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56 Cultura SÁBADO 14 10 2006 ABC CLINT EASTWOOD Director y productor del filme Banderas de nuestros padres sobre la batalla de Iwo Jima Estamos muy malcriados; hoy la guerra es para nosotros un mero inconveniente LOS ÁNGELES. Sábado de octubre, en la época en que el calor ya no aparece temprano por la mañana en Beverly Hills. Las calles vacías duermen igual que sus vecinos, pero dentro del Hotel Four Seasons, bien despierto, llega una leyenda de Hollywood: Clint Eastwood. Acostumbrado al éxito frente a la cámara, esta vez nos hablará desde el otro lado, como el director de la nueva película Banderas de nuestros padres Producida junto a Steven Spielberg con un presupuesto de 80 millones de dólares, despliega la verdad detrás de la famosa foto de Joe Rosenthal de los soldados izando la bandera de EE. UU. en la isla de Iwo Jima, durante la Segunda Guerra Mundial. Al demostrar que ni siquiera habían sido los primeros soldados que llegaron a lo más alto de la isla, la película rastrea el sentido de la palabra héroe, ilustrando la vida y la batalla de los tres únicos supervivientes de esa foto, y proponiendo la autocrítica sobre la maquinaria estadounidense de propaganda de guerra. ¿Cómo ha cambiado a lo largo de estos años? ¿Prefiere Su filme sobre Iwo Jima acaba de estrenarse en Estados Unidos y ya anima a debatir sobre la propaganda y las verdades incómodas de los tiempos de guerra POR FABIÁN W. WAINTAL La fotografía de Joe Rosenthal, Izando la bandera en Iwo Jima todo un icono, no sólo de la II Guerra Mundial, sino también del siglo XX hoy la sensibilidad a la acción? -Supongo que a medida que fui madurando- (se ríe) como una forma de decir que envejecí- busqué diferentes lados y diferentes historias que me gustaban. A lo mejor también me gustaban cuando era más joven, pero yo había empezado en películas llenas de acción. Ahora, en esta etapa de mi vida, al otro lado de la cámara, siento que tengo que mostrar algo distinto. Tal vez algo más cercano, a mí, no a personajes imaginarios. ¿Qué lo llevó a decidirse por filmar una película de guerra y en especial esta etapa de la Segunda Guerra Mundial contra los japoneses? -Nunca se había filmado una película sobre Iwo Jima aunque había sido la batalla naval más terrible de nuestra historia. Se había utilizado el nombre en algún título, pero nunca mostraron nada. Igual, el libro fue lo que más me había motivado, porque no era una historia de guerra. Yo no quería filmar una película de guerra. Ya había filmado varias, siendo actor. Pero esta me gustó porque estudiaba a la gente. Y a mí siempre me interesaron cuando los hijos descubren cosas sobre sus familiares. Hablé con muchos veteranos y los que realmente estuvieron son los que menos hablan. Si escuchas a alguien fanfarroneando sobre todas sus experiencias en combate, seguramente habrá estado muy lejos de la línea de fuego. Parece haber un punto en común con estas personas como lo fue John Bradley el personaje principal de la película en una época donde no había evaluaciones psicológicas y los soldados tenían que volver a sus casas como si na- da hubiera pasado. Es una de esas experiencias donde un jovencito también es arrojado a la fama y espero que la película muestre además ese lado, siendo tratado como una celebridad cuando no se sentía así, especialmente cuando muchos de sus compañeros habían muerto en la tremenda batalla. ¿Qué sabía usted antes de la película sobre la famosa foto de la bandera y los soldados de Iwo Jima? -La famosa foto la habían tomado apenas cuatro o cinco días después de comenzada la batalla, cuando ni siquiera habían cumplido la cuarta parte de la misión. Significa unidad y por eso siempre me despertó curiosidad. ¿La propaganda, las películas de guerra en Hollywood, ha sido siempre un arma estadounidense? -Con esta película intentamos mostrar la máquina de la propaganda, cómo apareció realmente. Cuando yo era chico, todos vimos las películas de guerra y siempre se usaban como propaganda, mostrando buenos y malos. Pero la mayoría de los personajes eran interpretados por actores que tenían más de 30 años, muchas veces 40. Y no es cierto, porque la mayoría de los soldados eran adolescentes, muy cerca de los 20 años. ¿Qué hay acerca del lenguaje común de la época, en que se insultaba o desprestigiaba al enemigo? -No fui consciente. Tampoco quise sentarme a criticar al enemigo, no hubiera logrado nada. Naturalmente hay muchas expresiones durante la guerra. Utilizo la forma en que yo recuerdo que la gente hablaba durante ese período. Y es verdad que la mayoría de las películas que se filmaron, igual que las historias que se contaron en los años 40, se referían al enemigo en términos para nada amables. Cuando uno habla con los japoneses, te enteras que era igual con ellos. Pasa en toda guerra. Cada palabra nace con apodo, pero yo no lo quise evitar conscientemente. Simplemente no surgió en el guión. No me importa insultar a nadie (se ríe) Doy igual oportunidad a todos en mis insultos. Creo que hoy en día hay demasiada sensibilidad; hemos perdido el sentido del humor. ¿Es el tipo de educación con el que usted mismo se crió? -Cuando era chico, en mi vecindario había muchos italianos, griegos o irlandeses y todos nos burlábamos entre nosotros, pero siempre con una sonrisa. Nadie se ofendía. Ahora te dicen No se puede hacer esto ni lo otro Tal vez debamos relajarnos y disfrutar nuestras diferencias. ¿Qué recuerda de la época de la Segunda Guerra Mundial que usted mismo vivió aunque era chico? (Sonriendo) Probablemente sea el único en este lugar que vivió durante la época de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdo los sentimientos y la venta de bonos (para recaudar fondos) No sabía demasiado lo que pasaba porque apenas tenía 15 años, pero leíamos los diarios y veíamos la actividad que había. Todo tenía que ver con bonos y más bonos. Los padres los compraban como regalo de cumpleaños. Los más jovencitos no estaban contentos, porque no recibían juguetes: les daban un bono que significaría mucho más después. Fue un gran momento en la historia, y en la unidad americana. Seis kilómetros a nado Habiendo nacido el 31 de Mayo de 1930, Clint Eastwood era muy jovencito como para haber luchado en la Segunda Guerra Mundial. Pero pasó por el Ejército, cuando en 1950 se alistó. No luchó en ninguna batalla, pero afrontó el peligro en el accidente de un avión, que cayó al Pacífico, y tuvo que nadar seis kilómetros para poder contarlo. Después de semejante hazaña, el ejército lo aprovechó como instructor de natación y por eso quedó confinado a la base militar, en plena guerra con Corea. Fue durante esa misma época que dos amigos del Ejército, David Janssen y Martin Milner, lo convencieron para que se dedicara a la actuación. Y en 1954 firmó su primer contrato con Universal Studios, cobrando 75 dólares semanales para filmar la película de ciencia ficción Revenge of the Creature (1955) No le fue tan bien, porque antes de vencer el contrato, terminaron despidiéndolo, por cierto el mismo día que echaron a un entonces desconocido Burt Reynolds. Ya había hecho televisión durante cinco años cuando me ofrecieron hacer una película de vaqueros en Italia y España comenta. Al principio no me interesó, pero por curiosidad leí el guión y al final acepté irme a filmar con mi poncho Ya habían rechazado el mismo ofrecimiento James Coburn