maño fue injusto para llorar. Tomó partido sin medir ni meditar nada. Los castigos en el peto, duros, cierto es, duros sin que ningún toro empujase de verdad metiendo los riñones, inclinaron la balanza. Tres va- ras en duermevela tomaron la mayoría de los victorinos. El que más galopó fue el cuarto en banderillas, un tío hecho y derecho que en la muleta de Luis Francisco Esplá respondió con violencia, a trallazos. Al maestro lo habían recibido con cariño por cumplirse su treinta aniversario de alternativa, en la Misericordia precisamente, y lo despidieron a gorrazos. Poco duraron las mieles. A este cuarto lo paró con decisión y lo banderilleó con valor, pues arreaba como un tren a revientacalderas. El principio genuflexo cortándole los viajes no pareció lo más apropiado. Y tampoco sirvió para quitarle ese vicio andarín que impedía la colocación, hasta que rompía con incertidumbre y a estrellones contra la tela. La espada se le atascó al veterano alicantino, que ya había pasaportado breve y con oficio a un primero que no descolgó ni por asomo, que desarrolló sentido en vueltas y revueltas fieras a la altura de la cadera. El que más sirvió fue el inmenso sexto. Salvador Cortés lo entendió bien, lo esperó con la muleta retrasada para ayudarle hacia delante en su noblón viaje. Fue el pitón derecho el mejor. Y Cortés lo templó en muletazos buenos que superaron los bachecillos de la más corta embestida zurda. Si la espada no se le va tan bajo hubiera pasado del premio de la vuelta al ruedo. Aunque la afición seguía distanciada de los toreros. El anterior de su lote había resultado un morucho de claudicantes fuerzas. Engañosa flojera. No hizo otra cosa que ponerse todo el tiempo por delante después de amenazar con coladas infumables. Antonio Barrera triunfó. Hay días en que salir vivo de una plaza es ya un Luis Francisco Esplá sale airoso de un apurado par de banderillas triunfo. El segundo tanto le apretó y acosó con el capote en los medios que lo acabó derribando o haciéndole perder pie. La verdad es que Barrera realizó un esfuerzo sobre la mano derecha, esfuerzo que se perdió con la caída espada. Caídas y caídas falsas son las que había sufrido el victorino. El quinto consiguió lo imposible: ser el peor y más depredador de todos. Sumó la quinta bronca para la terna y la quinta ovación en el arrastre. Tristes reacciones. Barrera otra vez en el suelo entre los rebañones del toro volvió a levantarse indemne. Un milagro. Como milagro hubiera sido hacer faena moderna a estos victorinos del siglo XIX. En una hora y tres cuartos se terminó el infierno. Una eternidad para los toreros. FABIÁN SIMÓN Chaves se recupera de su extensa cornada Domingo López Chaves se recupera en la clínica Quirón de Zaragoza de la cornada de cuatro trayectorias en el muslo derecho que sufrió el pasado sábado en la Feria del Pilar. A pesar de la gravedad del percance y de las molestias lógicas, el torero salmantino se encuentra animado y satisfecho con su actuación: He pagado con mi sangre el triunfo, pero ha merecido la pena MONUMENTAL DE LAS VENTAS Oreja al tesón de Aníbal Ruiz Monumental de las Ventas. Domingo, 15 de octubre de 2006. Un cuarto largo de entrada. Cuatro toros de Prieto de la Cal, deslucidos; dos de Sorando, 1 y 3 el de mejor son; un sobrero de Félix Hernández Barrera (6 bis) con ligeros problemas. Luis de Pauloba, de tabaco y oro. Pinchazo hondo, dos descabellos y media. Aviso (silencio) En el cuarto, más de media (silencio) Aníbal Ruiz, de corinto y oro. Estocada trasera. Aviso (oreja) En el quinto, estocada (palmas) Íker Lara, de azul marino y oro. Dos pinchazos, media y descabello. Aviso (silencio) En el sexto, pinchazo y estocada (silencio) JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Era interesante ver el juego de los veragüeños toros de Prieto de la Cal- -dos fueron rechazados en el reconocimiento- -y el regreso a Las Ventas de Luis de Pauloba, que fue recibido con una ovación que compartió con sus compañeros. Luego decepcionaron los astados de don Tomás, y Pauloba no tuvo opción para la brillantez. Al primero de Aníbal Ruiz le dieron muchos capotazos las cuadrillas. El manchego se centró con la muleta en unos naturales de buen tono y no simplemente esforzados, especialmente las dos primeras tandas de las tres ejecutadas. Se creció con la derecha con denuedo y afán para bajar en una segunda ronda. Volvió a la izquierda menos rematado y el conjunto resultó largo. A pesar de algún parecer en contra, la oreja se la ganó con creces. A punto de ser arrollado en el quinto al dar una larga de rodillas a portagayola; luego llegó otra en el tercio, además de unas verónicas con ajustada revolera. Después el toro empezó a flojear, cayéndose en los primeros compases. No pudo hacer otra cosa que matarlo. Estupendas las verónicas de Luis de Pauloba al segundo, especialmente las del lado derecho y las medias de remate. Llevó bien el toro al caballo, que llegó al trance final aplomado. Pauloba anduvo voluntarioso y concibió algún detalle como un precioso trincherazo, pero no pudo salvar la carencia de repetición de la res. El jabonero cuarto saltó la barrera nada más salir. Llegó a la Aníbal Ruiz torea al natural muleta con media arrancada y era dificultoso un lucimiento que no logró. Íker Lara pasó inadvertido a la hora de recibir al toro de la confirmación, el primero de los dos de Sorando, pero anduvo bien al morlaco. No se terminó de acoplar nada más que en unos naturales, tras sufrir una colada. El sexto se estrelló contra un burladero, rompién- BOTÁN dose un pitón. Lara fue cogido de modo espectacular, sin consecuencias, y se limitó a cumplir en la muleta. Por otra parte, en la Feria de Jaén, con lleno de no hay billetes se lidiaron toros de Marca y Torrealta. Francisco Rivera, oreja y silencio. El Fandi, tres orejas y rabo. Talavante, palmas tras aviso y ovación tras aviso.