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S 6 14 10 06 ROSA BELMONTE EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE No podrás escapar Nunca ha sido fácil poner un fax. Las comunicaciones ya eran difíciles en la guerra del 14, pero ahora una se desespera más o bueno de tener secretaria, asistente o un esclavo personal es que puede hacer esas cosas (qué pasa, le pagas) para las que tú estás cualificada pero que te hacen perder tu valioso tiempo. O no tan valioso, pero al que se tiene cariño. Llega un momento en la vida de una mujer en que no está para llamar a una compañía telefónica y darse de baja. Mejor que contratar es ser Dorian Gray y vender tu alma al diablo, aunque tengas que encargarte un retrato de cuerpo entero. Con esa venta de algo que nunca has visto, y ni siquiera sabes si es de calidad, al menos sacas algo. Y sin gastar pasta en cremas o en permitir que te claven agujas en la cara. A veces una intenta hacer cosas por sí misma. ¿Creen que no soy capaz de hablar con Tocafone? Mande la solicitud de baja a uno de estos dos números de fax y en unos días vuelva a llamar para comprobar que efectivamente se ha dado de baja la línea Mmmm, demasiado fácil. Cuando tengo acumulados diez reportes de error porque no hay manera de que el dichoso fax pase, vuelvo a llamar. Es que no consta su solicitud Y cómo va a constar, so ceporra, si su amaestrado fax diabólico no admite el mío. ABC L Me rindo y delego la ingrata labor en mi secretaria para que cada cinco minutos lo intente. Para que cuando me vea en los tribunales con los señoritos de la compañía tenga pruebas (en los juicios la verdad no existe, sólo las pruebas) Unos cien reportes o así me van a venir bien. Para animar el despacho, he pensado en contratar a un comentarista deportivo. Para que gritara aquello de Entró, entró cosa que realmente dudo que vaya a pasar. Antes pasaría Raquel Mosquera por el ojo de una aguja. Creo que la expresión del camello (una mala traducción, por otro lado) habría que cambiarla por un fax de baja a Tocafone. Por lo que sé, vamos a mandar un notario con la solicitud, para que conste a mano. Lo siguiente supongo que es que me lleven a presidio por no pagar un servicio que no quiero. Algunos sábados me acerco al despacho a ver si pasa el fax. Tiene más suspense que ver la hierba crecer. Bueno, tengo que confesar que el sábado pasado lo que hacía era huir. Tener una cita para comer con alguien que acaba poniéndote de los nervios a la media hora tiene mérito. Es normal que al cabo de los años no puedas soportar cómo mastica el yogur ¿de verdad es necesario para algo casi líquido? pero no puede ser que a los cinco minutos estés deseando sacarle los ojos con la pala del pescado. Pobres chicos, no saben que una es una tarada y tiene una interminable lista de requisitos para candidatos a novios. Julia sí lo sabe, pero no me hace ni caso. Cuando Luis, un compañero de carrera de su marido, le preguntó si yo saldría con él, lo animó diciéndole lo peor: Inténtalo, ¿qué puedes perder? ¿La autoestima si te dan calabazas? Pero como venía recomendado me vi obligada a quedar. A comer, que parece menos íntimo. Y empezaron a caer requisitos de mi lista. 1) Estirar el meñique y el pulgar para simular que habla por teléfono mientras me cuenta una historia a la que no presto atención porque estoy pendiente del auricular- mano. 2) Utilizar palabras como conllevar sin saber. 3) Encoger los dedos índice y anular para decir comillas Cuando chupa el cuchillo del postre ya casi ha hecho bingo. Vaya, qué tarde, lo siento, tengo que pasar por el despacho Me largo. Cambio de set. Como una rutina marco ese número en el fax que ya me sé de memoria. No puedo creerlo. Entró, entró. Dice que O. K. Junto a es benigno o adjunto cheque son las palabras que una chica siempre quiere oír o leer.