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32 Internacional DESAFÍO NUCLEAR EN EXTREMO ORIENTE DOMINGO 15 10 2006 ABC Nos contó lo dura que era la vida en el norte, donde había visto morir de hambre a sus vecinos Viajando de noche por las montañas, tardaron dos semanas en llegar a su destino... Sólo comieron pan de arroz Efectivamente, así ocurrió. Con todos los contactos cortados entre Pyongyang y Seúl durante décadas, el padre de Hyo- sung falleció en 2002 sin saber qué había sido de Hae- ran y pensando, como le había contado un antiguo vecino refugiado en el sur, que había muerto al caer una bomba sobre su casa. Pero yo continuaba creyendo que estaba viva indica Hyo- sung, quien en 2004 contrató a una agencia china especializada en buscar a personas en Corea del Norte. A los seis meses, recibió una carta que le dio un vuelco al corazón: su hermana seguía viva, se había casado, tenía cinco hijos y era posible encontrarse con ella durante dos días. Un padre norcoreano recibe a su hijo, residente en Corea del Sur, gracias un programa de reencuentros familiares AP Dividido el país en dos, la guerra de Corea separó a diez millones de familias como la de Kim Hyo- sung, quien huyó del norte en 1948 dejando allí a su hermana... hasta el año pasado Programa de la Cruz Roja No veía a mi hermana desde hacía 57 años PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL SEÚL. A sus 63 años, el surcoreano Kim Hyo- sung sólo recuerda haber visto dos veces en toda su vida a su hermana Hae- ran. La primera fue en 1948, cuando tenía cinco años y su padre lo llevaba a cuestas al marcharse de su hogar junto a su esposa y su otro hijo pequeño. La segunda fue el 30 de julio de 2005 en Wharong Han, un pueblo chino en la frontera con Corea del Norte. Entre estos dos momentos no sólo han transcurrido 57 años, sino también una guerra que dividió en dos a Corea y separó a diez millones de familias como la de Kim Hyo- sung. Nacido en 1943 en Song- rim Dong, donde sus progenitores tenían una plantación, su vida como hijo de rico terrateniente cambió en 1948. Con el apoyo de la Unión Soviética, Kim Ilsung declaró ese año la República Democrática Popular de Corea, abriendo así el cisma con el régimen pro- americano que gobernaba en Seúl. Señalado como un burgués enemigo de los trabajadores el padre de Hyo- sung huyó para salvar la vida. Pero él y mi madre sólo pudieron llevarnos a mi hermano y a mí, por lo que dejaron a mi hermana, que tenía 10 años, para ocuparse de los abuelos explicó ayer a ABC este profesor universitario de Seúl. Cargando sobre sus espaldas con los niños, la pareja recorrió a pie los 200 kilómetros que separaban la aldea de la frontera con el sur. Viajando de noche por las montañas, tardaron dos semanas en llegar a su destino, durante las cuales sólo comieron pequeños trozos de dok (pan de arroz) Cruzamos el río a 10 kilómetros de Kaesong y, aunque la Policía del sur nos salvó y nos metió en un tren, también nos quitó todo el dinero asegura Hyo- sung, quien acabó en casa de unos parientes en la ciudad de Andong. La familia intentó allí rehacer su vi- da y traer lo antes posible a su hermana. Pero el Ejército de Corea del Norte cruzó la frontera el 25 de junio de 1950, iniciando una guerra que duró tres años y partió en dos al país a lo largo del Paralelo 38. Mientras nos refugiábamos en Pusan, la única ciudad que no fue conquistada por los comunistas, mi padre recibió un balazo en la mano, pero la herida que más le dolía era saber que no volvería a ver a su hija se lamenta Hyo- sung. Aunque la Cruz Roja había puesto en marcha un programa de reuniones familiares, en el que ya han participado 10.000 de los 100.000 solicitantes, Hyo- sung optó por la vía rápida: los sobornos. Pagando 500 euros a la misma agencia, concertó una cita en un pueblo fronterizo de China para que su madre, su hermano y él pudieran encontrarse con su hermana, que arriesgó su vida para salir del país. Pero, como su hijo trabaja en la Policía Secreta- -un puesto que le permite alimentar a toda la familia- la mujer pudo, a sus 69 años, cruzar el río que separa a Corea del Norte de China sin que los soldados apostados cada cien metros le metieran una bala en el cuerpo. Cuando llegamos a la casa, ella ya estaba allí Hyo- sung rememora emocionado el reencuentro, en el que nos pasamos varios minutos mirándonos fijamente intentando descubrir en nuestros rostros llenos de arrugas las caras que teníamos cuando, de niños, nos vimos por última vez en 1948 Después de más de medio siglo esperando este instante, los cuatro rompieron a llorar sobrecogidos. Nos contó lo dura que era la vida en el norte, donde había visto morir a sus vecinos de hambre, y sólo tienen electricidad tres horas al día explica. También nos dijo que los más afortunados ganan 20.000 wons al mes (20 euros) y únicamente pueden comer patatas y maíz... Pero no hablamos demasiado porque lo que queríamos era estar abrazados para recuperar el tiempo perdido concluye Hyo- sung, que entregó el equivalente a 1.000 euros a su hermana y ya está ahorrando para volver a verla cuanto antes. Si Dios no acaba antes con Kim Jong- il- -jura este católico convencido- será dentro de dos año