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36 Internacional LUNES 16 10 2006 ABC Los periódicos y cadenas de televisión críticos han sido cerrados o comprados por amigos del presidente nal de televisión NTV, algo que no gustó en absoluto al presidente ruso. Antes de que finalizara el año 2000, el grupo Media- Most, formado por el canal NTV, la radio Eco de Moscú el diario Sevodnia y la revista Itogui, había pasado a manos del gigante energético estatal Gazprom. El dueño del consorcio, Vladímir Gusinski, estaba huido, y Evgueni Kisiliov, director de la NTV, en el paro. La crítica cobertura del accidente del submarino nuclear Kursk por parte del canal de televisión ORT, cuyo propietario, Borís Berezovski, tuvo también que exilarse, tampoco agradó en el Kremlin. La cadena terminó bajo el control de las autoridades. En 2001, todas las grandes televisiones de ámbito federal habían sido domesticadas. Un año después, dejaría de existir el rotativo Sevodnia. Una moscovita sostenía ayer una portada con la foto de Anna Politkóvskaya, la periodista asesinada hace diez días AP Acoso y derribo El siguiente embate del Kremlin para no dejar ningún resquicio a la libertad de información fue dado después de la toma de rehenes en la escuela de Beslán, en septiembre de 2004, y tuvo su culminación al pasado agosto, cuando el magnate metalúrgico Alisher Usmánov, amigo de Putin, compró Kommersant. Era el único diario de distribución nacional a salvo de la influencia del Kremlin. Fue propiedad de Berezovski hasta el año pasado, como Nezavísimaya Gazeta, periódico perteneciente ahora a un asesor del Gobierno. En los últimos años, Gazprom se ha apoderado además del diario Izvestia y del canal de televisión TNT. REN- TV, la única cadena más o menos objetiva que quedaba fue adquirida el año pasado por Alexéi Mordashov, dueño de Severstal e íntimo de Putin. Ni siquiera a los pequeños medios de escaso interés para las grandes empresas se les permite sobrevivir. En agosto, un tribunal ordenó el cierre del semanario Nóvie Koliosa, difundido en la región de Kaliningrado, por criticar la gestión del gobernador local. El juez explicó la medida diciendo que la revista abusó de la libertad de palabra El todopoderoso inquilino del Kremlin ha tapado la boca a los medios de comunicación hasta privar a la sociedad rusa de opinión alternativa... Y el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya da el golpe de gracia definitivo a la libertad de expresión Siniestro bozal a la prensa en Rusia RAFAEL M. MAÑUECO. CORRESPONSAL MOSCÚ. El asesinato de Anna Politkóvskaya, cometido el pasado día 7 por un pistolero que la Policía no ha podido todavía detener, se produce tras una devastadora campaña del Kremlin dirigida a amordazar a los pocos medios independientes que aún quedaban en Rusia. Durante los últimos dos años, empresarios próximos al presidente Vladímir Putin se han lanzado desaforadamente a comprar los diarios del país. Las televisiones hace ya tiempo que están bajo el total control del poder. Se trata de garantizar la plena fidelidad de los medios de comunicación rusos ante las elecciones legislativas de dentro de un año y las presidenciales de marzo de 2008. Los periodistas que han intentado hacer valer sus opiniones han perdido sus puestos de trabajo, han sido procesados, sometidos a presiones o, como en el caso de Politkóvskaya, asesinados. Centenares de rotativos, emisoras de radio y canales de televisión han sido cerrados o asfixiados financieramente. Desde la llegada de Putin al Kremlin, hace casi siete años, continúan sin esclarecerse las muertes de más de una docena de informadores. El ocaso de la prensa rusa comenzó casi al día siguiente de que Putin asumiera interinamente la presidencia del país, el 1 de enero de 2000, tras haber dimitido el día anterior Borís Yeltsin. Aplastar la rebelión separatista en Chechenia y poner el bozal a los medios de comunicación eran las dos prio- ridades del nuevo jefe del Estado. Había que mitigar el previsible aluvión de críticas que la expeditiva operación antiterrorista en el Cáucaso Norte iba a proporcionarle, sobre todo en Occidente. El primer golpe de envergadura contra la libertad de palabra lo asestó dos semanas más tarde. En una acción insólita, los servicios secretos rusos detuvieron en Chechenia al corresponsal de Radio Liberty, Andréi Babitski, y lo canjearon por soldados prisioneros de la guerrilla. Babitski, quien a través de la emisión para Rusia de Radio Liberty fustigó sin ambages la bru- talidad de las tropas rusas con la población civil, dijo tras ser liberado que los hombres a los que fue entregado no eran separatistas. En marzo de aquel mismo año, el bisemanario Nóvaya Gazeta, en donde ya trabajaba Politkóvskaya, sufrió constantes ataques informáticos que impidieron su puesta en circulación. Por publicar un artículo implicando a los servicios secretos rusos en los atentados terroristas perpetrados en Moscú y en otras ciudades rusas, en septiembre de 1.999, la revista llegó a estar amenazada de cierre. El mismo tema fue tratado en un programa por el ca- Un conductor ebrio arrolla y mata a seis soldados R. M. MAÑUECO MOSCÚ. La mezcla de alcohol y volante también hace estragos en Rusia los fines de semana. Seis muertos y una veintena de heridos, de los que tres se encuentran en estado crítico, es el balance de un accidente acaecido en la madrugada de ayer cerca de la localidad rusa de Riazán, a 240 kilómetros al sur de Moscú. Un Lada conducido por un joven completamente ebrio, igual que el resto de los ocupantes del vehículo, arrolló a una columna de alumnos de una escuela militar de paracaidismo. Los que iban en el Lada no sufrieron ni un rasguño pese a que, en el intento posterior de huida, el coche se salió de la carretera. El autor de la masacre y sus compañeros venían de divertirse en un bar de Riazán y no se dieron cuenta de la presencia de los soldados marchando por el arcén de la carrete- ra. Regresaban de participar en unos ejercicios nocturnos. Según la Policía de Tráfico, en el momento en que los jóvenes cadetes fueron embestidos, el automóvil rodaba por encima de los 100 kilómetros por hora. Uno murió en el acto, dos en la ambulancia de camino al hospital y tres en la sala de operaciones. El conductor intentó huir, pero la Policía logró detenerle. El accidente se produjo cuando aún era de noche. Un portavoz militar afirmó que los cadetes llevaban chalecos reflectantes y linternas, por lo que, según él, era imposible que la columna pudiera pasar desapercibida. El responsable de Tráfico del Ministerio del Interior ruso, Víctor Kiriánov, declaró hace dos semanas que cada día mueren en Rusia una media de un centenar de personas en accidentes de carretera.