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ABC SÁBADO 14 10 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR JUAN COTINO CON LA DEBILIDAD DEL GOBIERNO, GANAN LOS MALOS Comenzamos cediendo en un tema tan esencial como es la seguridad en nuestras calles, en nuestras instituciones, pero no sabemos cuál será el final de ese camino, y desconocemos hasta dónde estará dispuesto nuestro Gobierno a ceder ante las exigencias de esos malos que cada día atemorizan con más fuerza E N la terminología policial, el término malo engloba a toda aquella persona que agrede la ley realizando atentados, atracos, actos de violencia callejera. En definitiva, aquella gente que impone de una u otra manera la fuerza para vencer a un Estado de Derecho. Desgraciadamente en España, en los últimos meses, estamos viviendo una repetición de hechos donde esos malos se están imponiendo en las instituciones, en la calle, en la vida diaria. Por citar algún ejemplo reciente, podemos recordar el caso del etarra De Juana Chaos, un terrorista en cuya carta de presentación se incluyen 11 atentados que costaron la vida a 25 personas. Se trata de un hombre que ha ganado a las instituciones a través de una huelga de hambre, con la que ha conseguido que se plantee la reducción de sus penas. Por otro lado, la presión de los radicales ha conseguido que el Gobierno suspenda una cumbre de ministros de la Unión Europea sobre la vivienda en Barcelona, aunque ahora parece que quieran rectificar. Nos situamos ante un hecho sin precedentes en un Estado de Derecho, donde esos malos vuelven a ganar la calle cuando nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han demostrado en numerosas ocasiones, y en esta ciudad, su preparación para organizar este tipo de encuentros. Quizá sea el momento de recordarle a algún ministro que Barcelona, en marzo de 2002, celebró la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno durante la presidencia española de la Unión Europea. En aquellos momentos, el movimiento antiglobalización estaba en pleno auge, sobre todo tras la muerte unos meses antes de un manifestante en la Cumbre del G- 8 en Génova, y la banda terrorista ETA mantenía su sangriento camino. En aquellas fechas, el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, la Policía Autonómica y la Policía Local supieron trabajar con una gran coordinación para que esos malos no ganaran a la sociedad. No faltaron las manifestaciones, ni la rotura de cristales y escaparates, o los destrozos en el mobiliario urbano, pero el Gobierno, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y las Fuerzas de Seguridad supieron estar a la altura que todos los españoles queremos. Demostraron que nuestro país puede organizar y albergar cualquier evento internacional, se adelantaron para prever los riesgos y que los malos no salieran vencedores. Aquellos meses, coincidiendo con la presidencia española de la UE, también se celebraron otras cumbres en Sevilla, Valencia o Santiago de Compostela. ¿Algún español recuerda que los malos dominaran aquellas reuniones? El problema es que cada día se suman ejemplos de cómo los malos controlan la calle. Días atrás, unos energúmenos en Martorell, en medio de la campaña de las elecciones autonómicas de Cataluña, quisieron privar de la libertad de expresión a unos políticos que sólo querían dar su punto de vista sobre lo que ocurre en Cataluña y la situación que vive España. Pero esos malos volvieron a dominar la calle ante la falta de previsión de las autoridades, que no supieron dar las oportunas órdenes para proteger a unos ciudadanos. Hemos conocido, no hace mucho tiempo, cómo alguien dio un chivatazo a uno de los malos que recauda dinero para comprar pistolas y colocar coches- bomba. Una llamada anónima le advirtió de que no se acercara por un determinado lugar porque le iban a detener. En unos segundos se desmontó una operación policial coordinada entre España y Francia durante seis años para luchar contra el terrorismo. Y no quiero olvidarme de otros malos esas mafias que cada día trafican con seres humanos, que les explotan, les maltratan, les pisotean sus derechos, mientras que nuestro Gobierno mira a Europa para que nos solucione el problema. ¿No les parece que están pasando demasiadas cosas en muy poco tiempo? ¿No les parece que algo está fallando entre los que tienen la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir el ordenamiento jurídico? Mirar hacia otra parte creo que nunca ha sido la solución para afrontar los problemas, y esa parece la línea actual que define la actuación de nuestro Gobierno. Comenzamos cediendo en un tema tan esencial como es la seguridad en nuestras calles, en nuestras instituciones, pero no sabemos cuál será el final de ese camino, y desconocemos hasta dónde estará dispuesto nuestro Gobierno a ceder ante las exigencias de esos malos que cada día atemorizan con más fuerza. Cuando veo la debilidad de este Gobierno me viene a la cabeza la misma pregunta. ¿Qué hubiera sido del Estado español si el Gobierno hubiera cedido ante los terroristas etarras cuando tenían preso a José Antonio Ortega Lara? ¿Qué hubiera sucedido si hubiera cedido ante el secuestro y dramático asesinato de Miguel Ángel Blanco? Tenemos un Gobierno débil, incapaz de enfrentarse a los que trafican con personas, que cede ante la presión de los terroristas, que no toma medidas cuando los radicales revientan un acto político, que se doblega ante los que lanzan cócteles molotov. Y lo más doloroso es que ese mismo Gobierno, frente a la debilidad que demuestra ante los malos se envalentona ante las víctimas del terrorismo y desprecia a los que sufren la persecución o ante los que critican su frágil proceso de paz Señor presidente del Gobierno, necesitamos un Gobierno no sólo que no mienta, sino que sea valiente, fuerte y eficaz, que no se esconda ante sus limitaciones y que dé la cara para que los malos no nos vuelvan a ganar. Ex director general del Cuerpo Nacional de Policía REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CÁNCER HUMANO, CÁNCER POLÍTICO España se percibe bien pertrechada para luchar contra el cáncer humano, pero mucho más frágil contra el cáncer político. En París, el Herald Tribune publica una crónica muy matizada sobre las iniciativas de Zapatero hacia Batasuna y las airadas respuestas recibidas. El Herald Tribune pone el dedo en una llaga cancerosa: Batasuna parece temer que si ETA diese el gran paso de renunciar a la violencia, todavía tendría que responder de cargos criminales Chalaneo el de armas contra olvido de la sangre derramada que el Herald Tribune deja en suspenso ante los exorcismos en curso. Por su parte, Liberation comenta con púdica ironía la teoría de la conspiración alimentada por El Mundo y la Cope, subrayando que, a su modo de ver, ningún dato nuevo permite confirmarla matizando, por el contrario, tentativas de manipulación Liberation concluye recordando la maquinación delirante (Garzón) y resume con humor la rocambolesca historia del ácido bórico, cuyo uso higiénico no había figurado hasta ahora en la panoplia de ningún terrorista Ante el problema de la inmigración legal e ilegal, las opiniones son, por una vez, optimistas y rozan lo sorprendente. En París, el Nouvel Observateur recuerda que Europa sigue muy inquieta con el goteo de los clandestinos En Ginebra, L Hebdo publica un comentario de Jacques Pilet, maravillado ante lo que llama la sorprendente serenidad de España que el analista explica de este modo: Los españoles tienen confianza en sí mismos. Y se dicen mayoritariamente optimistas ante el futuro En Londres, el Economist estima que España necesita más emigrantes para consolidar su prosperidad actual y da este consejo: Zapatero debe decir a sus votantes que España necesita más y no menos inmigrantes. Eso necesitaría coraje En otro terreno, el Financial Times anuncia una gran movida en el mercado eléctrico español. A su modo de ver, las eléctricas han entrado en una fase de grandes turbulencias empresariales y bursátiles, comentando: La mala noticia es que el Gobierno español tiene las llaves de lo que pudiera ocurrir El mismo Financial Times publica una crónica informativa sobre un congreso de especialistas internacionales en la lucha contra el cáncer. A su modo de ver, algunos especialistas españoles, como José Baselga Torres, gozan de un prestigio internacional creciente.