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ABC DOMINGO 15 10 2006 Sociedad 49 Diarios de papel y digitales, cadenas de televisión como la BBC y la CNN, recaban de su audiencia fotos, soplos, ideas que publican en su soporte informativo. Cada cual puede vigilar al de al lado, mucho más si es famoso. Basta con un móvil El ataque sin piedad del lector- reportero TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL BERLÍN. Cuando la ministra Ulla se sentó en una peluquería para un corte y lavado o el futbolista Odonkor halló el consuelo de una esquina del parking donde aliviar una urgencia urinaria, jamás previeron que un pasante sacaría su móvil con cámara y aquella imagen ilustraría al día siguiente el diario de mayor venta en Alemania. El ciudadano reportero o periodista de base aspira, por qué no, a ser también ciudadano Kane Siguiendo a algunos diarios digitales, el Bild o la CNN promueven el amateurismo y hasta el claro intrusismo con frases como ¿ha sido usted testigo de alguna noticia? ¿tiene usted alguna pista de una buena historia? pues desenfunde su móvil y envíela corriendo al teléfono o correo tal. El número 1414 es gratis desde cualquier móvil y vomita diariamente en la redacción del Bild entre 2.500 fotos, en los días álgidos del Mundial, y 1.500 en días normales de lectores- reportero. Ese número de teléfono ha cambiado el periodismo alemán desde hace tres meses concede el semanaro Spiegel. Lapropia BBC ha abierto un espacio para recabar soplos e ideas de lectores, webs de noticieros alemanes como N 24 y RTL o del semanario Stern llaman al ciudadano a participar con sus mi- reportaje en texto, foto, vídeo o audio, y hasta el canal público ZDF lanzó con motivo de la visita del Papa una invitación a la gente a que pusiera en común sus fotos. Cualquiera puede ser periodista anuncia el medio online Netzeitung, que dice tener espacio en el servidor para 20 millones de periodistas El Stern recibe diariamente 150 fotos de aficionados, alguna ha llegado a ser publicada como foto del mes y varios cientos distribuidas a la base de fotos Apis. ro también de repente algo interesante escribe el investigador Carlo Imboden. El nivel de tolerancia es distinto, de un medio publicado se espera en cambio veracidad y documentación y asegura que, según sus sondeos, el número de lectores se reduce a una décima parte en cuanto se percibe falta de profesionalidad, parcialidad, personalismo o manías en el que escribe: La novedad de mi- reportaje es arriesgada porque puede dar satisfacción a uno, pero enfadar a muchos Las emisiones de vídeos familiares, llenos de bobos y torpezas, estuvieron bien hasta que empezaron a ser demasiadas las manipuladas. Como denuncia la página de Oh My News! hoy el Photoshop para la edición de fotos lo maneja un crío con la mano izquierda y se están publicando supuestas exclusivas gráficas con per- sonajes inscrustados que nunca estuvieron, peinados que no llevaban o anorexias cinceladas a golpe de ratón electrónico. Los fotógrafos profesionales dicen guardar una ética con respecto al uso del Photoshop y otros editores gráficos, pero la deriva del aficionado hacia el todo- vale, tentado por un billete de 500 euros, es un riesgo para el periodismo en general. En la feria Photokina se ha hablado de que las fotos incorporen automáticamente parámetros GPS para saber dónde fueron ¿Ha sido testigo de alguna noticia; tiene pistas de una historia? Desenfunde su teléfono y envíenoslo corriendo disparadas. El escándalo corre parejo a la preocupación: el Bild siempre ha usado a sus lectores para recabar información en la calle y, cuando algo vistoso sucece, es más probable que antes se llame al Bild que a los bomberos; pero el terror a la cámara- móvil está haciendo estragos y varias celebridades, entre ellas el ex ministro verde Joschka Fischer, conocido por sus muchas mujeres, o los futbolistas Podolski y Odonkor han pedido el auspicio de un juez para detener la publicación de sus fotos en el Bild sin su consentimiento. El reconocido jurista de Berlín Christian se pregunta si queremos vivir en una sociedad en la que cada cual vigile al de al lado con su móvil y en la que toda situación torpe o desafortunada pueda quedar para siempre documentada en foto y en el ciberespacio Carnés de prensa El Bild, que más que un diario es un fenómeno, facilita incluso Carnés de prensa del Bild muy aparentes con el cargo de Lector- Reportero En tres meses calcula que ha pagado 120.000 euros en fotos a sus lectores: 500 euros por foto publicada, 100 si van a la edición online donde el espacio es infinito. Los propios fotógrafos de prensa se sienten timados por un dumping que quintuplica el precio de sus fotos. Alguno ha sugerido ya preferir enviarlas al Bild como lector que como foto- reportero ¿Divertimento o revolución en la prensa? El Saarbrücker Zeitung dice haber recibido 3.000 soplos de historias, de los que 400 han terminado en crónica. Pero los expertos son escépticos: En internet la credibilidad es mínima, el lector está acostumbrado a encontrar un 90 por ciento de basura, pe- Una nube de fotógrafos retrata a Nicole Kidman en Roma AFP La libertad de prensa del vecino espía El detonante del fenómeno, que puede cambiar esta profesión o al menos el margen de intimidad y libertad individual, fue la página online surcoreana Oh My News! creada en 2000 como una guerrilla periodística frente a los grandes grupos de prensa. En el portal informativo están inscritos 44.000 lectores- periodistas que proporcionan un material, luego corregido y contrastado por dos docenas de editores. En Europa, el tabloide noruego Verdens Gang publicó la primera foto del tsunami asiático, llegada por un lector, antes que la primera de agencia. El foto- amateur siempre ha sido importante: la CNN estuvo emitiendo el 11- S imágenes de aficionados; la foto del atentado a Kennedy fue hecha por un asistente con instamatic. Pero con el móvil- cámara y la imagen digital, la foto casual ahora ha adquirido método, medios, honorarios y hasta carné de prensa. Para el director del Bild, Kai Diekmann, los lectores no sólo no desacreditan sino que amplían los horizontes del periodismo Pero el ex presidente del Bundestag cree que la foto con suerte o hasta el simpático autógrafo en la calle son utilizados para jalear la pura sed de voyeurismo de las masas