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ABC VIERNES 13 10 2006 Espectáculos 61 -Es increíble la forma en que el cine nos desafía a medir nuestras propias capacidades. No somos tan valientes o inteligentes como algunas de las personas que interpretamos. Como Ashton tampoco es tan tonto como algunos personajes que él mismo interpretó. El heroísmo en el cine puede llegar a ser una simple madre que sale a trabajar. Si se crea la apropiada historia y una buena música de fondo, te hace pensar que esa mujer es una heroína. El heroísmo existe alrededor nuestro; surge cuando se deja de lado el miedo y se apodera la profesionalidad. Es como cuando escribes algo hermoso y te preguntas si fuiste tú el que lo escribió. ¿No hubo peleas de cartel? ¿Se siente cómodo compartiendo el papel protagonista con alguien tan joven como Ashton? -Es lógico que yo sea el que está al final de la carrera. Tengo 51 años. Por eso la película combina perfectamente nuestras habilidades y nuestras edades. ¿En la vida real tuvieron algún maestro o entrenador que influyera tanto como su personaje en la película? -He tenido maestros Los mejores en mi vida de todo timaestros po. Y los mejores fueron aquellos que me fueron los trataron como un inque me dividuo; aquellos que trataron entendieron que se como un precisan diferentes estilos de voz para lleindividuo gar con un mensaje. ¿Ashton filmó alguna broma pesada con Kevin Costner para su programa Punk d, de la cadena MTV? -No suele someter a bromas a aquellos con los que está trabajando, porque necesita confiar en esa persona. Nosotros trabajábamos de noche, con helicópteros. El cine da satisfacciones en diferentes niveles. Más allá de una filmación, hay vida y muchas veces es lo que uno más disfruta, estableciendo ciertas relaciones en medio de un día difícil. Y es lo más importante para mí. Si yo solamente me preocupara por la recaudación de una película en la primera semana, hubiese tenido muy poca satisfacción con mi carrera. Todos nos fijamos en las recaudaciones, claro. Es la punta del iceberg y así se mide el éxito. Pero para mí también resulta una trampa. Quiero decir que en esta película, destaco muchísimo lo que nadie ve en la pantalla, porque tuve momentos personales excelentes. ¿Es cierto que en su próxima película, Mr. Brooks -que también produce- -va a intervenir Demi Moore, la esposa de Ashton? ¿Tuvo algo que ver la amistad que generó The Guardian -Ashton leyó el guión y vino a decirme que si no pensaba en su esposa, me iba a hacer alguna broma en Punk d... No, es broma. En realidad, fue muy respetuoso. Supongo que no la hubiera sugerido si no supiera que Demi tenía una buena posición. Porque tampoco iba a arriesgar nuestra relación si rechazaba a la esposa. Quienes piensan que llegó adonde está por suerte, se equivocan. Fíjate hasta dónde llegan los chicos lindos de un programa de televisión. No es nada fácil. No les pasa a todos. The guardian Boquerones de agua dulce Estados Unidos, 136 m. Director: Andrew Davis Intérpretes: Kevin Costner, Ashton Kutcher JAVIER CORTIJO P ara los aficionados a lo retro, películas como ésta son un regalo del cielo, aunque sea estilo chaparrón traicionero de esos que sólo te pillan con algún periodicucho del metro para taparte la azotea. ¿Quién se iba a esperar que, a estas alturas, reverberase el subgénero castrense- iniciáticomostrenco ochentero de Oficial y caballero Top Gun o, por qué no, 16 velas El caso es que The Guardian (ni se han molestado en cambiarle ese título de tabloide venido a más) recorre todos los pasos de la soap opera convirtiéndola en una zarzuela hecha una sopa. Andrew Davis, que seguirá siendo recordado como el director de El fugitivo elabora un drama de superación con aprendiz gallito y maestro loser donde ambos acaban llenando sus res- pectivos huecos afectivos y paternofiliales. Eso, más un factor clave de heroísmo coyuntural, ya que a nadie se le escapa que el gremio de socorristas ha ganado muchos enteros merced al desastre del Katrina. Pues hete aquí tal paño mojado protagonizado por un Kevin Costner con amplio conflicto interno ¿se puede compaginar estar más seco que la mojama y más arrugado que un garbanzo en remojo en una misma jeta? que, en pleno divorcio, decide educar a un puñado de aspirantes a ser nadadores de rescate en alta mar, encabezados por un Asthon Kutcher chuleta y simpaticón (ver su programa de bromazos en MTV; pobrecito Matthew Perry) que duraría un parpadeo al sargento de hierro o al tirano de la chupa de chapa Cuando pensábamos que el filme iba a cerrar el grifo en su etapa teórica (lo que le hubiera dado un rollo seudodocumental y todo) llega la temible praxis, con las misiones de rescate donde se vierten las enseñanzas de maese Kevin, ya plenamente atormentado y abocado a su fatum Ni siquiera el bobo romance del grumete con la casquivana chica de barra pueblerina o las escenas maremotas, que apestan a decorado de estudio, salvan a un filme gozosamente previsible para el gran público. Para el resto, sequía y palo seco. LAS MÁS TAQUILLERAS 1 El diablo viste de Prada 2 Los Borgia 3 Click 4 World Trade Center 5 Serpientes en el avión 6 Alatriste 7 Pequeño pero matón 8 La increíble pero cierta... 9 Cabeza de perro 10 Separados 11 Salvador 12 Mi súper ex- novia 13 El viento que agita la cebada 14 Monster house 15 El príncipe de los ladrones Obra maestra Regular Mala Muy buena Lamentable Buena BANDA SONORA Kate Hudson, Owen Wilson y Matt Dillon Tú, yo y ahora Dupree Tres son multitud, pero aquí no bastan EE. UU. Director: Anthony y Joe Russo Int: Owen Wilson, Kate Hudson, Matt Dillon, Michael Douglas FEDERICO MARÍN BELLÓN os Russo no son originales ni como hermanos. En Bienvenidos a Colinwood desaprovechaban a Bill H. Macy y George Clooney en un intento fallido de rodar la enésima versión de Rufufú al estilo de los Coen. Cuatro años después, buscan apartamento, sin éxito, en el barrio nada exclusivo de los Farrelly. Su poder adquisitivo parece suficiente, como demuestra el elenco. Es la insuficiencia del guión que firma un desconocido Michael LeSieur la que los mantiene L fuera del alcance de Algo pasa con Mary por ejemplo. a la que no se acerca ni con ayuda de Matt Dillon. La historia, que por el lado de Michael Douglas también recuerda a ratos a Los padres de ella debería bastar para encontrar la complicidad del espectador: una pareja de recién casados se ve obligada a acoger en su casa al mejor amigo del novio, un Owen Wilson al que nadie se atreve a controlar, más que nada porque también produce la película. Y aunque no se escatima en fuegos más o menos artificiales, siempre socorridos, Anthony y Joe Russo carecen de auténtico espíritu gamberro, de mala baba, a falta de un sentido del humor más sofisticado. Si uno se quiere reír lo va a conseguir, por supuesto, sobre todo si tiene algún amigo gorrón e inmaduro incapaz de valerse por sí mismo, pero aparte de jugar a imaginárselo en el papel de Wilson, mucho interés no tiene esta comedia. El diablo viste de Prada Varios autores (Warner) o es demasiado infrecuente encontrarse en el cine actual con bandas sonoras compuestas por canciones que forman parte ya de la memoria auditiva del espectador. El diablo viste de Prada recurre a esta tendencia, y a lo largo del filme se pueden escuchar temas como la bailable Vogue todo un himno de Madonna; la dulce City of blinding lights incluída en el último trabajo discográfico de U 2; Seven days in sunny june de Jamiroqai; Crazy interpretada por Alanis Morissette; o Beautiful de Moby. La única música original proviene de Theodore Shapiro (autor de la música de, por ejemplo, Starsky y Hutch) que combina en una suite de algo más de seis minutos música sinfónica y rock en una pieza chispeante y atractiva. J. B. N