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ABC SÁBADO 14 10 2006 59 Toros FERIA DEL PILAR Estimado el recurso de Ponce y El Cid por no torear en Málaga b Se negaron a actuar en la feria de 2005 tras haberse lidiado los toros previstos para su corrida en la del día anterior ABC MÁLAGA. La Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía ha anulado la sanción de seis mil euros que impuso su delegación en Málaga a Enrique Ponce, El Cid y Miguel Ángel Perera por negarse a torear en la Malagueta alegando que los toros reseñados para ese cartel (de Parladé) se habían lidiado el día anterior. Los hechos se remontan al 17 de agosto de 2005, cuando la terna no actuó porque la empresa decidió lidiar los parladés en el festejo del día 16, cuyo ganado (de Daniel Ruiz) fue rechazado; esa tarde se anunciaban Francisco Rivera Ordóñez, Morante y El Juli. Según informa Efe, Ponce, Perera y El Cid fueron sancionados por inasistencia injustificada pero ahora la Consejería ha anulado aquella decisión y dice que se negaron justificadamente, en tanto en cuanto se debió respetar el acuerdo inicial, no pudiéndose considerar el cambio de reses ajustado a la normativa La sanción fue recurrida por el abogado Joaquín Moeckel en nombre de Ponce y El Cid, aunque la Junta ha retirado la sanción a los tres toreros, por entender que aunque no consta en el contrato la ganadería, se considera que en el momento en que se llevaron las reses a la plaza ya había existido un convenio Además- -añade la resolución- está la cuestión no despreciable de que dicha ganadería había sido anunciada a través de los carteles Moeckel expresó su agradecimiento al director general de Espectáculos Públicos de la Junta, José Antonio Soriano, por la valentía al estimar nuestro recurso, con lo que ha puesto orden y concierto a una situación anómala que no tenía pies ni cabeza Alejandro Talavante sufrió una espectacular voltereta, sin consecuencias, en el sexto FABIÁN SIMÓN La corrida más rara del mundo ZABALA DE LA SERNA ZARAGOZA. Se respiraba un ambientazo a las cinco de la tarde. Circulaban aficionados barceloneses por doquier. No en vano Morante de la Puebla y Alejandro Talavante tienen el máximo cartel en la Barcelona del triste Pedrito Balañá. Y encima el puente del Pilar, festivo en Zaragoza, fiesta en la España de los acueductos. Un bullicio. Tanto humo y después qué escaso fuego. En medio del cartel entró Salvador Vega, que se trajo algunos aficionados de la Línea de las planeadoras y la Reina del Sur. Fue realmente una corrida rara, rara, rara, la más rara del mundo. Un argumento invertido, un guión sin historia y con muchas historias a la vez: a Morante le tocaron los tres avisos porque le entró una pereza extraña y poética con un toro desfondado; a Vega le entregaron una oreja por estar perdido y a ratos reencontrado con un toro muy bueno; y a Talavante le aplaudieron todo, lo malo y lo muy malo. Y entre medias un sexteto de El Pilar, muy lavado, estrecho, largo y movido, muy movido, con esas reacciones de hacer hilo o cruzarse, de vez en cuando, de los toros corridos, de galope ligero. Dos valieron la pena: extraordinario el segundo y bueno el tercero. Todos justos. Apañados. Plaza de toros de la Misericordia. Viernes, 13 de octubre de 2006. Octava corrida. Lleno de no hay billetes Toros de El Pilar, mal presentado, de desiguales hechuras, lavados y movidos; destacaron el estupendo 2 y el 3 noble y desfondado el 1 Morante de la Puebla, de grana y oro. Ocho pinchazos y un descabello. Tres avisos (pitos) En el cuarto, tres pinchazos y estocada. Aviso (silencio) Salvador Vega, de grana y oro. Estocada baja (oreja) En el quinto, estocada baja (silencio) Alejandro Talavante, de rosa y oro. Cuatro pinchazos y puñalada en los bajos. Dos avisos (ovación) En el sexto, pinchazo y estocada pescuecera. Aviso (saludos) mancharse mucho la taleguilla de sangre. Y la espada, impropia de un samurái, al que, a día de hoy, le han metido en una apuesta que le viene grande. Las pasó canutas con un sexto más amplio de pecho y con guasa. Constantemente desahuciado estuvo. El volteretón pronosticó otros más que no se produjeron. De milagro o porque se quitó por pies. Una puñalada pescuecera se sumó al bajonazo anterior, un aviso a otros dos avisos. Un toro vivo: tres avisos Tres oyó un Morante emperezado y vago con la espada. ¡Un toro vivo y muerto en pie al corral! Y lo curioso es que quiso mucho. Esbozó una faena larga sin altas cotas pero con apuntes. Una faena de voluntades y constancia con un toro noblón, sin resuello, al que tampoco le favoreció que el torero de La Puebla se quedase tan encima, con la muleta muy puesta. Una obra trabajada, sin remate: incontables pinchazos y tres clarinazos. Lejanas quedaron suaves y envueltas chicuelinas. El prólogo de faena al cuarto olió a quincallería de la Triana antigua, a dos manos por alto. Luego el toro se metía mucho por dentro, hacía hilo constantemente, a media altura gazapeaba. No lo pareció, pero fue un esfuerzo, difuminado otra vez con la espada y con tanto movimiento. Del toro de la corrida se llevó una oreja Vega, que también usó el estoque malamente. No ha confirmado la remontada que apuntó en agosto. No sabe por dónde tirar ni en qué espejo mirarse. Demasiados altibajos y demasiado despegado para tan sabroso material. No sirvió el altísimo quinto, como tampoco servirá para nada esta crónica. Talavante reventado A Alejandro Talavante se ha empeñado su apoderado en reventarlo, y si no recurrimos al manido falta hacen toreros es para acribillar a Corbacho y al poderdante. ¿Qué hacen por plazas como Logroño o Zaragoza además del ridículo? Ni me parece que el chaval esté ni que sea la alfombra para que evolucione sobre su personalidad impostada del tardotomismo de muleta retrasada, pretendido hieratismo a ultranza y pose similar pero a años luz del auténtico José Tomás. No sabe manejar el capote en general, y ayer tampoco la muleta. Ni con el noble ni con el menos claro. Su estar es perfilero y permanentemente a merced de los toros. Emociona igual que los dontancredos. Valor sin conocimiento. Ahora mismo en la baraja de ilusiones para la temporada de 2007- -Sebastián Castella arriba, José María Manzanares, Cayetano, además de los astros consolidados y rodados- -no se nos puede caer ninguna carta de la corta baraja, porque todas son necesarias. El mencionado tercero fue buenecito. Se lo enseñó Morante en un quite mecido a la verónica, suave, rítmico en los medios. Al cuarto o quinto lance, hecho de antemano, el toro se le paró, y el genio salió con un cambio de mano, y de viaje, con el capote. Talavante estuvo por la quietud descabezada. Sin enganchar al toro por delante. Media muleta asomada y medios muletazos. Arrimones sin sentido ni sentimiento. De