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30 Internacional SÁBADO 14 10 2006 ABC Barroso advierte de que la ley francesa hará descarrilar las relaciones de la UE con Turquía La prensa turca, en plena polémica, anima al boicot de los productos franceses tres miembros de la Comisión Europea han salido a la palestra para tratar de evitar el inicio de una crisis irreparable en las relaciones con Ankara ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Con un día de retraso ha disparado la artillería de la Comisión Europea contra la decisión del legislativo francés de aprobar una ley castigando el negacionismo de la matanza de armenios en Turquía a principios del siglo pasado. Las relaciones de Ankara con Europa se encaminan hacia una época de gran frialdad, no sólo por esta disputa histórica, sino porque ya estaban bastante tensas por el informe que ha de ser redactado en Bruselas el mes que viene y que ha de constatar que no hay progresos en el caso de Chipre, prioritario para el avance en las negociaciones de adhesión. Este gesto de Francia tendrá sin duda un efecto devastador. No creemos que esta decisión, en este momento, sea útil en el contexto de las relaciones entre la Unión Europea y Turquía. No es el mejor medio de contribuir a un proceso que nosotros consideramos muy importante dijo ayer b Al menos el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso. El responsable de la cartera de Ampliación, Olli Rehn, lamentó por su parte que se haya aprobado una ley que en vez de abrir un debate lo va a enterrar con un impacto claramente negativo Para la Comisión, los avances que se han hecho en Turquía en el campo de las reformas constituyen un proceso demasiado valioso como para que puedan ponerse en peligro a cuenta de una polémica que se considera estéril. Representantes del Ankara Club se manifestaron ante la Embajada de Francia AFP Una ley contraproducente En el Parlamento Europeo, el mes pasado, algunos diputados ya intentaron que el reconocimiento del genocidio armenio fuera una condición suplementaria en las negociaciones, pero no lograron un apoyo claro en la Cámara y el asunto quedó desestimado a nivel europeo. Para un debate más serio y abierto sobre esta cuestión dolorosa se habría logrado más con un verdadero diálogo y una reconciliación auténtica que con ultimátum. Por eso considero que esta ley es contraproducente dijo el comisario de la Ampliación. La comisaria de Política Exterior, Benita Ferrero Waldner, declaró que espera que la cuestión de la ley francesa se pueda separar del proceso de ne- Bruselas constata que no hay progresos en el contencioso de Chipre, prioritario en las negociaciones gociaciones con Turquía, pero por el momento las primeras reacciones, sobre todo en Ankara, han sido muy negativas. La Unión de Consumidores turca ha empezado a diseñar un boicot progresivo de productos franceses y cada semana publicará el nombre de una marca concreta a la que propone boicotear. La primera industria en la lista ha sido la firma petrolera Total. La prensa ha reaccionado también con gran alboroto, aunque el diario Zaman, considerado como próximo al Gobierno islamista de Tayip Erdogán, dejaba ayer abierta una posibilidad de evitar el choque de trenes diciendo que la aprobación definitiva de la ley está en manos del Gobierno francés y que es altamente improbable que el presidente Chirac lo haga, lo que serviría para salvar la situación. Otros esperan que sea simplemente el calendario el que impida que esta propuesta se convierta en ley antes de las elecciones presidenciales de esta primavera, aunque también es posible que se convierta en asunto electoral. LA HERENCIA DE ENVER BAJÁ SERAFÍN FANJUL a aprobación, provisional, de una ley en la Asamblea francesa persiguiendo la negación del genocidio perpetrado por los turcos con los armenios en 1915, suscita tres puntos de discusión: El primero es afirmar, con rotundidad, que sí hubo matanzas masivas y reiteradas de población armenia, así como que la deportación simultánea hacia Siria y Mesopotamia originó una mortandad horrible, sobre todo de hambre y sed en el desierto de Deir ezZor, de todo lo cual fue responsable el Imperio Otomano (con pasmo, incluso, de sus a la sazón aliados alemanes) con su ministro de la Guerra, Enver Bajá- -líder de los Jóvenes Turcos- a la cabeza. Que fuese más o menos planificado, o fruto de los temores turcos por las operaciones militares rusas en el Cáucaso, se puede discutir; como L también la cifra total de víctimas debe someterse a revisión y estudio, aunque hablar de un millón de asesinados por diversos medios tal vez sea un cálculo corto. Por igual, está fuera de duda que los turcos habían perseguido a etnias enteras con anterioridad, en el marco de su supuesto paraíso multirracial y multicultural, por ejemplo durante la revuelta kurda de 1847 en que mujeres y niños yazidíes y nestorianos fueron apresados y vendidos en la región de Mosul- Diyarbakir, o la muerte de 250.000 armenios en la década de 1890. El segundo aspecto es el derecho que se arrogan los políticos franceses- -algo a lo que son muy aficionados, v. g. con nosotros- -para lanzar juicios morales y sermones admonitorios sobre errores, defectos o crímenes de otras comunidades humanas, como si la su- ya jamás hubiera roto un plato. Que los turcos reaccionen mal ante la injerencia es comprensible, como lo es la irritación europea por el regalo que hacen a los turcos más intransigentes en un asunto marginal, cuando a Turquía deben apretársele las clavijas en materias muy concretas del presente (derechos humanos, economía, política social y libertad religiosa efectiva) no en retóricas condenas retrospectivas del pasado. Los turcos harán bien en no aceptar un trágala verbal que significa una humillación nacional, pero ésta es una cuestión diferente de si Turquía debe, o no, entrar en la UE. El tercer punto de confrontación y quizás origen de este conflicto y de otros bien conocidos, es la persecución penal de opiniones o revisiones históricas. A nuestro juicio- -y creemos que en consonancia con las concepciones más democráticas- deben perseguirse conductas y acciones, no puntos de vista, informes, estudios o revisiones. A un documento o un dato histórico se contesta con otro, no con la cárcel. Y si la evidencia de los crímenes denunciados es abrumadora, no necesitará de muletas leguleyas que só- lo patentizan la inseguridad de quien tal hace. Desde luego, hay una salvedad de bulto: que la emisión de opiniones induzca de modo directo a la comisión de delitos. Pero de modo directo. Y la discusión histórica sobre acontecimientos de hace noventa años, en buena lógica, no parece que pueda provocar nuevas agresiones contra los armenios, en especial en Francia. Decir esto no es defender a ningún grupo cuya criminalidad histórica está bien probada, sino a la razón y la justicia. En este terreno hay mucho alguacil alguacilado, pues las acusaciones por revisionismo son múltiples, se entrecruzan y enmarañan con las consiguientes contradicciones, a veces en las mismas personas, partidarias de revisar unos sucesos pero no otros. ¿Tendría mera lógica formal que en México se persiguiera penalmente a un español, o a un mexicano, por someter a discusión la impresentable cifra de veinticinco millones de indios muertos tras la conquista hispana y que con gran alegría, siguiendo a la Escuela de California, manejan los indigenistas? Cuídense los partidarios del chitón, porque los ejemplos son infinitos.