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ABC LUNES 16 10 2006 61 El académico Álvaro Pombo gana el premio Planeta con la novela La fortuna de Matilde Turpin Cierra sus puertas el CBGB, uno de los locales míticos del rock underground neoyorquino Arsuaga, ante el cráneo 5 de Atapuerca: Hacemos a la calavera las mismas preguntas que Hamlet a la de Yorick: ¿cómo eran sus labios, su risa, cómo era su pensamiento? en todas partes. Para mí el desarrollo de una cultura se mide en lo que hace con los débiles. O sea que podemos nacer, vivir con dignidad, tener las oportunidades y cosas necesarias para nuestro desarrollo personal, espiritual, cultural, sin perder de vista la posibilidad de disfrutar los bienes de la tierra, que incluyen los atardeceres y las estrellas... y luego morir, que es a lo que estamos abocados. Es una posibilidad que hoy tenemos, no hay que despreciarla. ¿Cuándo aparecieron esas conquistas en la evolución? -Ésa es la pregunta, amigo mío. Sabemos que en Atapuerca se alimentó a personas que no podían alimentarse solas. Yo, de joven, leía una revista francesa, que era lo que había entonces, que decía: Cuándo el espíritu cayó sobre nosotros -Como si fuera un cubo de agua. -Los franceses son pomposos, pero la pregunta permanece: ¿cuándo apareció la mente simbólica? Eso es, según pensamos, lo propio del género homo, y también sabemos que antes sólo hay esbozos. La gran aceleración se produce hace medio millón de años, allí sabemos que algo está pasando. -En qué especie- -Era el Homo Heidelbergensis. Registra una gran expansión cerebral, y cambios en la tecnología y en el comportamiento, como demuestra la Sima de los huesos de Atapuerca. Incluso en la voz. En la Sima hay treinta y tantos ejemplares y podemos estudiar muchos de sus comportamientos. Ahí pasa algo gordo. -Pero permanece un gran misterio: faltan cadáveres de niños y de ancianos en la Sima. Y son los que más mortalidad registraban. ¿Tiene una hipótesis? -Sí, muchas, pero creo que es mejor el misterio, en este caso. Es un problema. Es uno de los más grandes problemas de la arqueología: qué hacían treinta cadáveres de hace medio millón de años en el pozo de una cueva cerca de Burgos, enterrados en un plazo no superior a dos o tres veranos. ¡Qué misterio! ¿qué pasó allí? Hay hombres y algunas mujeres, pero no hay niños ni ancianos, no tiene las características de un cementerio. -Tal vez aquellos ritos tengan que ver con la nostalgia del paraíso- -Como si viniésemos de un mundo ideal, que nunca aconteció. Esto nos ha pasado cada vez, durante cientos miles de años. Mirémonos, no hemos evolucionado para esto. Para las ciudades, para trabajar tanto y luego, encima, En la Sima de los huesos tenemos uno de los grandes misterios de la arqueología: ¿Qué pasó? Hay treinta cadáveres en una cueva enterrados en un par de veranos No entiendo a los creacionistas. Su visión del hombre es limitada y miope. Estamos conectados con el pasado y con todas las especies vivas. Eso no reduce la visión del hombre consumir nuestro ocio en un centro comercial. Escapamos a la sierra, a la playa, y es por algo. Esto no tiene precio, cuánto habría que pagar para que te pongan un espectáculo como una puesta de sol: coges un sol y lo metes por el horizonte, la producción es buena. -En el libro también afirma que el cerebro es un devorador de historias. La del paleontólogo no es mala. Coge un fósil y de ahí surge. -Como Sherlock Holmes. Nos pasa igual, el crimen ya había ocurrido cuando llegamos a la escena. Tenemos un método deductivo, por indicios. Todas son historias reales. Pero sí, el cerebro humano consume historias. Daríamos cualquier cosa. Nada más tener cubiertas las necesidades más básicas, daríamos cualquier cosa por una buena historia. No sólo lo daríamos: lo damos. El primer sector de la economía mundial es el ocio, y es por esto. Nuestros políticos, los españoles, aún creen que la economía son unas chimeneas que echan humo. Pero no, el primer sector de la economía es la industria del ocio, que son cerebros que echan humo. ¿Se está poniendo pesimista? -Soy optimista con el ser humano: Alatriste han ido a verla dos millones y medio de personas en un mes. En nuestro país hay hambre de buenas historias, como en la posguerra con la comida, ahora con la cultura. ¿En el libro dice que sómos el único animal que sufre la adolescencia? -Tenemos una especie de metamorfosis, casi como los insectos, por la que el niño se convertirse en adulto. Esos cambios tan brutales son únicos de nuestra especie. El cerebro se desarrolla rápidamente, pero hay que socializarlo, y mientras tanto el cuerpo permanece pequeño, por economía.