Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Amparo Castro. La autora de Sueños utilizó sus estudios de psicoanálisis y su experiencia como psicóloga en su libro. No hay una única respuesta advierte. Un perro es signo de fidelidad, pero sus ladridos pueden augurar malas noticias po comenta Rómulo Aguillaume, presidente del Centro Psicoanalítico de Madrid. Los sueños son una herramienta para la vida, incluso pueden ayudarnos a tomar decisiones... pero sólo tienen sentido dentro de la introspección psicoanalítica Entre las aproximaciones serias hay estudios americanos que demuestran que si se despierta a alguien mientras está soñando, no descansa y puede incluso sufrir alteraciones psíquicas. Para recordar un sueño hay que despertarse justo después y dejarse abrazar un rato por la duermevela. Una ruptura brusca iniciada por el despertador y seguida por las urgencias cotidianas (tengo que preparar el desayuno, llego tarde a la oficina... explica que la mayoría de esos recuerdos se disuelvan como un azucarillo en el café con leche. Las pesadillas pueden causar trastornos mentales hasta el pun- to de poder convertir en un enfermo al individuo que las sufre añade el doctor Aguillaume. Nuestro malestar o bienestar depende de los sueños. Hay ejemplos célebres en la literatura, como el del hombre de los lobos el caso más conocido de Freud Sergei Pankejeff, aristócrata ruso nacido en Odessa, sufría una grave neurosis y pesadillas recurrentes que le convirtieron en un inválido. Al parecer, soñaba con un árbol de Navidad en cuyas ramas había lobos. Freud concluyó que las pesadillas estaban relacionadas con un trauma sexual de su infancia. El médico austríaco dejó escrito que, al comunicarle el origen de su problema, Pankejeff se curó, aunque otras versiones apuntan a que el hombre de los lobos nunca superó el asunto y fue tratado por otros psicoanalistas hasta su muerte. Las personas que tienen mu- chas pesadillas descargan energía negativa. Si no lo hacen despiertas, enfrentándose al juicio externo, lo harán dormidas. Estos trastornos tienden a somatizarse apunta Amparo Castro. Aparte de los problemas personales de cada cual, acostarse con una sucesión de crímenes en la retina- -vistos en televisión, por supuesto- -no es la mejor forma de atrapar un sueño agradable. A algunos padres les sorprende que sus hijos pequeños tengan pesadillas, pero no olvidemos que los cuentos tradicionales están llenos de imágenes de terror: brujas, lobos, ogros... Voces de alarma Una luz que se va apagando poco a poco hasta extinguirse... Un toro que nos persigue... La caída en un abismo... El sueño puede tomarse como un elemento diagnóstico de que algo va mal, de que el paciente está angustiado por algo señala Rómulo Aguillaume. Una luz que se va apagando poco a poco hasta extinguirse, un toro que nos persigue, la caída en un abismo... El sueño introduce un elemento- diagnóstico de que algo va mal Alguien que sufre con sus sueños puede que no controle su vida, sus deseos. Ocurre cuando nos enfrentamos a una crisis, cuando perdemos el control. La vida nos envía mensajes para parar y reflexionar, una voz de alarma que nos exige modificar algún comportamiento. Hay que escuchar con atención lo que dicen nuestros sueños recomienda Amparo Castro. Por desgracia, en los últimos tiempos la cultura tiende a la racionalización: más realización y menos pensamiento. Se está perdiendo lo espiritual, lo anímico, lo interno... que tiende a refugiarse en el terreno de lo alternativo, donde hay gente bien formada y bienintencionada, pero también timadores Los sueños premonitorios, por ejemplo, son objeto de muchas leyendas urbanas, sobre todo aquellos que hacen referencia a desastres naturales o a dramáticos accidentes. Amparo Castro cree que hay gente con un percepción muy desarrollada que podría tener este tipo de experiencias, pero la gente normal tiene sueños anticipatorios, es decir, completa en su inconsciente la información que tiene en su consciente para anticipar cosas que, en pura lógica, le pueden ocurrir. No tiene nada de extraordinario: se trata de unir sota, caballo y rey para obtener respuestas Escalera Subir y bajar, prosperar y fracasar, lograr y perder. Supone inestabilidad, pocas garantías de continuidad de un camino o un proyecto, así como altibajos en los sentimientos. Pasar por debajo representa pérdidas y, para los supersticiosos, mala suerte. Si está caída, malestar físico, pero si la levantamos, recuperación. Fuente Suele asemejarse más al manantial- -el agua no se estanca y sigue su curso- -que a una fuente creada para su contemplación. Manifiesta la esperanza en nuestro potencial, las ansias de renovación. Si el agua está clara, simboliza la finalización de nuestros esfuerzos; si es turbia, nos alerta de que estamos confusos. Padre Simboliza el mundo consciente, los mandatos y las prohibiciones, la aprobación o el rechazo de nuestra conducta. Obstaculiza la libertad y frena nuestros impulsos, al tiempo que nos propone exigencias y retos difíciles de cumplir. Soñar que somos padres anuncia nuestros deseos de desarrollar puestos de autoridad. Sexo Indica la dualidad del ser, que tiene algo de masculino y femenino, de activo y pasivo, de luz y sombra. La unión sexual representa la fusión de los opuestos. Si no gozamos de una sexualidad plena o no satisfacemos nuestras fantasías eróticas, el sueño pondrá de manifiesto y tratará de compensar esas carencias. Terror Lo primero que debemos preguntarnos es si se trata de un terror producido por una película, un libro o una noticia. Si no es así, se refiere a la inseguridad o a un temor intenso y real por algo que nos preocupa, por enfrentarnos a ciertas verdades. Si estos sueños son muy frecuentes, conviene consultar con un especialista.