Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 15 10 2006 57 Toros FERIA DEL PILAR Sangre, valor y hombría de Chaves Plaza de toros de la Misericordia. Sábado, 14 de octubre de 2006. Novena corrida. Casi lleno. Toros de Cebada Gago, muy desiguales dentro de la seriedad, algunos fuera de tipo; mansos en general y complicados. Luis Miguel Encabo, de lila y oro. Estocada contraria trasera (palmas) En el cuarto, pinchazo hondo tendido y trasero y un descabello (silencio) En el sexto, media tendida (algunos pitos) López Chaves, de rosa y oro. Pinchazo y estocada. Aviso (oreja) Fernando Cruz, de blanco y azabache. Pinchazo y estocada (silencio) En el quinto, tres pinchazos y estocada. Aviso (saludó desde el tercio) Las Ventas, a la altura del betún Monumental de las Ventas. Sábado, 14 de octubre de 2006. Paupérrima entrada. Novillos de Montes de Oca, bien presentados y de buen juego en conjunto. Curro Jiménez, de blanco y oro. Estocada trasera (oreja) En el cuarto, estocada y ocho descabellos. Aviso (saludos) López Díaz, de berenjena y oro. Estocada corta (saludos) En el quinto, estocada (oreja) Martín de Vidales, de turquesa y oro. Estocada corta desprendida (vuelta) En el sexto, estocada corta, otra que hace guardia y dos descabellos. Aviso (silencio) ZABALA DE LA SERNA ZARAGOZA. Domingo López Chaves enardeció la plaza con su sangre y su valor. Hombría charra y gesto macho para seguir la faena con el muslo taladrado. Brotaba el oscuro vino de sus venas por las carnes rotas. Ni siquiera el torniquete frenaba la hemorragia. Nada frenaba a Chaves en pos de la gloria. Apretaba los dientes y fruncía ese poblado ceño que cubre su mirada azul afilada, y se descaraba con la muerte. Los tendidos vibraban. De hecho vibraron desde el principio, cuando se hincó de rodillas en el centro del platillo y llamó desde la distancia al cebaba astifino y manso de casta. O manso con casta para galopar. Cinco de hinojos, como un ramillete de bravos pétalos. Y en pie lo toreaba a su aire, con generosa distancia, pasándoselo muy cerca, muy de verdad. Pronto lo soltaba de la muleta, esa era la clave. La faena desprendía emoción y conectaba. Movilidad y vivacidad, argumentos sólidos. Pasaba como en las películas de acción en las que no hay ni un momento para respirar. La izquierda escribió sus momentos y cuando sometió la derecha la embestida, en un segundo muletazo, el toro se quiso quitar todo de en medio. Seco derrote, seco frenazo, seca voltereta. Clara cornada. No sé si en el derrote navajero o al volverlo a recoger del suelo. Intuyo que lo primero. Las asistencias volaron. Chaves no se fue y siguió con la pañoleta del Niño de Santa Rita (lo que se da no se quita) como freno a la san- Domingo López Chaves triunfó a sangre y fuego gría. ¡Fuera todos! Y en la plaza sólo quedó un torero hecho y derecho frente a las astas de fuego, un hombre aguerrido, creyente en su triunfo, en el triunfo que habría de recoger en sus manos. Si cobra la estocada a la primera hubiera cortado dos orejas, porque se palpaba la verdad, el incontestable derroche de testiculina del torero cojo y orgulloso, casi sin facultades ya para zafarse cuando se quedó en la cara tras agarrar hueso. A la segunda fue. El puntillero falló. El presidente insensible envió un aviso porque se lo mandaba el reloj. Y la oreja cayó con todo el peso de la ley de lo auténtico. Domingo López Chaves la recogió, la agradeció y caminó dejando un reguero de su ser y su dignidad de hombre hacia la enfermería. La corrida de Cebada Gago fue mala. Y mansa. Desigual, seria y fuera de tipo. Una escalera. Luis Miguel Encabo tapó con oficio el terciado y astifino primero, que no se empleaba. Encabo es listo y le aplicó la misma receta. El FABIÁN SIMÓN cuarto fue un descastado hi de puta con freno y marcha atrás y una daga izquierda de espanto, y el sexto un toro basto y castaño que topaba. El personal se opuso al torero, que abrevió como mandaba el obtuso morlaco. Hala. Anduvo también fácil con los palos. Fernando Cruz echó la pata p alante a la verónica, en un saludo embraguetado de solemne media con el tercero, que se le desangró poco a poco tras un puyazo en el pico de la paleta. Cruz se dobló soberbiamente, y lo pudo, tal vez demasiado. Perdía los remos el toro mientras los derechazos pretendían trazar el concepto de su dueño, tenso en el dibujo y en los toques. Se aplomó el cebada bajo un manto sangriento. Las de Caín, o las de Abel, que el que palmó a golpes de quijada fue Abel, pasó con un quinto cárdeno de hechuras moruchas, largo, como miureño. Resolvió con un par aquellas oleadas criminales. Menos mal que lo cazó. Si no, los tres avisos le aguardaban. ROSARIO PÉREZ MADRID. ¡Cómo está Madrid! Irreconocible para la afición cabal. No va a la plaza ni El Tato- -ayer no se contaban ni dos mil personas, por no decir mil- Claro que con un cartel de tres desconocidos nadie esperaba un entradón: la familia de la terna debutante, los acomodadores y esos aficionados que, llueva o truene, no se pierden una por si acaso suena la flauta. Y sonó para Curro Jiménez y López Díaz, que cortaron una oreja a una interesante novillada de Montes de Oca. Algunos hablarán de tarde triunfal, pero los trofeos fueron de rebajas, impropios de la considerada cátedra del toreo. Dos efectivas estocadas desataron la pañolada, y el presidente, el famoso Trinidad, no se hizo de rogar. Las Ventas, a la altura del betún. Curro Jiménez (no confundir con el televisivo bandolero) fue premiado con el encastado primero- -de gran movilidad- -por su animosidad, aunque anduvo acelerado y no pudo con él. Se templó más ante el extraordinario cuarto, un novillo para saltar al estrellato, con el que hubiese tocado pelo de no fallar con el descabello. Otro ejemplar notable fue el quinto, con el que López Díaz ejecutó lo mejor al natural, al igual que en el ensabanado segundo. Martín de Vidales, con el lote menos propicio, se marcó una vuelta al ruedo en el tercero, con el que abusó de la voz y nunca se confió; se serenó algo frente al sexto. Las notas amargas fueron las cornadas de los banderilleros Curro Cruz, en el escroto, y David González, en la región suprapúbica, de pronóstico reservado. Leganés (Madrid) Bolívar corta un rabo y cae herido con los victorinos BURLADERO. Más de media entrada. Toros de Victorino Martín, desiguales; 1 3 5 y 8 manejables en distinto grado; peligroso el 2 complicado el 4 y deslucidos 6 y 7 Juan José Padilla, oreja y oreja. Eugenio de Mora, silencio tras aviso y bronca. Iván Vicente, oreja y oreja. Luis Bolívar- -que sufrió una cornada de diez centímetros en el muslo derecho, de pronóstico menos grave- palmas y dos orejas y rabo. En Jaén, toros de El Torero y uno de Lagunajanda, manejables. Jesulín, silencio y dos orejas. El Cordobés, silencio tras aviso y oreja. Tejela, dos orejas y oreja. Cornada grave con cuatro trayectorias, una de ellas de 20 centímetros y otra de 25 Domingo López Chaves fue operado en la misma enfermería de la plaza, bajo anestesia general, de una cornada a nivel del tercio medio del muslo derecho con un orificio de entrada de 9 centímetros y cuatro trayectorias: una inferior de 5 centímetros que desgarra el músculo recto anterior; otra posterior de 14 centímetros que alcanza los músculos isquiotibiales; y dos trayectorias de 20 y 25 centímetros que llegan al pubis y a los abductores. Además el doctor Val Carreres y su equipo le apreciaron una contusión en la rodilla derecha pendiente de estudio radiológico. Pronóstico grave. Fue trasladado a la clínica Quirón. Roberto Espinosa, apoderado del torero, explicó a ABC los pormenores de la intervención: No ha sido fácil porque en esa pierna tiene viejas cornadas, y el doctor Val Carreres a medida que ha ido abriendo y abriendo se ha ido encontrando las trayectorias. Los destrozos musculares son graves. Cuando despertaba Domingo de la anestesia, me ha dicho: Apoderado, ya tenemos corridas para el año que viene