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ABC DOMINGO 15 10 2006 Nacional 21 TRINIDAD JIMÉNEZ Secretaria de Estado para Iberoamérica No entiendo por qué se habla de Zapatero como alineado con Chávez, Castro y Morales A punto de emprender su primer viaje a la región, Jiménez cree que cuando se den las condiciones podrá visitar Cuba TEXTO: LUIS AYLLÓN FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Se muestra convencida de que el PSOE logrará un buen candidato para la alcaldía de Madrid y, aunque asegura que le hubiera gustado poder competir de nuevo con Alberto RuizGallardón, todo su afán se centra ahora en la tarea de impulsar la relación de España con Iberoamérica. Acaba de recibir su cartera de Secretaria de Estado y se dispone a emprender su primer viaje a la región, que le llevará a Perú, Argentina y Uruguay. ¿Va a tener usted todas las competencias en política iberoamericana o deberá compartirlas con el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, en algunas áreas delicadas como Cuba, Venezuela o Bolivia? -Ni el presidente del Gobierno ni el ministro de Exteriores me han dicho eso. Las competencias de mi Secretaría de Estado son el conjunto de las relaciones de España con Iberoamérica, con todos y cada uno de los países. Ni el Gobierno lo puede entender de otra manera, ni yo podría aceptar un encargo sin esas características. ¿En qué se va a notar el cambio en la política iberoamericana? -La Secretaría de Estado será la cara visible del Gobierno en América Latina, donde España quiere que haya estabilidad política y desarrollo económico. No sólo por solidaridad sino también como oportunidad para España, basándonos en la confianza mutua y en la coordinación de las posiciones en muchos campos. Es una aproximación diferente, más basada en el respeto que lo que se ha hecho hasta ahora. ¿Qué espera de la próxima Cumbre Iberoamericana de Uruguay? -Creo que el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, va a presentar una memoria muy rica y será una cumbre en que se abordará fundamentalmente la cuestión migratoria, pero también el papel de Iberoamérica en el mundo y los proyectos de futuro: transporte, energía, etc. -Hoy se perciben dos maneras de hacer política en Iberoamérica: la representada por Chile, Argentina, Brasil... y la del eje liderado por Chávez. ¿Se ve desde el Gobierno como peligrosa la deriva tomada por Chávez y su influencia en otros países? -El Gobierno español se relaciona con todos los gobiernos de América Latina. Si no lo hiciera así, faltaría a la reponsabilidad que tiene de desarrollar un diálogo fluido, que a veces puede ser crítico, pero que permite mantener una interlocución para defender nuestras posiciones en un determinado momento, si un Gobierno toma una decisión que pueda ser contraria a nuestros intereses. Pero, si la ciudadanía de un país elige a un determinado presidente, el Gobierno español tiene que ser muy respetuoso con esa decisión y no hacer comentarios sobre si nos gusta o no. -Posiblemente Zapatero hubiera querido ser asociado a los líderes de países como Chile o Brasil, pero lo cierto es que la imagen que se ha creado es la de que está alineado con el eje que lidera Chávez y forma con Fidel Castro o Evo Morales... -No entiendo muy bien por qué se construye esa imagen. Hay presidentes, entre los que usted ha citado, con los que nunca se ha encontrado Zapatero y sí se encontró Aznar, por ejemplo. Si uno observa la intensidad de nuestros intercambios se puede sacar el nivel de relaciones e interlocución que tenemos con todos los países. No es la de esa imagen acuñada a que usted se refiere. Tal vez esa impresión se haya producido porque el Gobierno de Aznar rompió la interlocución con ciertos países buscando unos determinados objetivos, que no se encuentran así, y Zapatero tomó la decisión estratégica de re- cuperar esa interlocución. Quizás eso es lo que se vio en un principio, pero, junto a eso, estaba tejida una red de contactos y acuerdos estratégicos con el resto de los países del continente. -En Cuba, al parecer, no ha sentado muy bien su nombramiento debido a las críticas que hizo al régimen castrista por su falta de apertura... -La verdad es que la única reacción pública de Cuba que conozco a mi nombramiento es de respeto. No ha habido ningún tipo de reacción negativa. ¿Cree que sería bien recibida una visita suya a la Habana sola o acompañando al ministro de Exteriores? -Creo que sí. En política exterior hay dos elementos esenciales- -los intereses y los valores- -que cualquier Gobierno responsable mantiene en equilibrio. Estoy convencida de que cuando se den las condiciones podré plantear una visita a Cuba, sola o con el ministro. Y sé que será bien atendida por las autoridades cubanas y bien entendida por la opinión pública española. -Dentro de quince días expira el plazo del Gobierno boliviano para alcanzar acuerdos con las empresas de hidrocarburos que trabajan en ese país, entre ellas la española Repsol... -Tengo suficientes elementos para pensar que la negociación concluirá con un buen resultado, porque trabajamos sobre la base de respeto a la decisión del presidente Morales, que es legítima. Después, tenemos obligación de defender los derechos económicos de nuestras empresas y esto ha sido entendido por el Gobierno boliviano. ¿Ve normal que el presidente Kirchner reclame el relevo del embajador español en Argentina y que Zapatero se lo conceda casi de inmediato? -A mí no me consta que ningún presiente haya pedido el relevo de un embajador.