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ABC LUNES 16 10 2006 Internacional 35 La Policía pide que se procese al presidente de Israel por violación Moshe Katsav está acusado de abusos sexuales y actos indecentes a varias mujeres HUGO MEDINA JERUSALÉN. La Policía israelí elevó anoche al procurador general del Estado el contenido de sus investigaciones sobre el presidente de Israel, y recomendó oficialmente el procesamiento de Moshe Katsav por varios delitos criminales entre los que figura el de violación de al menos una antigua secretaria. El informe revela que existen pruebas concluyentes de que Katsav violó realizó actos indecentes mediante el uso de la fuerza y abusó sexualmente de varias mujeres Sin embargo, éstas no son las únicas acusaciones que figuran en el documento, puesto que la Policía también cree que Katsav cometió otros delitos graves que merecen su procesamiento. El informe considera que el presidente de Israel ha concedido indultos a cambio de beneficios económicos para sus familiares y allegados, y que ha intervenido ilegalmente las conversaciones telefónicas de sus empleados. Katsav, según la Policía, también ha interferido en la investigación y ha amenazado a testigos. La investigación se inició el verano pasado, cuando el propio Katsav denunció por presunto chantaje a una antigua secretaria cuyo nombre empieza por la letra A. La Policía ha investigado esta denuncia y ha llegado a la conclusión de que no existen pruebas suficientes para procesar a A. Esta mujer trabajó durante algún tiempo en la oficina del presidente y posteriormente emigró a Estados Unidos. A su regreso a Israel pidió ayuda a Katsav para encontrar un empleo en los servicios secretos, y fue a raíz de esta petición cuando Katsav la denunció por chantaje. Ella sostiene que Katsav la violó en varias ocasiones en su despacho, y desde entonces otras diez mujeres han presentado denuncias contra Katsav por diversos delitos sexuales. En el informe presentado ayer se afirma que Katsav puede ser procesado por tres o cuatro denuncias de este tipo. El presidente insiste en que no piensa dimitir bajo ningún concepto aunque la presión política será insoportable. Moshe Katsav posa con su mujer, Gila, junto a varias soldados en Jerusalén AP LOS GENERALES DEBEN CALLAR JOSÉ MANUEL COSTA E l nuevo jefe del Estado Mayor Británico, Richard Dannatt (Sir) ha acabado por poner a los pies de los caballos la política de Tony Blair en Irak a través de unas declaraciones en las que revelaba las verdades del barquero: que la presencia de tropas extranjeras en el país exacerba los problemas de seguridad in situ y para el mismo Reino Unido, que esas tropas deben salir de allí cuanto antes, que operan en el seno de una hostilidad generalizada y que siempre resultó un tanto ingenuo pensar que podía establecerse en Irak una democracia representativa al modo occidental. Tras haber quedado oficialmente clara la inexistencia, tanto de armas de destrucción masiva como de una conexión de Sadam Hussein con el terrorismo internacional, la conversión de Irak en un factor de estabili- dad para la región era el último argumento de Tony Blair para justificar su intervención en el país de los dos ríos. El general Dannatt ha destruido esa última línea de defensa con una sola andanada: sus palabras en el sensacionalista Daily Mail. Para quienes criticamos desde un principio tanto las razones que condujeron a aquella guerra como la ausencia de un plan plausible para recuperar un país extremadamente complejo, las declaraciones del general Dannatt debieran caer como bálsamo sobre una antigua herida. Son, al fin y al cabo, la reivindicación final de aquellas convicciones, tantas veces descalificadas como derrotistas e ignorantes por los departamentos de comunicación gubernamentales, en este caso Downing Street. Sin embargo, por encima de cualquier reivindicación personal en un asunto trascendente pero muy concreto, hay consideraciones de mayor calado a la hora de analizar la iniciativa de Dannatt. La fundamental es que, en un sistema democrático y constitucional, el ejército debe permanecer lo más callado posible y, desde luego, no entrar jamás en valoraciones sobre las iniciativas políticas de su gobierno. Es sin duda agradable ver cómo alguien desvela la tela de araña informativa con que los intoxicadores al servicio de Blair ocultaron y ocultan la realidades de una guerra donde han muerto miles de personas, combatientes y civiles, pero lo cierto es que desde el punto de vista de los principios, el general debiera dimitir o ser destituido de inmediato. Se iría lleno de prestigio por su honestidad, pero su lugar, después de lo que ha dicho, está fuera, no dentro. Lo preocupante es que ni Richard Dannatt piensa en dimitir (el sólo hablaba sobre lo que es mejor para el ejército que me ha sido encomendado ni Tony Blair ha sido capaz de enseñarle la puerta. De hecho, el primer ministro apenas ha logrado balbucear en las últimas horas que las declaraciones del general son exactamente lo mismo que él viene asegurando desde siempre. Un intento absurdo y patético y una muy mala noticia sobre el estado del poder civil en el Reino Unido.