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64 Cultura LUNES 16 10 2006 ABC CLÁSICA Gala Mozart Intérpretes: A. Chierichetti, C. Tilling (sopranos) A. Mason, L. Markeby (mezzosopranos) K. Streit, N. Watts (tenores) C. Maltman, M. Brook (barítonos) K. Ketelsen, J. Clarkson (bajos- barítonos) English Baroque Soloists. Director musical: Sir John Eliot Gardiner. Director de escena: Stephen Medcalf. Lugar: Teatro Real. Madrid FELICIDAD ANDRÉS IBÁÑEZ odo el mundo lo pasó estupendamente. Los músicos lo pasaron bien. Los cantantes se lo pasaron de miedo. El público, ni les cuento. Entra Gardiner con una casaca de terciopelo negro y comienza a sonar la prodigiosa maquinaria de su orquesta por primera vez en el Real. Kurt Streit nos canta una de las arias de Idomeneo que le han hecho famoso, con tanta pasión que derriba un atril (pero no es él quien lo tira, sino el rey de Creta, Idomeneo, que le posee) Streit canta con musicalidad, con sensibilidad, con gran inteligencia, aunque ni su timbre ni su volumen sean excepcionales. En el cuarteto Deh resta, o cara ya estamos gravitando, volando en pianísimos de excepcional, rutilante belleza. Qué lástima que Sophie Koch no haya podido cantar esta noche. Insensiblemente entramos en Don Giovanni A estas alturas ya nos hemos dado cuenta todos de que esta gala dirigida por el maestro de escena Stephen Medcalf, es en realidad un espectáculo teatral. ¡Dios mío, si es más teatral que muchas óperas con figurines y decorado! Camilla Tilling exhibe una de esas voces de ensueño que en inglés les llaman creamy voz cremosa no suena bien en español) Kyle Ketelsen canta el aria de Leporello como si hubiera nacido sólo para cantarla, y arranca la primera y merecida ovación de la noche. ¡Qué pícaro! Le enseña la agenda de Don Giovanni a uno de los músicos de la orquesta, que al ver tanto nombre de chica da un codazo a otro músico, le pide su móvil y se pone a marcar uno de los números. Gardiner hace surgir el dueto con Zerlina como de la nada: Là ci darem la mano empieza a cantar casi sobre el silencio Don Giovanni, un Christopher Maltman que luego será Papageno y el conde de Le nozze suave y poderoso. Gardiner lleva todo al reino de la danza: el dueto no suena en cuatro por cuatro, sino en dos por dos. Sprightly rythms dicen en inglés, que en español tampoco queda bien ¿ritmos movidos, ágiles, vivaces... Felicidad, felicidad en estado puro. Gardiner hace que todo dance en el Teatro Real. La precisión, la increíble transparencia de su orquesta, pero sobre todo la elocuencia, la emoción que surge de esa pasión fría tan inglesa. Entre los que salen, comentarios ligeramente condescendientes sobre el humor inglés. Pero ese humor se llama, en realidad, teatro. T Los grafitti y las pintadas inundan las paredes de todo el local, incluidos los baños REUTERS Ayer cerró sus puertas uno de los locales míticos de Nueva York, el CBGB, que desde hace más de treinta años ha sido uno de los templos del rock underground en Estados Unidos. Grupos como los Ramones o Blondie surgieron de esta sala El último alarido TEXTO: MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, pero ayer una de sus grandes instituciones pasó a la historia. El elitismo que ha transformado Manhattan con precios desorbitados ha puesto punto y final a la andadura del local más legendario de la música underground en Nueva York, el CBGB, que ayer auspició su último concierto. La nota final la puso la cantante y poeta Patti Smith, que se convirtiera en reina del punk entre estos muros. Smith fue una de las primeras figuras en emerger del CBGB y su dueño, Hilly Kristal, consideró apropiado que cerrase los 32 años de historia del club. Otros artistas que deben su fama a este local han querido rendirle tributo en la última semana tocando una vez más en su escenario, como Deborah Harry y Chris Stein, de Blondie, o Talking Heads, Dictators y Bad Brains. Las iniciales del nombre responden a lo que eran las primeras intenciones musicales para el garito, Country Blue Grass Blues que luego cobró personalidad propia. En aquellos días de los años 70, quien se adentraba en el East Village hasta la calle Bowery, llena de camellos y vagabundos hediondos, podía ver a las bandas emergentes en un local oscuro y lleno de humo junto a gente como Lou Reed, Tom Waits y Madonna. El batería de los Ramones recuerda que en aquella época no había muchos sitios donde tocar en Nueva York. El CBGB permitía que todas las bandas originales- -nada menos que eso- -tuvieran la libertad de subirse y tocar lo que les diera la gana El CBGB cambió el rostro del rock en Nueva York y le dio a incontables Deborah Harry, de Blondie, el pasado sábado, en el CBGB REUTERS bandas la oportunidad que nunca hubieran tenido de no haber sido vistas en el palacio del punk declaró Lou Reed cuando se avecinaba el cierre. Se le extrañará dolorosamente si de verdad pasa al éter de la memoria El apoyo de tantas leyendas no logró torcer la voluntad de los propietarios del local, que al renovar el contrato quisieron triplicar los 19.000 dólares al mes que pagaba Kristal y cargarle casi 100.000 más por subidas atrasadas. Supe que el cierre era inevitable cuando mis propios abogados me dijeron que no podía ganar el caso. El contrato se había terminado y la ley estaba de su parte Su última batalla fue intentar que la ciudad lo declarase monumento histórico, algo para lo que contaba con el apoyo del alcalde Michael Bloomberg. Frente a un proceso que se anticipaba largo e incierto, Kristal accedió a sacrificar esta última carta a cambio de 14 meses más de alquiler con la antigua renta. Tras ese pacto se escondía la oferta de resucitar el CBGB en Las Vegas, donde pretende abrir en marzo. Su propósito es desguazar el local para transportar todo lo que pueda contener el menor rastro del espíritu que impregnó el local. Me voy a llevar hasta los urinarios; después de todo, aquí ha meado Joey Ramone dice Kristal. Y lo que no pueda usar lo voy a subastar en e- Bay, porque si no lo hago yo lo hará otro