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ABC LUNES 16 10 2006 Cultura 65 Fraser: Es un mito que el levantamiento contra el francés fuera espontáneo El historiador publica La maldita guerra de España (Crítica) un libro sobre el pueblo llano explora una historia social de la Guerra de la Independencia, como hace veinte años ya hiciera una historia oral de la Guerra Civil española TULIO DEMICHELI MADRID. A Ronald Fraser, le ha costado escribir esta obra doce años, seis dedicados a la investigación de archivos. Habrán pasado por mis manos unos 50.000 documentos sólo referidos al pueblo llano- -explica a ABC- Era un gran reto, porque el 85 por ciento del país era analfabeto, así que la información procede de textos escritos por gente culta, la cual tenía ideas propias y una visión del pueblo muy recelosa, incluso paranoica; claro, hay que tener en cuenta la proximidad de la Revolución Francesa. Sin embargo, una lectura atenta de la documentación nos permite afirmar que aquí el pueblo no quería ninguna revolución ¿Qué defendían las gentes que se levantaron contra el francés? Sus vidas, sus familias, sus casas, sus tierras, sus pueblos- -responde Fraser- Su patria era más la patria chica que la Patria con mayúsculas. Sin embargo, es un mito que fuera un levantamiento espontáneo, pues estuvo bien organizado por pequeños grupos fernandistas, profesionales que estaban en contra de Godoy tanto como de Napoleón porque, aunque el b El autor valido ya no estaba en el poder, las administraciones locales y regionales habían sido nombradas por él, y habían dejado pasar a las fuerzas napoleónicas Fraser cree que no hubiera habido levantamiento si Napoleón hubiese mantenido en el trono a Fernando VII. Así se lo comentó un informador al cónsul francés de Cádiz. El Emperador cometió enormes errores en España. En la mayoría de los países ocupados las élites y el pueblo aceptaron sus reformas. Él creía que podía hacer lo que quisiera en España y olvidó que los españoles tenían un sentido muy arraigadode identidad colectiva, que se había forjado ya desde los Reyes Católicos y tras 150 años de dominio mundial y europeo; una identidad que tenía su aglutinante en la Religión y en la Monarquía. Napoleón invadió un país aliado, tomó fortalezas, ocupó Madrid... Es normal que se levantaran Ronald Fraser, durante la entrevista tucional, y la Iglesia, viene a la par de la Revolución Francesa. A partir de entonces, y esto es una opinión, la Iglesia elevó al rango de santidad la intransigencia y la intolerancia para defender la Religión. El pueblo llano entendía que ser intransigente e intolerante santificaba. También es verdad que los liberales no hicieron nada para atraer a sus posiciones al común. Cuando pudieron, no abolieron el sistema señorial, abolieron, sí, las jurisdicciones, pero nada más que eso... cuando lo que quería la gente del campo era no pagar más tributos ni pagar diezmos... El campesinado sintió, incluso, que sus condiciones de vida y de trabajo podían empeorar porque se quería liberalizar el mercado... Creo que todo esto explica la restauración del absolutismo por Fernando VII, que ni mucho menos era el Deseado término que nunca aparece en la documentación Entre los mitos que Fraser desmonta en este libro se cuenta el del protagonis- SIGEFREDO La intransigencia santificaba La invasión napoleónica fue trágica para la historia posterior de España, pues la reacción antiliberal que provocó impidió las reformas apuntadas en la Ilustración, y abrió un siglo de guerras civiles; esa reacción antiliberal y antiparlamentaria también alimentó, ya en el siglo XX, a la dictadura franquista. Sin embargo, el fondo de ese antagonismo entre los progresistas, que querían reformar el Antiguo Régimen para crear una Monarquía Consti- mo clerical en la guerrilla, un mito de origen francés. Pero, si se analizan las cifras con detenimiento, se concluye en todas las categorías, menos en una, que el porcentaje de los trabajadores agrícolas es siempre muy superior que el del clero. En realidad, los clérigos sólo llegan a empatar entre los dirigentes. Fueron los labradores, ni siquiera los jornaleros, la mayoría de la guerrilla, porque lucharon para defender sus tierras Por último, Fraser señala que la intervención inglesa en la Guerra de Independencia no dejó buen sabor de boca. Eso es algo que se ve muy claro en la reacción popular, pues la gente temía tanto al ejercito francés como al británico e, incluso, al ejército español. Todos van a robar, a destrozar sus pertenencias y a quitarle su comida... El pueblo tenía que vivir. Cierto, los británicos saquearon a sus aliados y destruyeron la industria textil vasca y catalana porque era su competidora. No tuvieron el más mínimo respeto por los españoles