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76 Economía DOMINGO 15 10 2006 ABC EMPRESAS La joyera de las primeras damas El año 1995 marcó un antes y un después en el negocio de Peipei Ru. Entonces, Pekín acogía la Conferencia Internacional de la Mujer de Naciones Unidas y miles de participantes en el evento acudieron de compras al mercado de Hongqiao. Allí descubrieron a la joven empresaria china, que pronto se convirtió en la joyera de primeras damas de todo el mundo. Como prueban las fotos que cuelgan de la pared de su tienda, entre las clientas de Peipei Ru se encuentran la esposa del ex presidente de Estados Unidos. Jimmy Carter, la mujer del anterior presidente peruano, Alejandro Toledo, la Reina de Nepal, la secretaria de Estado norteamericana, Condolezza Rice, y hasta el antiguo presidente Bill Clinton, a quien le llevó a su hotel un muestrario que le vino de perlas para reconciliarse con Hillary tras el escándalo Lewinsky Peipei Ru, la reina china de las perlas ha levantado de la nada un imperio millonario Hace 16 años, Peipei Ru hizo su primer negocio vendiendo collares de perlas a medio euro. Hoy tiene tres tiendas y factura más de un millón de euros. Su historia explica a la perfección el milagro económico del coloso oriental del Cielo, y me di cuenta de que nadie trabajaba este producto indica la joven empresaria, pionera en implantar esta industria en la capital china. Siete collares, su primer negocio La reina china de las perlas TEXTO Y FOTO: PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Justo enfrente del monumental Templo del Cielo, se alza otro de los principales reclamos de Pekín: el mercado de Hongqiao. Cada día, miles de turistas peregrinan hasta este gigantesco edificio de cinco plantas en el que pueden comprar, a precios irrisorios, desde copias de relojes Rolex a camisas de imitación de Ralph Lauren o zapatillas Puma falsificadas. Tras este paraíso del pirateo se esconde, en los pisos superiores del inmueble, una industria mucho más selecta, original y elitista pero en la que siguen destacando sus bajísimos importes: las tiendas de perlas. De los 1.200 establecimientos con que cuenta Hongqiao, unos 300 se dedican a vender este tipo de joyas, cultivadas en las provincias del sur de China. Entre todos estos locales, destaca el de Peipei Ru, quien de la nada ha levantado un imperio en uno de esos ejemplos que explican a la perfección el milagro económico del gigante asiático. Porque Peipei Ru es ahora la reina china de las perlas pero hace sólo tres décadas no era más que una humilde campesina nacida en el seno de una pobre familia de Wenling, en la provincia de Zhejiang. A 300 kilómetros al sur de Shangai se levanta este pequeño pueblo costero en el que la hoy próspera empresaria vino al mundo en el año 1973. En aquella época aún coleaban las nefastas consecuencias de la Revolución Cultural (1966- 1976) Por eso, sus padres trabajaban en una de las muchas comunas colectivas que habían proliferado por todo el país con el objetivo de imponer una utópica sociedad comunista que sólo era igualitaria en la miseria generalizada. En la tradicionalmente emprendedora provincia de Zhejiang, tan desolador panorama cambió gracias a las reformas económicas de corte capitalista impulsadas a finales de los 70 por Deng Xiaoping, el sucesor de Mao Zedong. Con el pequeño pueblo pesquero de Wenling, además, se alió la suerte, ya que unos niños descubrieron casualmente unas perlas en el río local en 1980. La reencarnación de Buda En su dura existencia, jamás habían visto nada similar. Así que lo primero que pensaron fue que aquellas extrañas y bonitas piedras de pequeñas dimensiones eran la reencarnación de Buda. Extrañados ante tal hallazgo, sus mayores llevaron las perlas a la Oficina del Gobierno, que a los pocos días resolvió el enigma y, de paso, dio el pistoletazo de salida a una boyante industria local. Mis padres fueron de los primeros del pueblo en dedicarse a la cría de per- las, que necesitaban entre dos y tres años para crecer en los lagos y ríos del condado porque el proceso era más artesanal al principio explica Peipei Ru. Por ese motivo, su familia ganaba más dinero con el negocio de la fabricación de sombreros o con la venta de naranjos que también habían puesto en marcha para huir de la pobreza a la que les había condenado durante décadas la agricultura y la ganadería. En este sentido, un collar de perlas costaba en aquel entonces unos 200 yuanes (20 euros) lo que suponía una auténtica fortuna en un país donde los ingresos mensuales estaban en torno a los 300 yuanes (30 euros) y en el que los más ricos pagaban hasta 2.000 yuanes (200 euros) por tener un segundo hijo. En 1990, cuando Peipei Ru tenía 17 años, se marchó a estudiar a Pekín, donde se dio cuenta de que el sector de las perlas aún estaba por explotar. Vine al mercado de Hongqiao, que en ese momento estaba formado por puestos ambulantes a la entrada del Templo En 1990, con 17 años, se fue a estudiar a Pekín, donde advirtió que el sector de las perlas estaba por explotar Su primer negocio lo hizo con siete sencillos collares de perlas traídos desde su pueblo. Como cada uno sólo costaba 6 yuanes (medio euro) los colocó fácilmente porque en los tenderetes ambulantes se vendían luego a 40 yuanes (4 euros) a los turistas. Ese año gané 5.000 yuanes (500 euros) que invertí en alquilar mi propio puesto en el mercado señala Peipei en su local del edificio de Hongqiao, que fue construido por el Gobierno en 1995 y por el que ahora paga una renta mensual de 20.000 yuanes (2.000 euros) No en vano, los tiempos han cambiado tanto que la empresaria ha ido cambiando su definición de riqueza gradualmente. En 1995 era rico quien ganaba 10.000 yuanes (1.000 euros) pero dos años después había que tener 100.000 yuanes (10.000 euros) para ser considerado como tal recuerda esta inteligente y vivaracha mujer, quien ya factura más de 10 millones de yuanes al año (más de un millón de euros) En 1997, Peipei Ru fundó una fábrica en su pueblo, cuyas aguas están ya tan contaminadas por la producción industrial que debe traer las perlas desde las provincias de Anhui y Jiangxi. Tres años después, el negocio se expandió hasta Shangai, donde ya dispone de una tienda en la céntrica calle Nanjing y de otra en el mercado de las perlas de Hongqiao. En todos estos locales, el producto más vendido son unos collares que cuestan entre 500 y 800 yuanes (entre 50 y 80 euros) aunque su muestrario también tiene piezas de hasta 20 milímetros de diámetro valoradas en 2,5 millones de yuanes (250.000 euros) Para algo es la reina china de las perlas.