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14- 15 S 6 LOS SÁBADOS DE Newton y Wilde, dos ilustres tartamudos AP ABC nuyó de forma muy importante y fue la señal que el laboratorio necesitó para orientar sus ensayos clínicos a las personas tartamudas. Los estudios realizados han demostrado que es un medicamento seguro y bien tolerado, un punto importante por tratarse de un fármaco que debería tomarse de forma continuada. En el estudio Express el 55 de los 132 pacientes mejoraron. Sabemos que no curará, pero promete ser un tratamiento paliativo dice el psiquiatra Gerard Maguire de la Universidad de California, uno de los impulsores del ensayo clínico. El interés de Maguire en la tartamudez no es casual. Maguire como la mayoría de los que se dedican a investigar en este campo, también es tartamudo. El interés de investigadores y médicos afectados son una de las razones de que la tartamudez se afronte ahora desde un punto de vista médico. Y, probablemente, el motivo por el que ha pasado de ser considerado solo una cuestión emocional a un problema más complejo en el que conviven motivos personales, alteraciones neurológicas y genéticas. Ahora se investiga la tartamudez y se hace con modernas técnicas de imagen que escrutinan el cerebro, estudios de ADN y otras tecnologías avanzadas. Hablar con un tartamudo Evite comentarios: Más despacio, tranquilízate, respira hondo... sólo logrará empeorar la situación. Procure no acabar sus frases, ni sus palabras, aunque se sienta tentado Mantenga el contacto visual y no se sonroje ante la situación. Utilice un ritmo pausado al hablar, sin parecer artificial. Si su hijo tartamudea, intente buscar ayuda cuando se convierta en un problema para él que le hace sufrir. Al hablar con su hijo escúchele con atención e ignore sus esfuerzos y titubeos. No permita nunca que se burlen de él. (Más información en www. ttm- espana. com) menudo, porque no tienen en cuenta ese componente emocional explica García Higuera, experto en este campo y autor de un método para hablar con fluidez, sincronizando el habla con la respiración. García Higuera apuesta por una teoría multifactorial para explicar esta dificultad. Según esta propuesta, en algunos casos se recibe por herencia una debilidad fisiológica que facilita el descontrol del aparato fonador, y que podría plasmarse en un funcionamiento diferente del cerebro o posiblemente en ambos. Ese descontrol fisiológico aparece en situaciones de ansiedad. Si las dificultades para hablar se ven acompañadas de burlas durante su desarrollo, los bloqueos se harán más frecuentes y el simple temor a que aparezca, producirá el tartamudeo, causando un círculo vicioso que perpetúa el problema explica. Los expertos recomiendan estar alerta ante los problemas del lenguaje de los niños. Aunque sin angustiarse. En la mayoría de los casos, el tartamudeo comienza entre los 2 y los 6 años. La mayoría, dejan de arrastrar y repetir las sílabas, sin ninguna ayuda. Cerebros diferentes Marilyn Monroe, la cara más glamourosa de la tartamudez ABC Las primeras pruebas de que el cerebro del tartamudo no es igual al de las personas que hablan con fluidez aparecen en 1996. Investigadores alemanes también demostraron hace cuatro años, con imágenes de resonancia magnética, que las personas tartamudas presentan desconexiones en una región del cerebro asociada con el lenguaje. El psicólogo José Antonio García Higuera defiende el componente emocional. Cada caso es diferente. Los factores genéticos existen, pero no en todos los casos, también los neurológicos y siempre hay un problema emocional. Por eso, los tratamientos de logopedia fallan tan a