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ABC VIERNES 13 10 2006 Toros 69 REAL MAESTRANZA DE SEVILLA El valor de Perera se suma a la brillante y profesional despedida de Dávila Miura Real Maestranza de Sevilla. Jueves, 12 de octubre de 2006. Tradicional corrida de la Cruz Roja. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Gerardo Ortega, bien presentados aunque de juego deslucido por lo general, parándose pronto en el tercio final. Destacaron 1 y 4 los que tuvieron mayor recorrido. Eduardo Dávila Miura, de verde esperanza y oro. Casi entera. Aviso (oreja) En el cuarto, pinchazo estocada (una oreja) José María Manzanares, de marino y oro. Estocada (ovación) En el quinto, pinchazo, casi entera y dos descabellos (ovación) Miguel Angel Perera, de verde manzana y oro. Estocada trasera (una oreja) En el sexto, estoconazo (una oreja) Saludó, tras parear al quinto, Curro Javier. que dejan las gargantas secas y asusta. ¡Qué manera de arrimarse la de Perera, Dios mío! Si no se le raja el último, se va en volandas por la del Príncipe. Fue recibido Eduardo, cuando se rompió el paseíllo, con una fuerte ovación de cariño. Un cariño que acompañaría todo su quehacer al que abrió plaza, un toro que, aunque protestó en los primeros compases de la lidia, fue en el tercio final. Tranquilo, lo pasó con ligazón, tirando de sus embestidas. Destacaron los de pecho y, escrito está, la ligazón unida a la quietud. Faena templada en la que el toreo al natural fue a menos para luego subir de tono con la diestra. Ya apagado el de Ortega, una postrera serie al natural, citando de frente, subió los ánimos. La efectividad de la estocada hizo que se le pidiese, y concediese, la oreja. Dávila Miura cortó, al igual que Perera, una oreja de cada toro to estuvo de llevárselo por delante. Mirón y al acecho, parecía que iba de cacería cada vez que pasaba. Incluso se le fue al pecho en más de una ocasión. Bueno, pues todo ello no importó a Perera, que le puso siempre la muleta, tiró de su enemigo y aguantó estoico paradas y miradas pavorosas. Los pitones rozando los muslos y el chaval vaciando las embestidas con la serenidad del que se toma un café. Robó muletazos por ambos pitones y puso la plaza en pie en dos circulares de espalda espeluznantes. Se fue detrás del acero. No sonó la música pero sí los oles atronadores de los aficionados, que le otorgaron la oreja. Dos leños lucía el sexto, al que esperó en los mismos medios y lo pasó por la espalda. Quietud sobrecogedora. Tres series, tres, le duró el de Ortega al extremeño antes de rajarse y decir me voy a tablas, que éste me ha podi- J. M. SERRANO FERNANDO CARRASCO SEVILLA. Fue para Eduardo, aunque no cruzase el umbral de la Puerta del Príncipe, la despedida soñada en más de una noche de este octubre que llega a su ecuador y que se ha llevado ya la temporada 2006 en el coso del Baratillo. Seguro que Dávila Miura recreó en su mente una plaza con una entrada como la de ayer- -fuera de abono y unos tres cuartos- -y con un público entregado desde el principio. Y seguro que deseó que sus toros le embistiesen. Y cuajarlos y templarlos. Ayer, 12 de octubre, cuando decía adiós a los toros, el sevillano se templó y se gustó. Y dejó satisfechos a todos. Y a todo ello se sumó Miguel Ángel Perera con un valor de los El más franco Larga cambiada para recibir a Habanero su último toro en principio. Fue éste el más franco en cuanto a embestidas. Lo vio Eduardo, quien, tras brindar al público, se fue a los medios y en la distancia larga citó para de nuevo templar y ligar. Series diestras muy acompasadas, cargando la suerte, metiendo riñones el torero. Gustándose y gustando, vamos. Enterró el acero tras pinchar antes y salir rebotado. Oreja. Vino a sumarse, como escribíamos antes, Perera a la despedida de Dávila. Se le cruzó su primero de salida y a pun- do Antes, Perera templó y le puso la muleta en la cara, tiró de él y ligó las series, bajando la mano. Pero con la zurda la cosa fue distinta y lo que iba camino de triunfo grande, que lo fue por la disposición de Miguel Ángel, quedó en una oreja de peso, sobre todo por la soberbia estocada con la que tumbó al rajado y manso animal. Sólo buenas maneras pudo mostrar Manzanares con el peor lote. Su primero no rompió nunca y se paró. Se venció el quinto, que brindó a Dávila (mientras saltaba un espontáneo metido en años y tinto que pretendió hacernos creer que estaba dispuesto a dar algún muletazo) y pronto se dio cuenta el alicantino de que era un cabrito. Bueno, en superlativo, ya saben. Brusco y peligroso, acabó rajado y aculado en tablas. Dijo adiós de manera brillante y profesional un torero, Dávila Miura. MONUMENTAL DE LAS VENTAS Los toros del Conde de la Maza no respondieron Monumental de las Ventas. Jueves, 12 de octubre de 2006. Corrida del Día de la Hispanidad. Un tercio de entrada. Toros de Conde de la Maza, todos muy deslucidos; un sobrero de Juan Albarrán (lidiado en cuarto lugar) con más gas, pero se vino abajo. Manolo Sánchez, de corinto y oro. Pinchazo y dos descabellos (silencio) En el cuarto, pinchazo y tres descabellos. Aviso (saludos) Paquito Perlaza, de azul pavo y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio) En el quinto, media tendida (silencio) Javier Castaño, de grosella y oro. Pinchazo y descabello (silencio) En el sexto, dos pinchazos y dos descabellos. Aviso (silencio) tres lances y una medida y templada media. Precioso el prólogo de la faena: suave, grácil y lleno de plasticidad. Dos series de derechazos de buen porte, la primera acabada. Al natural no logró la misma entente, pues el astado se revolvía y aunque regresó al otro lado no remontó el trasteo. Pero se le vio su cantado resurgir pucelano. El primero fue devuelto a los corrales, corriéndose turno. Manolo Sánchez pasó inadvertido y hubo un buen quite por chicuelinas en el haber de Paquito Perlaza. Con la flámula, Manolo Sánchez lo pasó con ambas manos, aunque el conjunto acabó en un tono descolorido. Tuvo que cortar por lo sano porque no había material. Perlaza llevó muy bien a su primero al caballo, luciéndose después en unas tafalleras. En el tercio de banderillas el toro arrolló al banderillero Ricardo Cendejas, que fue atendido en la enfermería de una cornada de diez centímetros de extensión en la cadera dere- El banderillero Ricardo Cendejas resultó herido en el segundo de la tarde cha y un puntazo corrido en el muslo derecho, de pronóstico reservado Su faena de muleta comenzó con un péndulo fallido; más adelante sufrió un desarme. Tras pruebas derechistas, arriesgó con la izquierda de verdad y lo mismo al volver a la otra mano. La espada diluyó el esfuerzo. Probó al quinto con tiento, pues éste empezó a BOTÁN JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. Lo más destacado de la tarde lo realizó Manolo Sánchez al torear por verónicas al cuarto, un sobrero de Juan Albarrán que fue el más factible del festejo, pues la corrida del Conde de la Maza no respondió. En la memoria, dos o flojear enseguida y, por eso, buscaba. El de Colombia anduvo entre los pitones, pero sin resultado. Soso el tercero, lo pasó Javier Castaño sin pena ni gloria, a pesar de insistir, sin resultados. Arrancó de rodillas su labor en el sexto y apuntó cosas con la derecha en un derroche de deseos que terminó de modo anodino.