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30 Internacional LUNES 16 10 2006 ABC DEMASIADA LEÑA AL MORO H ay en el Museo Arqueológico de Madrid una tabla de la Virgen de la Misericordia atribuida a Juan de Nalda que merece la pena ser admirada. Nuestra Señora abre los brazos y, bajo su manto protector, da cobijo a todos los estamentos de la sociedad castellana del siglo XV. Bajo su amparo están los reyes Juan II e Isabel de Portugal, prelados, nobles, artesanos, campesinos... y, si nos fijamos con atención, un musulmán y un judío claramente identificados. Hoy más de uno igual hubiera criticado a la Virgen por dar muestras de debilidad ante el enemigo y aceptar la claudicación del diálogo intercultural Nada más lejos de mi ALBERTO intención que mitificar SOTILLO una pretendida convivencia idílica en España entre judíos, cristianos y musulmanes. Pero llama la atención la tabla de Juan de Nalda en estos tiempos en los que tanto crece la afición a dar leña al moro. Cuanta más, mejor. No hay que cerrar los ojos ante los fanáticos que nos han declarado la guerra, ni cruzarnos de brazos frente al terrorismo, ni someternos a una autocensura regida por el pánico al qué dirán, ni negar la evidencia de que la convivencia siempre es difícil. El buenismo es mal consejero. Pero, cuando contemplo el placer intelectual que a algunos les produce lo de hacer leña del moro, me pregunto si, en el fondo, éste no será un ejercicio más de guerracivilismo. Que son ganas de dar caña contra nosotros mismos. Y que ya don Américo Castro estaba convencido de que España se condenó a un eterno conflicto fratricida desde la expulsión de judíos y musulmanes. De ahí que viese la guerra del 36 como un nuevo auto de fe encendido a la vez por ambos bandos. Hay mucho de criticable en el fanatismo del Islam. Pero, a menudo, cuando se da leña al moro, asoma también un inocultable complejo de superioridad. Yo creo en el canon occidental. Pero a veces se nos olvida que, en el siglo XX, nuestra ilustrada civilización alumbró dos guerras mundiales, el nazismo, el comunismo, el gulag y el Holocausto. Por más que nos empeñemos, nunca encontraremos en la historia del Islam una carnicería de esas dimensiones. Hay citas muy inquietantes en el Corán, pero hay pasajes de la Biblia que serían de película de gore si se toman al pie de la letra. Sí, el problema es que muchos imanes hacen una lectura literal de su libro sagrado. Pero tal vez incurren en una misma práctica quienes atribuyen al Corán todos los actuales males del mundo musulmán. La letra impresa siempre es peligrosa. Por algo ni Sócrates, ni Buda, ni Jesucristo quisieron encerrar su enseñanza en una obra escrita de su puño y letra. Pero sería injusto atribuir a las letras todas las desgracias que afligen a los hombres. Tal vez la alianza de generaciones no sea más que un piadoso espejismo, pero tampoco debería convertirse en excusa para que pregonemos una inmediata guerra de civilizaciones. El ex ministro Jack Straw destapó la última polémica religiosa llamando a las musulmanas a quitarse el velo AP El Gobierno de Blair apoya a la azafata sancionada por no quitarse el crucifijo Un ministro tilda de descabellada la decisión de British Airways b La compañía prohíbe que se vea el crucifijo porque se puede llevar dentro del uniforme pero no turbantes o velos, ya que no es práctico ocultarlos EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El debate sobre el libre uso del velo islámico y las restricciones que en cambio se imponen en ocasiones al crucifijo continuó ayer con fuerza en el Reino Unido. El ministro para Irlanda del Norte, Peter Hain, criticó por descabellada la decisión de British Airways de suspender de empleo y sueldo a una azafata que rechazó esconder el crucifijo que llevaba al cuello. El responsable del Gobierno para la convivencia racial y religiosa, Phil Woolas, soliviantó al Consejo Musulmán Británico al pedir que sea expulsada la maestra que se niega a quitarse el velo que cubre su cara cuando da clases de inglés. La compañía aérea británica confirmó ayer que exige a sus empleados que cualquier símbolo religioso que lleven encima sea ocultado bajo la ropa si esto es posible. Ésa es la razón por la que envió a casa a la empleada de 55 años Nadia Ewaida, una cristiana de rito copto que se negó a esconder el crucifijo que llevaba al cuello. Nuestra política de uniforme, que se aplica desde hace años, es que los símbolos religiosos pueden llevarse bajo el uniforme. Otros elementos religiosos como turbantes, velos o brazaletes pueden llevarse si no es práctico para el personal situarlos bajo el uniforme declaró un portavoz. Desde el Gobierno, Hain se mostró contrariado con esta política: No la entiendo y creo que nadie la entiende. Ésta es mi opinión señaló el ministro. Nadia Eweida, que tiene 55 años y trabaja en los mostradores de facturación de BA en la Terminal 4 del aeropuerto londinense de Heathrow, va a demandar a su empleador por discriminación religiosa. Plazas para otros credos En plena polémica, el Gobierno de Blair intenta mejorar la convivencia, y podría anunciar esta semana la obligación de todas las nuevas escuelas que se creen bajo dependencia de entidades religiosas a dedicar un 25 por ciento de sus plazas a alumnos de otros credos. La Iglesia de Inglaterra ya ha mostrado su disposición a aceptar En plena polémica, otro ministro pide la expulsión de la maestra que no renuncia al velo El Consejo Musulmán Británico califica esta reclamación de temeraria la medida, pero reclama que también sea atendida por el resto de confesiones, incluida la islámica. De todos modos, es dudoso que padres no musulmanes elijan llevar a sus hijos a centros islámicos, entre otras razones porque una escuela ya ha anunciado que obligará a las alumnas de otras religiones a llevar el velo como uniforme. El caso de Aishah Azmi, la maestra de 24 años que ha sido retirada temporalmente de una escuela de primaria del norte de Inglaterra debido a que sus alumnos pueden tener problemas al no ver el movimiento de sus labios en las clases de lengua inglesa, ocupó ayer la portada de la prensa británica. En una entrevista con el Mirror, el secretario de Estado para el Gobierno Local y la Cohesión de Comunidades, responsable de la convivencia racial y religiosa, reclamó que Azmi sea expulsada del todo de la escuela. A las razones pedagógicas de que al llevar el velo completo no puede enseñar bien la pronunciación del inglés, Phil Woolas añadió el de la discriminación sexual, pues Azmi dice estar dispuesta a descubrirse si en el aula no hay ningún profesor de sexo masculino. La exigencia de Woolas fue considerada como una extraordinariamente temeraria intervención por parte del Consejo Musulmán Británico. Esta organización estima, además, que las palabras de Woolas pueden condicionar la decisión del tribunal laboral que debe estudiar el caso de Azmi.